UN ECLIPSE INUTIL
Hendaya, 15-08-2026
(Lectura
rápida😊)
En La Discrepancia:
En febrero de 1504, Colón, varado en Jamaica, utilizó un eclipse lunar para obligar a los
nativos a alimentar a su tripulación. “La luna se oscurecerá tras ponerse roja”
les anunció después de consultar su almanaque. Asustados al comprobar que la
luna desaparecía envuelta en sangre, los indígenas volvieron a traer alimentos.
Tintín empleó la misma treta con un eclipse solar en el álbum “El Templo del
Sol”. Iban a quemarle vivo junto al Capitán Hadock y el Profesor Tournesol. Al
confirmarse el eclipse, fueron liberados.
Este 12 de agosto se ocultó el sol, pero como ningún
político lo había invocado, el eclipse no ha
servido para nada. Una vez pasado, todo sigue igual. La guerra de
Ucrania, la de Irán, Trump y sus falsedades, así como Sánchez y las suyas. No
olvidemos tampoco a Xi y Putin, pocos de fiar. Y de lo nuestro, nada. En Ceuta
aún tiemblan a pesar de que el Presidente del Gobierno está confortablemente
instalado en la Mareta canaria donde el eclipse no llegó para ocultarle como
sería el deseo de muchos, sin perjuicio de que un 25 % de votantes le son aún fieles,
algo incomprensible para bastantes. Alfonso Guerra decía que los electores siempre
aciertan. Con 202 escaños fue fácil afirmarlo, pero a veces se equivoca.
En Ceuta tuvo lugar el domingo 9 de agosto un acto
protagonizado por su población que como la melillense es multicultural. Señalan
que son una sociedad acogedora, pero, que para venir a esta ciudad española
desde el extranjero, deben seguirse los cauces legales. Así piensan allí los hindúes, los musulmanes, los
cristianos, los judíos y otros que no serán religiosos. Son
generosos porque consideran que a los que todavía no se han ido, hay que
alimentarles y alojarles porque no se les puede tratar como a perros
callejeros. Tiene esto su importancia, porque estiman que quedan aún en la
ciudad nada menos que varios miles, unos 2.000 según Marlaska, bastantes más
según otras fuentes.
Es falso que la invasión oficialmente de 72.000 personas,
que ya serían más dadas las trolas de Marlaska, se haya solucionado. Primero,
no tendría que haber ocurrido y eso es responsabilidad de Gobierno de Sánchez.
En segundo lugar, no se han ido todos. Los adorasanchistas que lo afirman, no
saben de lo que hablan o mienten. Con tantos invasores aún en la ciudad, la inseguridad reina. Los comercios han de ser
protegidos por militares. En las viviendas los moradores se atrancan temerosos
de que se las okupen. La Mareta está lejos y el trío que se ocupa de este tema,
Albares, Robles y Marlaska, son ineficientes. Igual alguno debiera dimitir. Al
menos, Robles ha enseñado los dientes en Ceuta mientras los otros dos y Sánchez
ponen paños calientes con Marruecos donde miembros de su gobierno reclaman las
dos ciudades.
Los ceutís dicen que no están protegidos. Que la frontera
es una broma. Que a Ceuta entra el que le da la gana. Por tierra y por mar.
Igual un día con parapentes o ultraligeros. Eso hicieron en Palestina los terroristas
de Hamas para invadir territorio israelí, matar a 1.300 personas y secuestrar a
250. Esto es responsabilidad del Gobierno de la Nación rodeado de mantas que no supieron prevenir ni
impedir el asalto a Ceuta. Las redes anuncian otro para el 15 de agosto.
Veremos.
Los males que nos aquejan tienen difícil remedio, pero si
se hace solo lo que unos quieren será aún más difícil solucionarlos. En una
crisis como la vivida, de soberanía más que de migración ilegal, nos ha faltado ver al PSOE y al PP juntos.
Correspondía a Sánchez haberse puesto en contacto con Feijoo. Pero eso está
prohibido por el muro contra la derecha, toda ella fachosa por decreto presidencial,
por el pacto del Tinell que impide entenderse con los conservadores, y por el “no
es no” con el que Sánchez inició la inaguantable polarización que sufrimos los
que quisiéramos que nuestros políticos hiciesen piña como en Ceuta.
Sin embargo, quienes debieran actuar uniendo, prefieren separarnos. Nada bueno sale de ello,
ni con las repetidas invasiones a Ceuta y Melilla, o los incendios de nuestros
bosques, las inundaciones, los trenes y carreteras, las insuficientes
viviendas, ni con nada porque un pueblo que no está unido difícilmente puede
prevalecer.
A los que no les gusta Vox, sepan que cuanto mayor es la
polarización, más crece, que con fracasos gubernamentales como el de esta
invasión, también crece. Con el populismo del gobierno del Frente Popular
Frankenstein, crece. No es descartable que este crecimiento favorezca los
intereses personales de Sánchez para permanecer en La Moncloa, pero si se quiere un cordón sanitario alrededor de la extrema
derecha y, asimismo, de la extrema izquierda, tanto monta, han de
colaborar PP y PSOE al menos en los temas de Estado, que son muchos. Hay que
quererlo, y si el conductor del vehículo nacional no quiere emprender ese
camino, Vox seguirá siendo fuerte.
Ceuta y Melilla son españolas. En algún momento debe pisarlas el Rey que ha estado en
todas las otras partes de España. Será un problema con Rabat por su reclamación,
pero alguna vez tendrá que tragar sapos. A España no le gusta que la realeza
británica pise Gibraltar. Hay un enfado y luego las cosas recobran su curso.
Tampoco van los Royals mucho al Peñón porque no se trata de provocar, pero
Felipe VI no ha pisado aún esas dos ciudades. Se puede entender que el Gobierno
mida el momento menos desfavorable para la relación con Marruecos, pero tampoco
ha de decirlo con displicencia Oscar López. Hay que ser más fino en política,
pero el sanchismo es tosco. No hay que olvidar que somos una Monarquía
Parlamentaria, no una República. Fue lo pactado en 1978 con la Constitución, la
mejor que hemos tenido. Nuestro Rey es la figura que más une en España. Es
absurdo arrinconarle.
Ceuta salió unida de su plaza de la Constitución con el
himno y la bandera española que no les incomoda como a algunos en la izquierda.
Solo faltó el Delegado del Gobierno, un sanchista de Sánchez. Afirmaron que
“Ceuta no se rinde”. ¿Les podrían abandonar los demás españoles en otras crisis
incluso peores? Sería una vergüenza. No
obstante, el futuro de las dos ciudades sería mejor con una mayor integración
económica con sus entornos marroquíes. Rabat debiera reflexionar sobre ello más
que lanzar hordas invasoras porque, por otra parte, Marruecos no sale bien
parado de este episodio.
Que miles de jóvenes marroquíes quieran ser los héroes de
una “recuperación” de Ceuta se puede entender, pero que sean fácilmente
manipulables porque en su patria no tienen futuro destroza la imagen de país
económicamente pujante que quiere dar Rabat y que progresa democráticamente
como pretenden muchos marroquíes. Quizás el autoritarismo del régimen se vaya
ablandando, pero lo perverso de empujar desde Marruecos a jóvenes
desilusionados en una aventura arriesgada es condenable incluso si no hubiese
habido ninguna víctima, pero hubo unos 140 ahogados.
De esta crisis, ni sale bien parado el Gobierno, que debe
depurar responsabilidades por no haber podido evitar lo ocurrido, y dar democráticamente
cuenta de ello, ni Marruecos por la penosa imagen que ha ofrecido. Ver fotos de
los que siguen en Ceuta, muchísimos, malamente acampados en la playa o
esperando para ser identificados por la policía y oír a los habitantes de Ceuta
quejarse asustados por la inseguridad indigna además
de sentir pena por estos jóvenes convertidos
por su propio país en objetos desposeídos de condición humana. Gobierno y
oposición se enzarzaron acerca del destino de los MENAs, más de 1.500, pero, ahora,
Madrid prefiere devolverles a Marruecos.
Indigna también que desde las alturas se pretenda que la
normalidad ha vuelto. No es verdad. Además de la inseguridad hay quejas, parece
ser, de agresiones sexuales. En definitiva, todo
ello un horror a todas luces condenable. Solo faltaba que los medios
marroquíes nos acusaran de maltratar a los invasores- Pues, ya está hecho. Una
guinda.
Carlos Miranda, Embajador de España