viernes, 8 de mayo de 2026

MÁS VIVIENDA

MÁS VIVIENDA

 

 

                     Madrid, 08-05-2026

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 En La Discrepancia:

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El pasado primero de mayo ha dejado un rastro inenarrable. Justo antes Pedro Sánchez expresó su voluntad de gobernar ocho años más. ¿Por qué no? Si le votan a pesar de todo. Alguno tendrá la tentación de comparar con la “pasada por la izquierda” que hace más de cuatro décadas decía Alfonso Guerra, que tiene más relumbre, pero la “pasada” era pensando en mejorar España, “que España funcione”, como decía Felipe González antes de ganar abrumadoramente las elecciones de 1982, no para mantenerse en la poltrona a cualquier precio.

Tras estos ocho años pasados de Sánchez resulta que los sindicatos siguen pidiendo mejores sueldos y trabajar menos horas. Hasta pueden tener razón en ambas cosas por separado, pero juntas igual chirria algo. ¿Qué es su papel? Bueno. ¿Mas impuestos? Igual. Ojo con matar las gallinas que ponen huevos de oro, porque en tal caso solo da para cenar una vez. Los sindicatos levantaron también este primero de mayo la bandera de la vivienda porque no hay suficientes. Ni sociales, ni en el mercado.

Algunos se caracterizan por su tontería. En lugar de promover viviendas sociales y alentar la construcción de otras facilitando la ampliación del mercado, lo que se les ocurre es condicionarlo obligando a prórrogas y limitaciones de contratos en contra de sus reglas. Propio de los que desprecian a los inversores en ladrillo, tanto empresariales como particulares, tanto emprendedores profesionales como ocasionales o gente que busca mejorar su sueldo o pensión con este tipo de inversión que consideran más estables que una en bolsa u otra aventura capitalista, algo legítimo. En el fondo, los contrarios al mercado aspiran a otro tipo de economía que no dicen cuál es, aunque solo puede ser lo que hubo durante 70 años en la Unión Soviética y fracasó.

Una cosa es regular el mercado, algo que adoran hacer en la Unión Europea, incluso excesivamente, y otra es imponer reglas que lo anulan. Ya se hizo en tiempos de Franco y parece que los súper progres de hoy en día quieren imitarle. Eso creó, entonces, un sector importante de “rentas fijas” que acabaron pauperizando esas viviendas y a sus propietarios sin abordar la problemática de fondo y eso que el franquismo construyó muchas viviendas “protegidas” (por no llamarlas “sociales”).

 Tras ocho años de sanchismo no hay suficientes viviendas y eso que la economía no va mal. ¿Ocho años más? ¿Ocho años más para que los sindicatos, no la derecha, siga reclamando más viviendas? No sabemos lo que nos deparará el futuro, pero en lugar del “No a la guerra” cuando, por otra parte, se apoya la de Ucrania contra Rusia, es decir que solo es un no a Trump y a Netanyahu, a EEUU y a Israel, sería mejor uno que fuese “Más viviendas”.

En el mundo occidental se puede discrepar. Tiene sus consecuencias sobre todo cuando se hace irresponsablemente, pero en otros, como el comunista que igual algunos siguen admirando, dominado en su día por Rusia, no se podía. Te mandaban enseguida tanques o te impedían beneficiarte del plan Marshall por orden de Moscú como les ocurrió a varios países europeos de la órbita soviética en su día. No lo olviden y recuerden que China será capitalista, pero es también comunista. Lo de Cuba, Nicaragua o Venezuela es simple desmadre.

Se puede discrepar, pues. Otra cosa es como hacerlo y ¿Para quién será el cero patatero internacional? Cuando uno se ha apartado excesivamente de la orilla con el “pedaló”, o patín de pedales, animado eufóricamente por varias botellas de cerveza barata, de vino peleón o de aguardiente, conviene volver a ver la playa al fondo de una bahía segura.  

Convienen, pues, muchas cosas difíciles. Recomponer la relación con los EEUU y con Israel. Reintegrarse en el grupo de países centrales en la llevanza de la Unión Europea. Buscar su federalización. Invertir más en nuestras Fuerzas Armadas y al mismo tiempo realizar un libro blanco sobre nuestra defensa para asegurarnos que tenemos la que necesitamos cuando parece que lo que importa actualmente son misiles, drones y cúpulas defensivas más que portaaviones o tanques. Contribuir asimismo a una defensa europea sin reparos a su necesaria disuasión nuclear.

Apoyar las verdaderas democracias en toda América y en el mundo sin que ello impida relacionarse con otros según nuestros intereses. Restablecer un clima de convivencia política en España debiera de ser también la verdadera prioridad nacional. Mejorar la sanidad y acabar con colas de hasta un año o más para ser atendido. Más médicos, no menos inmigrantes que son necesarios. Mejores escuelas públicas sin coartar las privadas. Facilitar la integración más que los guetos. Mejorar trenes y carreteras. En suma, que el país “vuelva a funcionar”.

 

Carlos Miranda, Embajador de España

 

 

 

domingo, 26 de abril de 2026

MORIR POR LA BOCA

MORIR POR LA BOCA

 

                    Madrid, 24-04-2026

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¡Qué enorme tentación la de enfrentar a los dos estadounidenses más poderosos del mundo: León XIV y Trump! El Papa contra el Presidente de los Estados Unidos de América, un Emperador contemporáneo. ¡El poder espiritual contra el poder terrenal! En realidad, el espiritual, el Papado, tiene muchos aspectos terrenales como, por ejemplo, las riquezas inmobiliarias y en cuentas corrientes de la Iglesia y el terrenal, la Presidencia americana, no deja de tener sus aspectos espirituales como, por ejemplo, interés por ciertas expresiones ideológicas.

Un momento álgido de este pugilato artificial fue hace poco en pleno conflicto de EEUU e Israel contra Irán (y sus movimientos terroristas) por los planes iranies para lograr la bomba nuclear cuando el Papa se manifestó contrario a las guerras. Parece normal que un Papa se oponga a ellas, aunque en el pasado alguno se enfundó en una armadura y muchos decretaron guerras contra el gran enemigo externo de la Fe, el Islam, y contra los internos: heterodoxos, protestantes, conversos y, asimismo, judíos, ayudando también la Inquisición que se instauró contra los cátaros en el siglo XIII antes de que la reclamaran dos siglos después para España los Reyes Católicos.

Recordemos los enfrentamientos de Carlos V y el Papado y su momento estelar cuando el Saco de Roma por las tropas imperiales mandadas por el Condestable de Borbón, un importante tránsfuga francés descontento con su rey que se aliaría al Turco cuando el Emperador se las veía y deseaba con los príncipes alemanes luteranos que no le ayudaban contra ese mismo Turco como ahora hacen también los europeos con el Emperador actual, negándole ayuda contra el Estado más peligroso en el Oriente Medio.

Una gran civilización la persa, pero responsable de la inestabilidad en el Oriente Medio desde 1979 promoviendo terrorismos y buscando la aniquilación de Israel. Un “no a la guerra” es relativo ya que hasta Sánchez ayuda a los ucranianos en su conflicto armado contra el invasor ruso como recordaba hace poco Robles, Ministra de Defensa.  

Aprovechó León XIV su viaje a África para una dura crítica sobre las millonadas que se gastan los tiranos en armas y guerras para imponer sus voluntades. Pocas democracias hay en África y bastantes tiranos. Sin embargo, algunos pensaron ilusionados que el Papa apuntaba también al Presidente estadounidense.

 ¿Quién puede entrar en la mente de Dios y en la de su Vicario en la Tierra? León XIV tuvo tras unos días buen cuidado en asegurar que no se refería a Trump que ya le había atacado sobre su rechazo a la guerra calificando a León XIV de ignorante en política exterior mientras Vance, de pronto increíblemente más fino que su jefe, recordaba que contra los nazis hubo una guerra justa. La diplomacia vaticana está muy curtida si bien a veces tiene fallos terrenales como cuando Francisco dijo que la OTAN ladraba a las puertas de Rusia cuando es al revés.

Lo vemos en Ucrania, agredida por una Rusia encabezada por un tirano que antes fue un espía comunista de la KGB que lloró, como tantos de la nomenclatura marxista, la desaparición de la URSS como la mayor desgracia jamás ocurrida por lo que se ha convertido en autócrata, lo más parecido a un tirano.

El discurso papal sobre el tiranicidio ya estaba escrito, afirma el Papa, antes de ser criticado por Trump con el que no quiere polemizar como desearían los medios de comunicación. Criticando al Papa el que derrapa es Trump cuyo electorado conservador es en parte católico como lo es Vance, siendo las jerarquías de la Iglesia en los EEUU asimismo bastante conservadoras. Más errores del magnate de cara a noviembre próximo cuando renovarán un tercio del Senado y toda la Cámara de Representantes.

León XIV visitará España en junio que siempre es más católica que nunca cuando nos visita un Papa, aplaudiéndole en olor de multitud. El que gobierna intentará, como otros antes, apropiarse de quien representa a Dios en la Tierra sin que importe su verdadera religión. Da igual. Tampoco es necesario comulgar de manos del Pontífice.

La izquierda no es forzosamente atea, ni agnóstica. Tiene a numerosos católicos, ortodoxos y protestantes, así como a judíos y musulmanes. La izquierda en España, como la derecha, se puede acomodar con el Papa, el que sea, del mismo modo que el Vaticano tiene como primera prioridad proteger a sus fieles para lo que, de siempre y para siempre, convive con todos los regímenes políticos como vimos en España con Franco y constatamos en Cuba o China, feudos comunistas, más puro el primero, y así le va, capitalista el segundo, con más éxito (¡Qué tendrá el capitalismo!). No en balde fue creada la Iglesia hace dos mil años y lleva en el poder desde Constantino, hace ya diecisiete siglos, y, aunque su mensaje es progresista, tampoco hace ascos al capitalismo.

Hay que evitar las trampas terrenales de unos y otros y recordar los aspectos espirituales que liberan a los hombres de los tiranos. No es recomendable convertir a León XIV en arma arrojadiza, ni tampoco a Trump y menos enfrentarlos. Cada uno en su casa y Dios en la de todos.

 

Carlos Miranda, Embajador de España

 



 

viernes, 17 de abril de 2026

ENTENDER ESTA GUERRA

 

                     Medina del Campo, 17-04-2026

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Es fácil acordar que Trump no es muy fino. Tampoco Netanyahu y aún menos Vance. Sin embargo, no toda la política exterior estadounidense, y la israelí, es por definición estúpida. Ciertamente en Washington y en Jerusalén tienen objetivos con distintos énfasis según las cuestiones, incluso divergentes, pero hay aspectos centrales compartidos.

El objetivo principal sigue siendo impedir que Teherán llegue a poseer la bomba nuclear. Irán, como España, ha suscrito el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y por la tanto se ha comprometido a no tener la bomba nuclear. Sin embargo, hay desconfianza porque para el uso pacífico de la energía atómica no es preciso haber enriquecido tanto los cuatrocientos kilos que atesora en túneles cerca de Ispahán. Para la bomba es necesario un enriquecimiento a más del 90%, sabiendo que para llegar a ese grado de enriquecimiento desde el 60 % obtenido en ese lote es más sencillo de lo que lo fue desde un 5 % (habitual para uso pacífico) al referido 60 %.   

Para reconciliar posiciones con un Irán que no quiere comprometerse definitivamente a renunciar a la bomba a pesar de haber suscrito el TNP, que siempre puede denunciar, y la exigencia estadounidense de no proseguir el camino hacia la obtención de la bomba, algo preferido por una enorme mayoría de naciones, aceptan ambas partes que el compromiso sea solamente por un cierto número de años.

Cuando exploran los entendidos los comentarios alrededor de las negociaciones, los juntan con filtraciones y expresan especulaciones que no son caprichosas, queda reafirmado que el nudo gordiano está en acordar el número de años de carencia iraní en su deambular hacia la bomba.

Justo antes del presente conflicto parecería que Irán no quiso comprometerse en Ginebra a más de cinco años de carencia. Esta negativa habría provocado la decisión de Trump de ir a la guerra ya que Washington deseaba veinte años, accediendo, pues, a las presiones de Netanyahu que comparte esta preocupación, pero que, asimismo, desea que cese el patrocinio iraní a Hamás, Hezbollah y a los hutis con los que Irán cerca a Israel con terrorismo y el propósito de la aniquilación de Israel, un rosario de ilegalidades internacionales.

Naturalmente, un cambio de régimen en Irán sería la mejor manera de obtener ese resultado. En todo caso, el debilitamiento fruto de esta guerra podría ayudar a ello más adelante a pesar del formidable obstáculo de la ideologizada y extremista Guardia Revolucionaria iraní.

Vistas las cosas con estos prismas, se constata que los ayatolas han mantenido sus posiciones a costa de la tremenda destrucción a la que ha estado sometido su país y que podría reiniciarse, algo que permite, de hecho, alargar más el período practico de carencia iraní para obtener su bomba dado que los daños infligidos afectan a medios para obtener este objetivo. Se constata, asimismo, la existencia de un aspecto positivo: si el meollo de un entendimiento son los años de carencia, un acuerdo es posible, incluso en un plazo no tan lejano, y con más motivo ahora que Trump ha conseguido sentar a Netanyahu con el gobierno libanés para una tregua de diez días que debiera permitir llegar a un acuerdo para acabar con la guerra allí si Hezbollah, controlada por Teherán, se aviene finalmente a desarmarse y abandonar el Sur del Líbano desde donde ataca a Israel, algo que UNIFIL es incapaz de impedir y tampoco el gobierno libanés.

Hay que tratar también otras cuestiones complementarias importantes. Una de ellas es, ahora, obviamente la del paso por Ormuz. Debe ser libre y sin peaje como Bab el Mandeb, puerta del Mar Rojo: Convención del Mar. Otro es el de las sanciones impuestas a Irán y el desbloqueo de activos suyos, así como de sus intereses. Esto es negociable.

Asimismo, está la cuestión de la limitación de misiles iraníes que también debieran incluir drones, una cuestión en la que es imaginable que Israel debiera aceptar también alguna limitación, si bien no parece probable un acuerdo regional. Por otra parte, estarán las quejas y reclamaciones de los Estados del Golfo Arábigo como víctimas de ataques injustificados iranies con misiles y drones.

Cabría, pues, cierto optimismo de cara a un acuerdo antes del término de la frágil tregua actual, que siempre se puede ampliar. Un acuerdo que sería, si se logra, analizado y juzgado desde perspectivas que no solamente serán objetivas e imparciales, pero un elemento esencial por tener en cuenta será el retraso de la ambición nuclear iraní sea cual sea su plazo.

Naturalmente, ello suscitará dos cuestiones. Lo que Irán podrá hacer bien vigilado para que cumpla sus compromisos es la primera de las dos. La segunda es que, cualquiera que pueda ser el plazo de carencia acordado, cuando se acerque su final se planteará nuevamente la cuestión de su prolongación.

 

Carlos Miranda, Embajador de España

 

 

 

sábado, 11 de abril de 2026

TROPIEZO EN EL GOLFO ARÁBIGO

TROPIEZO EN EL GOLFO ARÁBIGO

 

                              Madrid, 11-04-2026

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Nada está claro en el alto el fuego entre EEUU e Irán conseguido a través de Pakistán, un país cercano a China, enfrentado ahora a Afganistán, con buenas relaciones con EEUU e Irán, y que ha actuado como intermediario entre los beligerantes, así como Turquía y Arabia Saudí, países que en el acuerdo provisional del alto el fuego parecen más difuminados.

Tampoco estuvieron claros los objetivos de EEUU en este conflicto que no son los de Israel. Dañar la capacidad iraní de obtener armas nucleares era uno de ellos, este compartido, que sería el esencialmente obtenido como se ve en la propuesta negociadora iraní, apenas aceptable en otros puntos para Washington, y posiblemente en los daños causados por la guerra a los medios iranís para lograrlo. Debía de haber sido el principal si no se le hubieran añadido otros irrealistas.

El cambio de régimen parece haber fracasado por muy deseable que fuese, un régimen peligroso para la estabilidad en el Oriente Medio al empeñarse en la desaparición de Israel, lo que sería una aniquilación de la civilización judía, y su apoyo a movimientos terroristas cómo Hamás en Gaza y Hezbollah en el Líbano que persiguen los mismos objetivos como, también, los hutis desde Yemen. Todas ellas, ilegalidades internacionales. Por ello si los ayatolas mantienen su apoyo a estos actores, así como su pretensión de borrar a Israel del mapa mundial, la guerra no habrá servido para nada en estos aspectos, dejando la situación igual que antes.

En cuanto a la producción iraní de misiles y una limitación al número que Irán estaría autorizado a tener, tampoco hay por ahora buenos indicios. El paso por Ormuz no parece aún asegurado, una violación del derecho internacional como lo es también cobrar por dejar pasar barcos sin atacarlos como señala la oportuna Convención del Mar que es derecho consuetudinario que obliga a los países no firmantes como parecen serlo EEUU e Irán. Veremos que podrán hacer el grupo de los numerosos países organizados por el Reino Unido para mantener abierto Ormuz tras la guerra y a los que finalmente se ha unido España. Ya era hora.

Los objetivos de Israel son otros que los de EEUU en esta guerra. Su problema son los terroristas apoyados por Teherán, Hamás en Gaza, muy derrotado, pero no eliminado, y lo mismo con Hezbollah que también se esconde entre la población civil, en este último caso, la que habita en el Líbano, especialmente en las barriadas del Sur de Beirut.

Netanyahu no se siente concernido por el alto el fuego, pero para no cargar con culpas de torpedearlo acepta mantener unas conversaciones con el gobierno libanés. Todos sabemos que este último es incapaz de controlar y desarmar a Hezbollah, y menos aún la ONU mediante UNIFIL que solo sirve con nuestro dinero de contribuyentes para contabilizar las piedras que Hezbollah e Israel se intercambian, por lo que es improbable un acuerdo eficaz para impedir que Hezbollah siga atacando ilegalmente a Israel motivo por el que el Estado judío desea controlar el territorio libanés entre el río Litani y la frontera, un empeño ya fracasado en el pasado.

Otros daños colaterales de esta guerra están en la relación transatlántica que ya estaba tensionada porque desde EEUU hace tiempo que consideran que hacen mucho más por la defensa de Europa que los europeos por los EEUU. Trump se carga de razón y más cuando la mayoría de los países europeos se han opuesto discretamente a esta guerra, otra ilegalidad, mientras alguno lo ha hecho exageradamente y molestando lo más que ha podido a los EEUU. Otros no han contravenido operaciones logísticas estadounidenses en su esfuerzo bélico. Alguna reacción habrá de Washington ante esta realidad a pesar de su falta de consultas y de que la OTAN es, en principio, para defender a Europa, sin perjuicio de que haya participado en operaciones amparadas por la ONU fuera de nuestro continente.  

Trump pagará en las próximas elecciones “mid term” de noviembre por su torpeza y falta, al menos, de un éxito claro en esta guerra, porque viene haciendo bélicamente lo que prometió que no haría y solo le salvaría un éxito grandioso.

Queda ahora por ver en qué desembocan las conversaciones entre EEUU e Irán en Pakistán, si producen resultados positivos y, si son negativos, de qué manera prosigue la conflictividad que no tiene por qué ser como hasta ahora. No olvidemos tampoco que si Irán pretende haber sido el agredido, los países del Golfo lo han sido aún más claramente por Teherán porque ellos, anteriormente, no han provocado en nada a los ayatolas, otra ilegalidad, pues, de estos últimos al bombardearles durante esta guerra.

 

Carlos Miranda, Embajador de España

 

 

 

jueves, 9 de abril de 2026

TRES VIEJAS CONDICIONES

ante el demagógico No a la guerra

 

                              Madrid, 09-04-2026

                              (Lectura rápida 😃)

 

Publicado en El Independiente

https://www.elindependiente.com/opinion/2026/04/09/tres-viejas-condiciones-ante-el-demagogico-no-a-la-guerra/


 


Muchos políticos dicen querer una defensa europea. ¿Saben de lo que hablan? Eso igual es otra cosa porque para ser autónoma estratégicamente, Europa requerirá una disuasión nuclear, y, en materia de defensa, junto a la solidaridad prima el reparto de cargas. En materia nuclear eso significa que no es aceptable que unos estén mejor protegidos que otros o que unos se sitúen en una menor vulnerabilidad.  

El referéndum de permanencia en la OTAN de 1986 se aprobó con tres condiciones que no dejaban de ser un paquete ligado conjuntamente. Permanecía España en la OTAN, pero sin ingresar en la Estructura Militar Integrada de la Alianza (EMI). Asimismo, nuestra prevista aportación militar a la misma (que se materializaría posteriormente mediante Acuerdos de Coordinación entre Mandos españoles y aliados) justificaba una reducción de la presencia militar estadounidense en nuestro país. Un argumento peregrino, pero fue el empleado. En esas condiciones no parecía necesario modificar la situación acordada en tiempos de Franco con Washington de que no habría en España ni despliegues ni almacenamiento de armas nucleares, una concesión, asimismo, a sectores pacifistas.

Esta postura entrelazada fue aprobada por un referéndum. Sin embargo, se ha ido recortando con los años sin referéndum alguno. La anulación se ha hecho con la aprobación parlamentaria en un caso y, luego, firmando un acuerdo con los EEUU que, después, se comunicó por lo que quedó claro que la condición principal es la primera y que las otras dos le estaban subordinadas. El paquete se ha desvirtuado y se puede dudar, pues, de la oportunidad de la tercera condición.

Aznar fue responsable de la primera dentellada al paquete con el voto favorable del PP y la abstención del PSOE. Quedaba claro que los socialistas no se oponían. Ingresamos, pues, en la EMI. Una buena decisión, pero, de hecho, quedaban desvirtuadas las otras dos condiciones porque el no ingreso en la EMI era la condición más determinante de las tres.  

La segunda dentellada fue de Zapatero. Olvidándose de su sentada en un desfile al paso de la bandera estadounidense cuando todos los demás se pusieron de pie y arrinconando lo a gusto que se quedó, como el mismo dice, sacando nuestras tropas en un instante de Irak, complicando así su sustitución (lo mismo en Kosovo pocos años después), Zapatero coronó sus ocho años de gobernanza firmando con el Secretario de Defensa americano, Panetta, en Bruselas, un acuerdo para el fondeo de cuatro buques norteamericanos en Rota componentes en parte del escudo antimisiles de la OTAN, también una buena decisión, elevando, pues, la presencia militar estadounidense en España que González había rebajado. Con Sánchez se ha incrementado aún más al aceptar recientemente el fondeo en Rota incluso de un sexto buque.

Queda la tercera condición, la nuclear. Desaparecidas las dos anteriores sin un referéndum, esta también podría anularse por voluntad gubernamental y un eventual respaldo parlamentario.

Como más arriba se ha dicho, no es concebible, una defensa europea autónoma sin disuasión nuclear. En la UE Francia puede ofrecerla y en Europa lo mismo puede hacer el RU. No asumirlo es no formar parte de la defensa europea, que parece ser el caso español al negarse Sánchez a aceptar la protección del paraguas nuclear francés con lo que solo nos queda, paradójicamente, el estadounidense que Trump, enfadado con los europeos en general y con Sánchez en particular, igual retira algún día.

Hay quien pensará que la negativa de Sánchez es porque no podríamos participar en ejercicios con Francia sobre disuasión nuclear por nuestra antes referida condición nuclear. En la OTAN sí lo hacemos y nunca ha implicado ello no tener en cuenta nuestra peculiaridad nuclear. Lo de negarse al paraguas nuclear francés es simplemente un sinsentido.

Una postura insostenible si verdaderamente se pretende una defensa europea autónoma sin perjuicio de que no se renuncie a la vinculación transatlántica. Al norte de Europa lo han entendido y países que prohibían despliegues nucleares ahora parecen dispuestos a ello. Alemania recuerda que, si bien no posee bombas nucleares, tiene la capacidad de portar las de otros países con aviones suyos bajo la fórmula llamada de la “doble llave”. Una actitud, digamos, intermedia y que da derecho a opinar con fuerza en el caso de un empleo nuclear sea americano o francés, aunque solo el dueño de un arma nuclear tiene el dedo en el gatillo.

En las nuevas circunstancias internacionales en las que comprobamos que el mundo es más peligroso y que Europa debe hacer mucho más por su defensa, sin perjuicio de desear un planeta gobernado por el derecho internacional, puede no tener ya sentido mantener en España esa tercera condición que en un marco aliado y europeo es insolidaria y puede contravenir incluso un plan de defensa común. Es, además, una ingenuidad creer que ello nos protege de un ataque nuclear. También puede ocurrir lo contrario, que por no tener armas nucleares en nuestro territorio sea más tentador para un enemigo bombardearnos en primer lugar con las suyas.

Tiene esta condición un corolario ridículo. ¿Qué pasa cuando un buque extranjero dotado con armas nucleares fondea en un puerto o en aguas españolas? ¡Pues que no preguntamos si las tienen! Es lo acordado con los americanos y lo que hacemos por analogía con otros. Imaginen montarse en un avión y que baste con que a usted no le pregunten si lleva una pistola encima.

Como poco se debate en este país, y menos en el Parlamento, el Presidente del Gobierno de turno hará lo que le dé la gana argumentando que hacía falta. Como con un contrato de telefónica se les dirá a las Cortes que firmen abajo. Y quizás sea lo mejor, porque los debates en España sobre seguridad no solo son escasos, son pobres y la tentación es de resolverlos con el demagógico y facilón “no a la guerra” como si esa declaración para simples de espíritu nos pudiera proteger.

 

Carlos Miranda, Embajador de España

 

domingo, 29 de marzo de 2026

NO A LA GUERRA Y A MÁS COSAS

NO A LA GUERRA Y A MÁS COSAS

 

                              Madrid, 29-03-2026

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En La Discrepancia también

 

 

Los buenos eslóganes parecían ser solo progresistas como el “No pasarán” que, aunque surgido por la invasión de Bélgica por Alemania en 1914 en un poema de Apeles Mestres, en España se asocia con nuestra desgraciada guerra civil, casi ya tan vieja como las tres horribles guerras Carlistas. En la Transición, la extrema izquierda patentó otro contra EEUU y el mundo occidental al que piensan que no pertenecemos con “OTAN no, bases fuera”. En cambio, el “OTAN de entrada, no,” socialista, fue un fracaso porque se olvidó de añadir “y de salida, tampoco”.

La OTAN protege Europa. Bajo su amparo se pudo fundar la UE y ésta crecer. Ahora, ya casi adulta, debiera ocuparse de su defensa y fundar un Estado Federal. ¿Será capaz de hacerlo? Ni ganas que tienen algunos de gastar la pasta ni las energías requeridas. Vamos camino de la irrelevancia total.

En 2016 Sánchez popularizó el “No es no” con el cual inició su fundamental contribución a la desastrosa polarización que cae desde arriba sobre una población que aguanta el chaparrón. Otro con éxito fue el “Solo sí es sí” podemita frente al machismo.

Ahora presentó Sánchez el facilón “No a la guerra”. Tampoco queremos pobreza, enfermedades, suciedad, engaños, fracasos, cucarachas u hormigas que pretenden comerse nuestro bocadillo. Sánchez da la lección a todos, a EEUU, a Israel, a los Estados del Golfo Arábigo agredidos por Irán, a los europeos que intentan navegar entre dos aguas, incluso los reticentes, más discretos y prudentes, y, naturalmente, a Feijóo, como si el gallego quisiese este conflicto.

El “no a la guerra” vale también para Putin y los ayatolas que desde 1979 quieren la desaparición de Israel y apadrinan a Hezbollah en el Líbano y Hamás en Gaza, terroristas que, a diferencia de los de Al Fatah que gobierna en Cisjordania, no depusieron las armas a pesar de que Rabin y Arafat se dieron la mano. Han logrado radicalizar la sociedad israelí que no consigue distinguir ahora entre la población palestina y los terroristas que se esconden entre ella en Gaza y cierra los ojos ante colonos que en Cisjordania matan a palestinos y queman sus propiedades. Solo sin terrorismo puede haber paz y justicia para todos en Palestina. El “No a la guerra” debe ser a todas.

El derecho internacional, que todos deseamos que prevalezca, tampoco debiera ser un escudo para los que, como Irán o Rusia, desean aniquilar otros países o, como en Cuba, tienen a la población avasallada hasta convertir la Perla del Caribe en una prisión infernal.  

La hipocresía preside asimismo declaraciones que critican a Washington cuando desmonta o debilita dictaduras por la fuerza cuando siempre han reprochado a EEUU de no haber depuesto a Franco. Ahora, en cambio, protegen la dinastía de los Castro, se compinchan con el chavismo e ignoran lo que ocurre en Nicaragua. En vez de censurar la dictadura teocrática persa, les feliciten desde Teherán, así como los de Hamás, unos colegas de ETA.

Feijóo también ha acuñado un eslogan interesante. “No a la guerra y no a Sánchez”. Un boomerang mordaz hacia el monclovita que pretende que quien no está con él, el único santo varón del barrio, quiere guerras. Más santo es Zapatero que saca de las cárceles venezolanas a prisioneros políticos que sus amigos personales (lo dice él mismo) meten antes en prisión.

Zapatero tuvo el acierto de acordar con EEUU el fondeo en Rota de cuatro buques estadounidenses que también tienen la misión de defender a los países aliados de misiles que vengan de Oriente Medio además de sus propios cometidos (como participar en guerras de EEUU), presencia incrementada a seis por Sánchez. Tan malos no les parecerán los americanos …  

Sanchez revive electoralmente la Segunda Guerra de Irak, la ilegal, para rechazar a través de Aznar la guerra de Irán, pero calla que con ella se depuso a Sadam Husein, un dictador que nadie añora en un país ahora más democrático. La vida también escribe a veces con renglones torcidos.

Los medios publican las exigencias de unos y otros para acabar la guerra de Irán. Su lectura evidencia que todo aquello que rechaza Irán explica el conflicto, sin por ello justificarlo. Permanece la voluntad iraní de aniquilar Israel, algo inaceptable. La guerra no derrumbará a los ayatolas, pero retrasará sus planes. No preferirá algún santo varón que prevalezca Irán …

Mientras tanto, la ONU declaró el tráfico de esclavos como el mayor crimen realizado contra la humanidad. Los occidentales no votaron a favor argumentando en contra de una jerarquización de estos crímenes. Se podría aprobar una declaración en el Congreso y dar publicidad al rechazo de la esclavitud.

 

Carlos Miranda, Embajador de España

 

 

 

 

domingo, 22 de marzo de 2026

JUAN CARLOS DEMOCRAXIA

 JUAN CARLOS DEMOCRACIA

 

                              Madrid, 21-03-2026

                              (Lectura rápida 😊)

 

En La Discrepancia:

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La guerra contra Irán se alarga. Trump calculó mal la resistencia iraní y su capacidad de cerrar el estrecho de Ormuz a los occidentales. Salir del lío al que le ha arrastrado Netanyahu no parece fácil si bien habrán retrasado otra vez el acceso iraní al arma nuclear.

Trump exige ayuda a Europa que no quiere participar activamente en esta guerra. Ello tendrá consecuencias en la relación transatlántica. La UE debe acelerar, pues, su integración y su defensa. No obstante, seis países importantes (FR, AL, IT, PB, RU y JP) se han comprometido a contribuir para asegurar el paso seguro por Ormuz. El sistema financiero internacional no ha entrado en pánico.

El 25 de febrero, tres días antes del inicio de la guerra, el Gobierno desclasificó los documentos del 23-F. Habían pasado ya 44 años desde el “tejerazo” golpista. En el Reino Unido se desclasifica a los 30 años. La pregunta que se hicieron muchos fue la de por qué Sánchez desclasificó el 23-F. Bastantes pensaron que deseaba distraer a la opinión pública de los escándalos gubernamentales, aunque luego Trump le prestó su ayuda atacando Irán. Algunos (malpensados) sugirieron que Sánchez buscaba desprestigiar la Monarquía para intentar colar la III República en la que se haría con la presidencia. “Too much” diría un castizo con idiomas.

Es aún más evidente ahora que la actuación de Juan Carlos I ese día fue impecable. También la de otros como Suárez o Gutiérrez Mellado, sin olvidar el Gobierno de facto que se constituyó hasta la liberación del legítimo, compuesto por Secretarios de Estado y Subsecretarios.

Juan Carlos I ha sido un rey excelente y su resistencia al 23-F fue uno de sus momentos estelares. Su vida privada habrá sido, quizás, censurable, pero hay que ser capaces de pasar la esponja tras cinco años de exilio en Abu Dabi teniendo en cuenta los servicios que ha prestado a la Nación para consolidar la democracia, así como primer Embajador de nuestro país para exportar nuestros productos y conseguir inversiones extranjeras en España.

Si vuelve, como desea, algunas cosas cambiarán, evidentemente, como su residencia fiscal que dejará de estar en el extranjero. Asimismo, el Rey Padre debiera esposar la discreción. Su retorno debe simbolizar la paz en su corazón, en su familia y en un país excesivamente polarizado porque interesa a algunos pocos. Su sucesor es quien lleva ahora el peso de la Corona. Podría, pues, instalarse en un lugar que le sea agradable pero apartado del bullicio político diario que ya no es lo suyo. Está jubilado o retirado y es el momento del descanso y del reconocimiento que ha de ser patente. No pueden recordarse momentos gloriosos de su reinado sin que se le mencione. Ha de poder estar presente, si así lo desea, en actos de conmemoración de nuestro reciente pasado democrático.

¿Prefieren los españoles que su retorno definitivo sea en un ataúd? ¿Reconocer solo entonces sus méritos de Hombre de Estado que es lo que ha sido además de Monarca? ¿Obligar a la Corona exclusivamente a enterrar en el panteón de El Escorial a uno de sus más insignes miembros? ¿Alguien se preocupa por su seguridad ahora que hay una guerra donde reside? ¿Se le ha ofrecido resguardarse en su patria hasta que pase la tormenta?

Hay que alegrarse de que su sucesión haya recaído en alguien tan “profesional” como su hijo, Don Felipe, bien guiado por su progenitor para desempeñar su rol constitucional, como él hace a su vez con su heredera Doña Leonor. Un Felipe VI que sortea con competencia toda clase de situaciones difíciles en un país donde una parte minoritaria no sabe apreciar las ventajas de una Monarquía Parlamentaria que combina democracia y tradición, dos ingredientes enriquecedores.

Hay que sacar, asimismo, del anonimato al padre de Juan Carlos I, Don Juan. No pudo reinar, pero en condiciones complicadas supo servir de eslabón dinástico entre Alfonso XIII, su padre, y Juan Carlos I, su hijo, al que acabó pasando el testigo de la jefatura dinástica. Tuvo que componer con el “Caudillo” y entregarle a su hijo, como si fueran tiempos de la Edad Media, para que se educase en España como un español. Franco siempre supo que Don Juan Carlos daría pasó a una democracia.

Cuando la cruenta revolución francesa un primo de Luis XVI se unió a la revolución, un Orleans que eligió llamarse “Felipe Igualdad”. Llegó a votar la muerte de su pariente el Rey de Francia. Juan Carlos I siempre ha dado la cara por la democracia. Se merece un nombre menos populista y más apropiado: “Juan Carlos Democracia”.

 

Carlos Miranda, Embajador de España

 

 

 

sábado, 14 de marzo de 2026

LA DESUNIÓN EUROPEA

LA DESUNIÓN EUROPEA

 

                              Madrid, 14-03-2026

 

En La Discrepancia:

https://ladiscrepancia.com/la-desunion-europea/


  


La guerra de Irán ha desunido a Europa. A pesar de que Rutte, SG de la OTAN, asegurara que la mayoría de los aliados (todos europeos salvo EEUU y Canadá) apoyan “masivamente” a Washington contra Teherán, las posturas son diversas.

El RU ha oscilado de una postura renuente a otra más colaboradora con el operativo americano. Paradójicamente, le ha valido una sorna trumpista hacia Starmer por “querer llegar cuando la victoria ya está asegurada” (!). Londres, pillada desprevenida (!!), organiza la salida de algunos buques.

Francia está en una ambigüedad constructiva con matices e intenta jugar un papel moderador en El Líbano a donde envió su portaaeronaves Chales De Gaulle, aunque también dijo querer proteger el libre paso por el Estrecho de Ormuz controlando asimismo el Mar Rojo donde ya opera una flotilla de la UE a la que Sanchez negó la participación española. ¿Qué hará nuestra fragata? ¿Lo dudan? ¡Quedarse por Chipre! De todos modos, Macron se ha arrugado con lo de Ormuz. Por otra parte, ¿Francia protegerá al Líbano de Israel o desarmará a Hezbollah? Buena pregunta …

España ha asumido una oposición frontal a EEUU. Hay mucha hipocresía en el mundo de las críticas porque todos prefieren la caída de la dictadura teocrática iraní o, al menos, que no prevalezca en este conflicto. Bueno, igual en la extrema izquierda van con los ayatolas …   La aversión a los EEUU lleva lejos. El Gobierno español ha retirado formalmente a su Embajadora en Israel precisamente ahora. Hamás, como otras veces, le ha aplaudido (!!!). Chipre, Turquía, una base francesa en el Golfo y una italiana en Irak han sido atacados por Irán por lo que tanto la UE como la OTAN podrían ejercer la legítima defensa.  

El verdadero debate, en oposición a la demagogia facilona del “no a la guerra”, está entre los que argumentan la ilegalidad de esta guerra (como la de Ucrania “made in Putin”) y los que subrayan que tampoco debiera el derecho internacional amparar dictaduras que no respetan los derechos humanos y cuya política es, como en este caso, la de eliminar a Israel para lo que le valen misiles, terroristas de Hamás, Hezbollah y los hutis, además de intentar conseguir un ingenio nuclear.

Una especulación respaldada por los esfuerzos iraníes en esa dirección y su evidente toreo a los occidentales en todas las negociaciones en las que se pretendía que abandonase este propósito. ¿Justifica ello una guerra? No sabemos qué pasó en la negociación entre americanos e iranies en Oman dos días antes de la guerra.

Cruzadas unas líneas rojas es imposible impedir un nuevo país con armamento nuclear. Algo que no pueden asumir ni Israel ni EEUU, que no desean una repetición del caso de Corea del Norte. Inquietos debieran estar también los firmantes del Tratado de No Proliferación (nuclear), que somos casi todos los países del planeta.

Alemania ha optado por una crítica de Washington más flexible sin impedir el empleo de las bases por los americanos en la República Federal. Merz aboga por una desescalada dibujando un panorama razonable si bien idílico porque implicaría el reconocimiento de todos los actores del Oriente Medio en una coexistencia pacífica con la pervivencia de un Irán que aceptaría a Israel y no respaldaría el terrorismo antisionista, del mismo modo que Israel aceptaría un Estado Palestino. Teherán renunciaría a disponer de armas nucleares.

El plan de Merz significaría, asimismo, que, en Europa, Rusia cesase su agresión a Ucrania y se retirase del Donbas donde algún referéndum con supervisión internacional pudiera zanjar su pertenencia a Moscú o Kiev, así como con Crimea.

Esencial en una crisis como esta es la unidad europea y no se ha logrado. Incluso la Presidenta de la Comisión ha tirado por su cuenta con una postura favorable a la tesis de Washington de que entramos en un orden nuevo en el que conviene estar bien armado y anima a que la UE actúe militarmente para proteger sus intereses.

Von der Leyen ha aprovechado el vacío en una UE desunida y sin postura común. Alegó que el orden anterior ya no es vigente y pide que la UE actúe militarmente y se refuerce en materia de defensa. Costa, Presidente del Consejo Europeo, la ha reprendido abogando por el orden antiguo y Von der Leyen ha rectificado diciendo que la UE respalda el Derecho Internacional.

Costa defiende lo que deseamos y Von der Leyen se ajusta a una realidad cuyo exponente principal es Putin que en el Cáucaso avasalló Chechenia, asaltó Georgia, y ha invadido Ucrania. Hay un debate entre lo que ocurre y lo que debiera ser, un derecho internacional que, sin embargo, protege a los dictadores. Hay hipocresía también, porque todos los que critican a Trump por secuestrar a Maduro hubieran aplaudido a los americanos si en 1945 se hubieran llevado por delante a Franco.

En materia de defensa, Paris y Berlín se han puesto de acuerdo en una extensión del paraguas nuclear francés al que habría que sumar la sombrilla nuclear británica. Conlleva ello participar en ejercicios franceses. Unos ocho países se han acogido a esta renovada oferta francesa. Países nórdicos que rechazaban el arma nuclear en su territorio están ahora dispuestos a acogerla y Alemania reitera que tiene aviones con los que llevar una bomba nuclear ajena con la fórmula de la doble llave.

España, que siempre cacarea su europeísmo, se ha quedado fuera de este arranque de defensa europea que requiere una disuasión nuclear. Queda amparada solamente por el paraguas nuclear americano al que Sánchez igual renuncia por no perder el apoyo de la extrema izquierda para permanecer en La Moncloa. España sigue separada de Europa por los Pirineos y de EEUU por un odio ancestral.

No a la guerra está bien, pero Sánchez se ha quedado corto. No a las guerras, en plural, sería mejor. No a Trump, a Putin, a los terroristas que quieren eliminar Israel, así como a Irán. En todo caso, la suerte está echada y hay guerra. Mejor que no prevalezcan los ayatolas y que el gallinero europeo encuentre algún liderazgo verdadero.  

 

Carlos Miranda, Embajador de España

 

 


jueves, 12 de marzo de 2026

GIBRALTAR EUROPEO

 GIBRALTAR EUROPEO

 

 

                              Madrid, 12-03-2026

 

En el Independiente:

https://www.elindependiente.com/opinion/2026/03/11/gibraltar-europeo/

 

 

 La política exterior es un instrumento al servicio de los intereses de un país sin perjuicio de la legalidad y de la justicia que, según quienes, se antepondrán o no. España intentó recuperar militarmente Gibraltar varias veces en el siglo XVIII, pero fracasó. Hoy en día nadie sensato pensaría en usar la fuerza para reintegrar Gibraltar a nuestra soberanía.  

El Peñón fue conquistado por los ingleses en 1704 durante la Guerra de Sucesión. Por el Tratado de Utrecht de 1714 entregamos Gibraltar “a perpetuidad”, si bien se condicionó a que, si los ingleses renuncian a su soberanía, la primera opción fuese española. Mientras España la mantenga, Gibraltar no podrá ser independiente, algo esencial. Muchos no se dan cuenta de ello.

Tras la 2GM Gibraltar ingresó en la lista de territorios por descolonizar de la ONU. Se aprobaron dos vías para ello. La de la autodeterminación y la de la reintegración territorial. En tiempos de la dictadura la diplomacia española consiguió impedir la autodeterminación y prevaleció en este caso la reintegración territorial, una “rara avis” en la descolonización. Las Resoluciones de la Asamblea General (1966 y 1967), que a diferencia de las del Consejo de Seguridad no son de obligado cumplimiento, animaron también a una negociación entre Madrid y Londres, respetando asimismo los “intereses” de la población local, un saco donde caben muchas cosas. En 1908 los británicos erigieron una verja para controlar el acceso a la colonia. Franco cometió el error de cerrar la puerta del lado español (1969) pensando aislar a Gibraltar y provocó en los gibraltareños un espíritu numantino que pervive.

Con la democracia se restableció en 1985 la plena comunicación (la peatonal en 1982) y una convivencia aceptable entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar. Siempre han sido mayoritariamente los del Campo los que van a trabajar al Peñón y no al revés. Es una cuestión que ha de tenerse en cuenta ya que el desarrollo económico al norte de la verja nunca ha sido suficiente. Acercar a los gibraltareños con los campogibraltareños es pan para mañana en ambos sentidos.

Por otra parte, hoy en día no es concebible entre naciones civilizadas una transferencia territorial sin el consentimiento de la población local. No se trata de que la autodeterminación se imponga ahora en Gibraltar sobre la reintegración territorial, pero de algún modo los gibraltareños habrán de consentir una recuperación española del Peñón si esta se produce.

Gritar “Gibraltar español” de un modo u otro no sirve de nada. Ya se sabe que la burra anda con un palo detrás y una zanahoria delante. Utrecht es el palo. La zanahoria debiera ser que a los gibraltareños les pueda interesar un día que Gibraltar vuelva a ser español. Hay que convencerles.

El reciente acuerdo entre la UE y el RU sobre el Peñón, previamente esbozado entre Madrid y Londres, es un buen paso hacia la recuperación de Gibraltar, algo hoy en día imposible. Al acercar el Peñón a la UE no deja de alejarlo del RU y eso es positivo para la reivindicación española.

Bien es cierto que el acuerdo puede merecer críticas en aspectos concretos como los fiscales que debieran haberse resuelto mejor y deberán tratarse en el marco europeo como ocurre con los países “Schengen” que no pertenecen a la UE. De todos modos, Gibraltar tendrá que incrementar su IVA lo que dificultará el contrabando.

Lo más criticable, sin embargo, es el oscurantismo gubernamental (como en la cuestión del Sahara Occidental). Aunque se ha trasladado en parte esta temática a la UE, lo que ocurriría plenamente si se llegase a una necesaria federalización de la Unión, no es aceptable actuar a espaldas de los ciudadanos, de la oposición y del Parlamento. Debe el gobierno llevar el acuerdo a las Cortes, explicarlo y defenderlo para votarlo, aunque sea simbólicamente, como en el parlamento gibraltareño donde actúan más democráticamente. En cuatro años este acuerdo habrá que revalidarlo y los partidos debieran calentar ya motores para ver si lo harán o preferirán que nos apeemos.

En política exterior hay que saber tener paciencia. La recuperación de la soberanía no es para hoy y no tenía por qué abordarse en este acuerdo si no se deseaba cerrar de nuevo la verja de hecho o con candado. Lo importante es mantener la reivindicación y la opción. ¡Ya quisieran ahora en Londres y en el Peñón que no fuera así! Lo importante es seguir impidiendo una independencia del Peñón que sería bajo tutela británica y eso está conseguido sin perjuicio de seguir siendo vigilantes. Los contenciosos locales debieran solucionarse con satisfacción para las partes involucradas y eso, de alguna manera debiera afectar a la base británica en la colonia. España se opone a que en ella haya un Mando OTAN, pero no deja de estar a disposición de la Alianza a la que pertenecen España y el RU.

A futuros, cuando sea, habrá que ver cómo la evolución de los acontecimientos puede favorecer nuestras tesis. Por ejemplo, imaginemos algo improbable, pero no imposible. Que la UE se convierta en un Estado Federal y que, en ese marco, Gibraltar quedase perjudicado ya que el RU no es miembro de la Unión. Podrían eventualmente tener en el Peñón interés en reincorporarse a España. ¿Quién sabe, por otra parte, si el RU quisiera volver a la UE algún día? Sería otra oportunidad de mejorar nuestra reivindicación.

Lo que debiera hacer Madrid es indicar alta, clara y públicamente que en el caso de que la colonia, que tiene mucha amplitud de decisión concedida desde Londres, fuese a incorporarse a nuestro país sería una Autonomía más respetando su legislación, sus costumbres y su idioma. Mientras tanto, lo inteligente para todas las partes concernidas es llevarse bien y en el marco español que los principales partidos se pongan de acuerdo.

 

Carlos Miranda, Embajador de España