¿ESPAÑA
INDEFENSA?
Madrid 19-05-2026
En EL
INDEPENDIENTE:
https://www.elindependiente.com/opinion/2026/05/18/espana-indefensa/amp/
La seguridad estratégica es el solomillo de la política
exterior. Sin seguridad no hay prosperidad. Lo vemos con el estrecho de
Ormuz cerrado al tráfico marítimo o ser de pago en contra del principio de
libertad de navegación. En Ucrania con la invasión rusa empantanada por la
valentía ucraniana. En Israel donde en un solo atentado mataron a más de 1.200 personas
y secuestraron a 250 (¿Que hubiera hecho España con un algo semejante en su
territorio?).
Tampoco les sirve plenamente a las milicias terroristas
de Hamás esconderse entre su población a la que por ello han convertido en
objetivo de Israel como ocurre con Hezbollah en el Líbano cuya soberanía es
pisoteada por el Estado judío porque antes lo fue por estos terroristas, rebeldes
a la autoridad de Beirut y también patrocinados por Teherán ante la impotencia
observadora de la ONU con UNIFIL.
La OTAN consiguió disuadir cualquier aventurismo ruso en
Europa durante la Guerra Fría y ahora con Putin, permitiendo, en su día y luego,
la creación y el desarrollo de la Unión Europea. Rusia, es un peligro para
Europa. Ya veremos sí el principal aliado sigue con esta Alianza, aunque no
debiera interesar a EEUU dejar a Europa a merced rusa o china. La Unión Europea
debiera organizar su defensa y federalizarse porque son los términos los que
han cambiado, no la relación trasatlántica en sí. De ahora en adelante Washington
no pagará la factura de la cena y los europeos los refrescos. Desde ahora
cada uno se paga su parte.
La política de seguridad estratégica es esencialmente competencia
compartida en España del Presidente del Gobierno, del Ministro de Exteriores
y del de Defensa, pues si bien la política exterior es responsabilidad de
Exteriores, Defensa participa en ella de forma significativa y el Presidente
del Gobierno debe dar los impulsos determinantes y terciar en temas en los que
en Santa Cruz o en Castellana puedan divergir.
Robles es Ministra de Defensa desde hace ocho años. No
ha puesto en marcha un verdadero libro blanco sobre nuestra defensa. La
Armada sueña con portaaviones que son para proyectar fuerza lejos cuando
nuestro enemigo potencial y propio es un vecino que reclama Ceuta y Melilla y
ocupó el Sáhara Occidental por la fuerza a pesar de estar allí nuestro Ejército.
Necesitaría la Armada unos F-35 norteamericanos de despegue vertical o con
rampa para nuestro modelo actual de portaaeronaves no habiendo otra alternativa.
Sánchez ha renunciado a ellos y si los encargásemos ahora tardarían años en
entregarlos porque hay cola.
Además, probablemente, Washington no daría permiso para
su venta ya que Sánchez se ha enemistado abiertamente con los EEUU y su gran
aliado, Israel, cuyo apoyo tecnológico nos es también conveniente. Un
portaaviones es un “sitting duck”, un blanco fácil que requiere una flota
alrededor suyo, incluidos submarinos, para protegerlo. En definitiva, una
proposición muy cara y aunque incrementemos el presupuesto de defensa, este siempre
es limitado.
El Ejército de Tierra se agarra a sus carros de combate
cuando hoy en día vemos en Ucrania que también son blanco fácil con drones y
misiles antitanque mucho más baratos. Sería una locura invadir Marruecos y los
marroquíes no van a desembarcar con los suyos en la Península ni en Canarias.
Las guerras de Ucrania, contra Hamás y Hezbollah, así
como contra Irán muestran que hace falta una cúpula de hierro defensiva e
innumerables misiles y drones para represalias contra un eventual atacante
cercano o lejano. Para determinar los objetivos se requiere una información
exhaustiva a través de toda clase de medios incluidos satélites espaciales de
observación militar. Los estadounidenses ya utilizan la Inteligencia
Artificial para la atribución de objetivos empleando, pues, un 20% del
personal humano antes necesario. Estas son nuestras prioridades.
Exteriores sigue adoleciendo de un presupuesto
insuficiente para sus instalaciones y personal. Los Consulados no dan abasto
para el número ingente de peticiones de nacionalidad propiciadas por la
reciente legislación española. El número de diplomáticos es insuficiente para
las aspiraciones que tenemos de brillar en el mundo internacional.
Por otra parte, la política exterior actual nos
margina en varios frentes importantes en los que se observa que no cuentan
con nosotros o desconfían. Este gobierno no comparte en la UE liderazgo con los
países de mayor peso en materia de seguridad, salvo procesionar el “no a la
guerra”, porque el rechazo al 5 % de la OTAN también repercute negativamente en
una defensa europea. El quinteto importante lo componen Alemania, Francia,
Italia, Polonia y el Reino Unido desde fuera de la Unión Europea.
En el marco transatlántico el enfrentamiento
innecesariamente agresivo con los EEUU, además del contra Israel en los mismos
términos, nos aparta de las corrientes mayoritarias en los temas de seguridad.
En el ámbito más amplio occidental somos, pues, en buena medida, unos tipos diferentes.
La actuación de los tres responsables referidos muestra que los Pirineos han
crecido y que, en lugar de insertarnos cada vez más en el tejido europeo y
occidental, que son los nuestros, nos acercamos a los BRICs, como dijo una vez
Trump que no siempre se equivoca, y de los que China es un puntal.
Necesitamos otra política exterior y de seguridad que
correspondan a nuestros intereses y no una ideologizada y radicalizada no solo a
la izquierda del PSOE, también en el sanchismo. Felipe González lo bordó en
política exterior, pero los de ahora siempre le han odiado por su sensatez
y sentido de la responsabilidad. Y la pregunta se mantiene, ¿Tenemos la defensa
que necesitamos?
Carlos Miranda, Embajador de España