SÁNCHEZ CHAVIZA
La Toja, 20-06-2026
(Lectura rápida 😊)
En La Discrepancia:
https://ladiscrepancia.com/sanchez-chaviza/
Si P.S. fuesen las siglas de Pedro Sánchez, lleva
gobernando aproximadamente el mismo tiempo que Z.P. Más que M.Rajoy. Si bien
identificamos enseguida quién es Z.P., nadie
sabe, o eso pretenden algunos, quién es P.S. cuando aparece como tal
en la libreta de Leire Díez, la Fontanera de Ferraz.
Retirando los puntos a las siglas, lo de que ZP es
Zapatero es fácil de adivinar porque fue su gente la que inventó el acrónimo ZP
(“Zapatero Presidente”) para encandilar a confiados votantes a principios de
este siglo. En cambio, PS es como una máscara de quita y pon. Según toque, nadie
sabe quién es salvo los malos de la película, esos que, tras el muro elevado
por el sanchismo y en la fachosfera, no opinan bien de PS cuando por esas
siglas piensan, asustados y horrorizados, en Pedro Sánchez.
Dejando a la UCO la tarea de descubrir quién puede ser PS
para Leire Díez, se pueden entresacar de la realidad
algunos mimbres, como quien extrae ADN de un cadáver o de un objeto en
una causa criminal o de un mosquito prehistórico atrapado en ámbar para acabar
construyendo un parque jurásico lleno de depredadores que amenazan la
civilización, es decir nuestra actual democracia parlamentaria que padece a
Frankenstein, según acertada expresión de Rubalcaba.
Un mimbre es que el PS que sí conocemos lleva gobernando
tres años sin presupuestos. Un atentado a la
democracia porque no solo no han
sido aprobados, es que ni siquiera presentados, una obligación constitucional, y
la prórroga de unos presupuestos es solamente para no cerrar la tienda mientras
se convocan unas elecciones para determinar lo que el electorado quiere, no
para perpetuarse.
Aunque recuperemos una senda constitucional con
presupuesto, estos tres años PS los está gobernando sin
que el Parlamento fiscalice sus cuentas. No es democrático, ni de
izquierdas. Además, los suyos maniobraron en el Congreso para impedir una
votación de los parlamentarios sobre si debieran tener lugar unas elecciones
generales. Tampoco muy democrático, ni de izquierdas.
El otro mimbre es que PS (o Pedro Sanchez) está en guerra
contra el Poder Judicial. Según Oscar López los jueces prevarican y, como pretende
la portavoz del PSOE, están inmersos en una conspiración para derribar el
gobierno incluso antes del verano. Una acusación
gravísima y por la que ya debieran dimitir los que la difunden
señalando con el dedo a los jueces que solo actúan con las leyes en la mano. El
Poder Ejecutivo no solo no gobierna actualmente en armonía con el Poder
Legislativo, un lugar de encuentro y no de disputa, sino que está en guerra con
el Poder Judicial. Agárrense bien a la democracia porque está en peligro.
Una “dedemocratización” no
requiere un Golpe de Estado militar, puede ser también el
resultado de una degradación paulatina de la democracia y eso ocurre cuando se
gobierna sin presupuestos y la Presidenta del Consejo General del Poder
Judicial, una persona respetada, debe salir a la palestra para defender la
honorabilidad y profesionalidad de los jueces atacados por sanchistas.
El lunes 15 de junio se han cumplido 50 años de las
primeras elecciones democráticas tras fallecer Franco. Muchas cosas han pasado
desde entonces tras la Transición modélica de la dictadura a la democracia, cuando
los españoles eran unos demócratas aún bisoños, pero ignoramos cuando exactamente se “jodió” nuestra democracia
en la expresión que emplearía Vargas Llosa.
Tampoco habían aparecido aún en nuestra nueva democracia
parlamentaria los grandes defraudadores y corruptos en todos lados que se
aprovechan de la ingenuidad de los ciudadanos honestos, ni había un gran timonel
que nos llevaba a una ruina económica no advertida y que, después, optó por el
ensalzamiento del chavismo dictatorial, ni tampoco, algo más tarde aún, estaba el
apóstata del felipismo, del PSOE socialdemócrata que nos dejó González en
herencia con una España cohesionada, y que, quizás, nos
lleva en una postdemocracia palpable hacia una autocracia
polarizadora y tendenciosamente revolucionaria.
¿Qué otra cosa implica gobernar en alianzas estrechas o
flexibles con quienes quieren derribar la Constitución y sustituir la España de
la autonomías (que mejoraría siendo federal con competencias claramente
establecidas), por una confederal y plurinacional, sueño de independentistas, de
herederos políticos no arrepentidos del terrorismo y de neomarxistas del PCE, o
de otros grupúsculos, que pretenden que la libertad está en la división, en la
destrucción de la unidad, en un mundo internacional que negaría nuestra
vinculación profunda con Europa y con el mundo occidental, optando, consecuentemente,
por un antiamericanismo tras el cual esconden en realidad su disgusto hacia la propia
democracia. Eso no es ser de izquierdas, son tonterías destructivas. La
pendiente no será aún resbaladiza, pero es negativa. ¿A dónde? Por ejemplo, a una
República confederal, plurinacional, populista y
chavista. Lo peor.
Carlos Miranda, Embajador de España