viernes, 8 de mayo de 2026

MÁS VIVIENDA

MÁS VIVIENDA

 

 

                     Madrid, 08-05-2026

                     (Lectura rápida 😊)

 

 En La Discrepancia:

https://ladiscrepancia.com/mas-vivienda/


 


El pasado primero de mayo ha dejado un rastro inenarrable. Justo antes Pedro Sánchez expresó su voluntad de gobernar ocho años más. ¿Por qué no? Si le votan a pesar de todo. Alguno tendrá la tentación de comparar con la “pasada por la izquierda” que hace más de cuatro décadas decía Alfonso Guerra, que tiene más relumbre, pero la “pasada” era pensando en mejorar España, “que España funcione”, como decía Felipe González antes de ganar abrumadoramente las elecciones de 1982, no para mantenerse en la poltrona a cualquier precio.

Tras estos ocho años pasados de Sánchez resulta que los sindicatos siguen pidiendo mejores sueldos y trabajar menos horas. Hasta pueden tener razón en ambas cosas por separado, pero juntas igual chirria algo. ¿Qué es su papel? Bueno. ¿Mas impuestos? Igual. Ojo con matar las gallinas que ponen huevos de oro, porque en tal caso solo da para cenar una vez. Los sindicatos levantaron también este primero de mayo la bandera de la vivienda porque no hay suficientes. Ni sociales, ni en el mercado.

Algunos se caracterizan por su tontería. En lugar de promover viviendas sociales y alentar la construcción de otras facilitando la ampliación del mercado, lo que se les ocurre es condicionarlo obligando a prórrogas y limitaciones de contratos en contra de sus reglas. Propio de los que desprecian a los inversores en ladrillo, tanto empresariales como particulares, tanto emprendedores profesionales como ocasionales o gente que busca mejorar su sueldo o pensión con este tipo de inversión que consideran más estables que una en bolsa u otra aventura capitalista, algo legítimo. En el fondo, los contrarios al mercado aspiran a otro tipo de economía que no dicen cuál es, aunque solo puede ser lo que hubo durante 70 años en la Unión Soviética y fracasó.

Una cosa es regular el mercado, algo que adoran hacer en la Unión Europea, incluso excesivamente, y otra es imponer reglas que lo anulan. Ya se hizo en tiempos de Franco y parece que los súper progres de hoy en día quieren imitarle. Eso creó, entonces, un sector importante de “rentas fijas” que acabaron pauperizando esas viviendas y a sus propietarios sin abordar la problemática de fondo y eso que el franquismo construyó muchas viviendas “protegidas” (por no llamarlas “sociales”).

 Tras ocho años de sanchismo no hay suficientes viviendas y eso que la economía no va mal. ¿Ocho años más? ¿Ocho años más para que los sindicatos, no la derecha, siga reclamando más viviendas? No sabemos lo que nos deparará el futuro, pero en lugar del “No a la guerra” cuando, por otra parte, se apoya la de Ucrania contra Rusia, es decir que solo es un no a Trump y a Netanyahu, a EEUU y a Israel, sería mejor uno que fuese “Más viviendas”.

En el mundo occidental se puede discrepar. Tiene sus consecuencias sobre todo cuando se hace irresponsablemente, pero en otros, como el comunista que igual algunos siguen admirando, dominado en su día por Rusia, no se podía. Te mandaban enseguida tanques o te impedían beneficiarte del plan Marshall por orden de Moscú como les ocurrió a varios países europeos de la órbita soviética en su día. No lo olviden y recuerden que China será capitalista, pero es también comunista. Lo de Cuba, Nicaragua o Venezuela es simple desmadre.

Se puede discrepar, pues. Otra cosa es como hacerlo y ¿Para quién será el cero patatero internacional? Cuando uno se ha apartado excesivamente de la orilla con el “pedaló”, o patín de pedales, animado eufóricamente por varias botellas de cerveza barata, de vino peleón o de aguardiente, conviene volver a ver la playa al fondo de una bahía segura.  

Convienen, pues, muchas cosas difíciles. Recomponer la relación con los EEUU y con Israel. Reintegrarse en el grupo de países centrales en la llevanza de la Unión Europea. Buscar su federalización. Invertir más en nuestras Fuerzas Armadas y al mismo tiempo realizar un libro blanco sobre nuestra defensa para asegurarnos que tenemos la que necesitamos cuando parece que lo que importa actualmente son misiles, drones y cúpulas defensivas más que portaaviones o tanques. Contribuir asimismo a una defensa europea sin reparos a su necesaria disuasión nuclear.

Apoyar las verdaderas democracias en toda América y en el mundo sin que ello impida relacionarse con otros según nuestros intereses. Restablecer un clima de convivencia política en España debiera de ser también la verdadera prioridad nacional. Mejorar la sanidad y acabar con colas de hasta un año o más para ser atendido. Más médicos, no menos inmigrantes que son necesarios. Mejores escuelas públicas sin coartar las privadas. Facilitar la integración más que los guetos. Mejorar trenes y carreteras. En suma, que el país “vuelva a funcionar”.

 

Carlos Miranda, Embajador de España