TIJERA, PIEDRA O PAPEL
EN LA “GALIA COMATA”
Palencia, 29-08-2026
(Lectura rápida 😊)
En La Discrepancia:
Muchos conocen el juego
de la tijera, la piedra o el papel. Dos jugadores esconden una mano
y a una señal la muestran. Con solo el dedo índice y el medio extendidos y
espaciados se simula una tijera. Con un puño, se interpreta una piedra y con la
palma de la mano abierta, un papel. La tijera puede con el papel porque lo
corta. La tijera rompe su filo en la piedra, y el papel envuelve la piedra.
Algo parecido puede estar ocurriendo en
Francia, antigua “Galia Comata” (Galia Peluda) como la designaban en tiempos de
Julio César y Asterix, con las elecciones para
la Presidencia de la República en 2027 que
tendrán lugar el 18 de abril, la primera vuelta, y el 2 de mayo, la segunda. Es
improbable que la contienda se dirima en la primera vuelta porque ningún
candidato sacará la mayoría absoluta de los votos. “Pas de raz-de-marée”. Nadie
arrasará.
Escasos son los que podrían llegar a la
segunda vuelta. Los sondeos muestran que Marine
Le Pen va ahora claramente por delante con un 35 % de los votos. Las
derechas ganan terreno en Europa, sobre todo las extremas. Giorgia Meloni manda
en Italia, aunque gobernando ha resultado ser quizás más una “derechona” que una
extrema derecha habiendo suavizado en política exterior su rechazo a la Unión
Europea. Coinciden con ella en el tema de la inmigración incluso los
socialdemócratas daneses antes que con Sánchez.
Por su arcén la está amenazando
una derecha más extrema, la del General retirado Roberto Vannacci. En Polonia la
derecha católica integrista puede volver y en Alemania el principal partido de
la oposición es de extrema derecha. El panorama político occidental está más
teñido de azul, y hasta de negro, que de rojo. Las izquierdas democráticas deben
de andar desnortadas.
¿Podría Le Pen en el Eliseo moderar sus
posturas en política exterior? Posiblemente. Igual se reconciliaría algo como
Meloni con la UE y no procedería a un “FRANEXIT”. Sin embargo, sus relaciones
con Berlín y Londres se resquebrajarían. Con la coalición de los democristianos
de Friedrich Merz (CDU + CSU) y socialdemócratas (SPD) Berlín ya no se lleva tan
bien, una vez más, con Paris, impactando ello en las relaciones bilaterales y a
la UE de la que Alemania y Francia son la clave de bóveda. Con Le Pen podría ser peor.
En el Reino Unido los sondeos indican que el
extremista de derechas Nigel Farage ganará más peso e igual unas próximas
elecciones. Esto último sería estupendo para Le Pen que, sin embargo, se ha moderado con
relación a las posturas que antes mantenía su padre, el fundador del partido. Los
entendimientos entre París y Londres son siempre factibles, pero complicados.
Con Le Pen, aún más.
Ni todo está ganado, ni todo
está perdido.
En la segunda vuelta Le Pen se enfrentará a otro candidato. Pocos tienen alguna
posibilidad. Con un 16 % de intención de voto va colocado Jean-Luc Mélenchon,
un podemita a la francesa con abuelos españoles con el que Sánchez se llevaría
bien. Tan antieuropeo como Le Pen. “Los extremos se tocan”. Dispuesto como el
español a ningunear la OTAN y a acariciar a los BRICs.
Ligeramente detrás figura Édouard Philippe, un “macronita” del alba,
alcalde de Le Havre, centrista-conservador, que fue su Primer Ministro inicial
en 2017. Ahora encabeza su propio partido. Con menos posibilidades está Gabriel Attal, joven centrista que también fue
Primer Ministro un breve periodo de tiempo con Emmanuel Macron, ahora peleado
con su mentor a pesar de ser el jefe de su partido porque el Presidente convocó
sus desastrosas últimas elecciones legislativas sin consultarle. Odio africano
útil ahora que Macron periclita.
Añadiremos al socialista Raphaël Glucksmann. No parece figurar en el
ámbito centrista-progresista a pesar de ser el más moderado del actual socialismo
francés muy venido a menos, y a Olivier Faure,
Primer Secretario del Partido Socialista francés con ocho años de senda
radicalizada y funesta. En la última elección presidencial, la querida por los
españoles Anne Hidalgo, candidata socialista, no llegó ni a un 2 % de los
votos, ¡y eso que era entonces la Alcaldesa de Paris! En realidad, los dos
candidatos socialistas mencionados compiten con Mélenchon que les desbanca.
Los sondeos muestran que en la segunda vuelta
ganaría siempre Le Pen. Su piedra ganaría a la tijera de Mélenchon, que a su
vez podría con el papel de Philippe. No obstante, queda, aunque débilmente, la posibilidad de que el papel pudiese con la piedra,
envolviéndola, ahorrándonos tanto a Le Pen como a Mélenchon.
La elección no tiene por qué ser un paseo para
Le Pen. Si Philippe llegase a la segunda vuelta y consiguiese los votos de la
izquierda, además de los suyos y los de una derecha moderada, la contienda
podría estar más reñida. No obstante, hay muchos nubarrones en la “Galia Comata”
de cara a 2027. Muy negros.
Carlos Miranda, Embajador de España