martes, 25 de agosto de 2026

PEOR QUE BASURA

                           

                                      Hendaya, 21-08-2026

                                       (Lectura rápida 😊)

 

 En La Discrepancia:

https://ladiscrepancia.com/peor-que-basura/



Keir Starmer, demolido por sondeos negativos para los laboristas y criticado por haber nombrado Embajador en los EEUU a una persona vinculada con un depredador sexual conocido y condenado en ese país, dimitió solo dos años después de tomar posesión en el 10 de Downing Street. En el Reino Unido funcionan bien democráticamente, pero no deben copiarles quienes se consideren superiores.

Nigel Farage, en cambio, es un desastre para el RU. Es el flautista británico de Hamelin que ha sacado al país de la Unión Europea, algo que no ha sido bueno ni para la UE ni para el RU.

A pesar de todo los británicos son muy listos. Ahora los laboristas quieren acercarse a Europa si bien no se atreven a plantear un reingreso en la UE. Demasiado pronto. Aprovechando que son unos magníficos negociadores e imaginativos, plantean “acercamientos” a la Unión en los que Londres intenta beneficiarse sin la contrapartida que le tocaría siendo miembro de la UE.

Los acuerdos de defensa bilaterales entre Francia y el RU se han mantenido tras el Brexit. Dos modestas potencias nucleares comparadas con EEUU y Rusia con miles de ojivas nucleares en lugar de unas trescientas por barba en el caso de los dos europeos. Sería interesante que se “repartieran” los objetivos.

China está ampliando su arsenal nuclear porque ahora quiere medirse con EEUU y con Rusia que, por cierto, se extiende en el Este siberiano sobre territorios que fueron chinos antes de los llamados “Tratados desiguales” suscritos en el siglo XIX por ambos países cuando China era tan débil que lo aprovecharon desalmadamente, entre otros, rusos, japoneses y británicos.

Vladivostok, el fundamental puerto para Rusia abierto al Pacífico, está en esos territorios de más de un millón de kilómetros cuadrados que Rusia le sacó a una China decadente. En el ámbito internacional hay que saber defenderse, y no piensen en Ceuta y Melilla cuya seguridad estaría subcontratada con Marruecos.

Esos acuerdos franco-británicos en materia de defensa son complementarios con su pertenencia a la OTAN. Les interesan porque los dos tienen problemáticas similares especialmente en el ámbito nuclear. Ambos con submarinos de propulsión nuclear, portadores varios de misiles balísticos nucleares, y otras similitudes que les interesará cotejar.

El nuevo “Premier” británico, el laborista Andy Burnham, propone intercambiar con la UE el poderío militar británico a cambio de acceder al mercado interior comunitario. Bruselas tendrá que ver si ello es interesante o un trato en el que solo Londres saldría ganando. No es que la aportación británica a la defensa europea sea moco de pavo, ni mucho menos, pero los compromisos de defensa y los comerciales suelen estar en planos diferentes. Están relacionados, pero lo comercial se mide fácilmente en cifras mientras que la seguridad y la defensa son unos intangibles. Con mucho valor sin duda. Ya se sabe, no hay prosperidad sin seguridad.

A Farage la UE no le gusta porque es un nacionalista muy de derechas. Le está comiendo terreno al Partido Conservador. Pudiera ocurrir que en 2028 haya lo que allí llaman un “Hung Parliament”, la ausencia de una mayoría absoluta, y tengan que volver a tener una coalición gubernamental de centro derecha o centro izquierda si logran evitar una polarización que lleve a esquemas radicales, algo siempre negativo como bien sabemos.

Farage dimitió de su escaño en Westminster por una investigación sobre unas donaciones inadecuadas de varios millones de libras. Enseguida se volvió a presentar buscando una absolución popular. Los demás partidos principales no se prestaron a este juego. No se presentaron, pero con ello facilitaron su reelección con un 70% de los votos. Vuelve a Westminster, pero la investigación parlamentaria se reiniciará.

El héroe de la campaña electoral fue su único oponente “serio”. Un cómico disfrazado de cubo de basura, “Count Binface”, el Conde Cara de Basura, que sacó un 27% de los votos. No está mal para ser basura, pero, en realidad, el mensaje es que ganó algo peor que la basura.

Conviene recordar que en el Reino Unido hay un sistema de circunscripciones uninominales con las que los diputados responden a los electores de su circunscripción, mientras que, en España, con el sistema proporcional el diputado solo responde al jefe de su partido. Mejor la formula británica.

Acabemos con Ceuta. Dos diputados socialistas autonómicos han criticado al Gobierno de Sánchez por su ineficacia en los recientes acontecimientos de Ceuta y sus importantes secuelas. Uno de ellos ha pedido incluso que cesen al Delegado del Gobierno. Sus jefes han exigido que se callen o que se marchen. Eso lo llaman “debate interno”.

Advertencia final. No hay que caer en la trampa de que Ceuta y Melilla son lo mismo que Gibraltar, como dicen algunos ingenua o interesadamente. Hay similitudes que pueden inspirar remedios parecidos, sobre todo en materia de convivencia, pero hay diferencias fundamentales. Gibraltar está en NNUU en la lista de territorios por descolonizar. Ceuta y Melilla no lo están. Son territorio nacional.

 

Carlos Miranda, Embajador de España




  

domingo, 23 de agosto de 2026

DOS CIUDADES SIN REY

 

DOS CIUDADES SIN REY

 

                                      Hendaya, 21-08-2026

                                       (Lectura rápida 😊)

 

En El Independiente:

https://www.elindependiente.com/opinion/2026/08/23/dos-ciudades-sin-rey/


 

Ya quisiera el Rey pisar Ceuta y Melilla y dirigirse desde ellas a todos sus súbditos. De entre la barba saldría una sonrisa al proclamar su marroquinidad vistiendo una chilaba amarilla y tocado del fez. Se trataría de Mohamed VI, Rey de Marruecos y Comendador de los Creyentes en su país.

Marruecos es una formación estatal reciente. Su independencia fue proclamada en 1956. La mayoría de los Estados que hoy conforman NNUU son recientes, frutos del siglo XVIII, como los EEUU, o del XIX como el resto de América y, asimismo, países de la vieja Europa como Italia o Alemania. Los siglos XX y XXI han aportado una gran cosecha de nuevos Estados como Ucrania o Kosovo, así como muchos africanos y asiáticos. España y el Reino Unido son dos de los más viejos Estados de Europa, hundiendo sus raíces en siglo XV, si bien todos hemos tenido, evidentemente, avatares previos.

Los límites territoriales reconocidos se asentaron generalmente cuando la proclamación de la independencia sin perjuicio a veces de reivindicaciones y de acontecimientos posteriores fruto de guerras, pactos o referéndums. Hay a veces reclamaciones puntuales. Por ejemplo, Gibraltar, que España reivindica. Mucho antes del Marruecos actual, Ceuta y Melilla ya eran españolas. Conquistadas en el siglo XV respectivamente por Portugal y España, tras la separación de los dos países en el XVII, Ceuta permaneció con nosotros.

Marruecos las reclama. Alimentan un nacionalismo que la monarquía alauí emplea para su asentamiento en el trono de un Estado que no ofrece aún suficiente desarrollo y libertad. Es un tema pasional y referencial como la cuestión del Sahara Occidental. Un nacionalismo territorial que no deja de recordar al franquista. En América, Cuba reclama Guantánamo (donde Washington detiene y trata a terroristas internacionales en ausencia de normas de Derecho Internacional y Humanitario según acusan reputadas organizaciones internacionales) mientras EEUU alega que fue cedida a perpetuidad.

En España la cuestión del Peñón se trata ya con mayor racionalidad, habiendo abandonado el nacionalismo exagerado del franquismo, aunque tuvo su utilidad al poner entonces la reclamación territorial española a la hora del proceso de descolonización iniciado tras la 2GM con su listado en la ONU de territorios no autónomos entre los cuales estaba y sigue estando Gibraltar, pero en la que no están, ni nunca estuvieron, Ceuta o Melilla tan españolas como turca es, también desde el siglo XV, Estambul, situada asimismo en otro continente que la mayoría asiática de Turquía.

Ante la pretensión marroquí, España debe afirmar su españolidad. En este mismo diario El Independiente (Defender Ceuta y Melilla, 13/07) abogué por estar prestos a rechazar cualquier intento de invadirlas. Premonitorio, pues poco después fue el asalto a Ceuta, que, a futuros, podría padecer otro intento más engordado y “acompañado”, con, también, alguna logística para una permanencia. Para mantener nuestra integridad territorial, la diplomacia es necesaria, pero como en tiempos de Roma, con las Legiones detrás, es decir Policía Nacional, Guardia Civil y Fuerzas Armadas a las que han de acompañar, a todas ellas, una voluntad nacional. Y barreras materiales eficaces.

Las dos ciudades parecen tener cada vez más población musulmana de origen marroquí que, por ahora, prefiere su españolidad. La de origen español decrece, quizás por no confiar en que los españoles peninsulares e insulares estén dispuestos a sacrificarse por sus compatriotas ceutís y melillenses. Se entiende, porque si el Presidente del Gobierno se enemista abiertamente con EEUU e Israel, amigos y aliados de Marruecos, no debe extrañarnos que desde el Congreso de los EEUU en un informe de una Comisión cuelen ahora que estas dos ciudades situadas, según dicen, en territorio marroquí estarían administradas por España. Un lenguaje colonial. Bien es verdad que el Departamento de Estado ha reconocido luego la españolidad de las dos ciudades, aunque añadiendo, acertadamente, que España fracasó al no saber contener la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta. Esta política exterior española suicida junto a una migratoria sin pactos previos en el seno de la UE por afectar a los demás socios de la Unión, nos han dejado a los pies de los caballos. No se trataba de ser un “Yes Sir” del líder del mundo occidental, pero otros europeos han sabido nadar y guardar la ropa mucho mejor.

Madrid viene apostando por un apaciguamiento respecto de Marruecos por Ceuta y Melilla. No hay por qué abandonarlo, pero reforzando los elementos que requieren mayor firmeza. Por eso, la polarización debe cesar y el muro entre españoles derrumbarse porque nos debilitan interna e internacionalmente. Los partidos políticos deben cambiar de rumbo y no solo en esta cuestión, porque, entonces, unos entendimientos necesarios serían endebles. Es hora de unidad nacional.

Por otra parte, desde Madrid debe fomentarse una mayor imbricación entre estas dos ciudades y la Unión Europea insertándolas más en las Instituciones europeas y dándolas bien a conocer, así como su origen español y su convivencia multicultural, un gran ejemplo.

Mohamed VI no puede ir cuando le venga en gana a Ceuta y Melilla porque no son marroquíes, ni las pisa el Rey de España por no permitirlo Sánchez. Rajoy tampoco lo avaló. A estas alturas de la película, deben explicarse estos vetos o levantarlos. Los ciudadanos han de saberlo si se quiere su necesario apoyo.

Sin renunciar a sus principios y reclamaciones, España y el Reino Unido, con el apoyo de Bruselas, enfocan el diferendo por Gibraltar de otro modo, pensando más en el desarrollo de las poblaciones locales a cada lado de una verja abatida ya que, como si fuese un solo territorio, se puede ir ahora desde España, desde la UE, a Gibraltar libremente ya que la frontera de la Unión se ha establecido en el puerto y en el aeropuerto del Peñón.

¿Podrían Ceuta y Melilla seguir también unos derroteros de estrecha interacción entre las dos ciudades españolas y sus entornos marroquíes sin descuidar nuestra firmeza socavada actualmente por una fracasada política exterior de este Gobierno? Le debiera de interesar a Marruecos porque su imagen también se ha deteriorado gravemente con una horda teledirigida de 80.000 jóvenes que huyeron por no tener futuro en su país y, aunque la mayoría ha vuelto, varios miles no quieren regresar a su patria.

Londres respalda a los gibraltareños como España debe respaldar a los ceutís y melillenses sin olvidar que el Peñón aún debe descolonizarse, algo en lo que su población no podría ser totalmente ajena, y que Ceuta y Melilla no son colonias. Hay que saber buscar ambigüedades constructivas para solucionar diferendos encasquillados si bien no hay que caer en la trampa ingenua o interesada de que Ceuta y Melilla son lo mismo que Gibraltar.

Se le ha dado a Marruecos por dejadez la oportunidad de adelantar sus posiciones en Washington y permitido a Rabat internacionalizar el diferendo sobre Ceuta y Melilla en detrimento de su incuestionable españolidad. Un gran error, o algo peor. Abandonar estas ciudades sería tan desastroso como lo fue el 98 al perder Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Algunos parecen querer repetir la Historia.

 

Carlos Miranda, Embajador de España

 

 

viernes, 21 de agosto de 2026

UN ECLIPSE DESASTROSO

UN ECLIPSE DESASTROSO

(Lamento futurista a modo de cuento)

Carlos Miranda

            Embajador de España

            Hendaya, 21-08-2026

 

 


El 2 de agosto de 2027 tuvo lugar un eclipse total de sol en Ceuta y Melilla. Duro unos cuatro minutos. Un eclipse largo a pesar de ser un momento breve. Nuestras dos ciudades africanas estaban abarrotadas con sus habitantes, sus miles de refugiados llegados en julio de 2026 e incontables turistas en las calles deseosos de ser todos testigos privilegiados del acontecimiento celeste que ese año se podría ver bien en la zona de Estrecho y no, como en 2026, el año anterior, solo en el Norte de España.

Los transbordadores habían traído desde la península española a otros miles de turistas la víspera y la mayoría había acampado con los sacos de dormir que habían traído con sus mochilas en las playas y plazas de la ciudad compartiendo espacio amigablemente con los migrantes-invasores de 2026. Unos pocos en hoteles y pisos turísticos. Los comerciantes más avispados montaron servicios ambulantes de bocadillos y refrescos. Las dos ciudades eran una fiesta.

El mismo día del eclipse llegaron antes por vía aérea a las dos ciudades, en helicópteros a Ceuta y en aviones a Melilla, personas más principales, adineradas y poderosas que pagaron sus pasajes, muy caros en estas circunstancias. Algunos viajaron en Falcon.

Llegó el eclipse y además de la oscuridad se hizo el silencio. Solo lo interrumpió un grito en árabe exclamando “¡Alá es grande!”. Sorprendió a todos, pero nadie dijo nada. De nuevo el silencio y una persistente oscuridad que impresionó a todos mirando al cielo y sin percibir claramente un cierto ruido producido por miles de pasos casi silenciosos por las calles y plazas de las dos urbes.

Volvió la luz y de nuevo invocaron a Alá, pero esta vez en miles de gargantas. Junto a los habitantes de las dos ciudades, de los refugiados y de los turistas habían llegado unos inesperados visitantes más desde Marruecos aprovechando la noche solar y superando todas las barreras sin ser vistos. Sensores de infrarrojos lo señalaron en los límites de las dos ciudades, pero todo el mundo miraba al cielo. Los perros fronterizos ladraron, pero se les acalló por perturbar el impresionante silencio del eclipse.

Los cientos de miles de jóvenes y no tan jóvenes marroquíes acompañados de subsaharianos y argelinos estaban ya en toda la ciudad junto a los refugiados-troyanos. Habían aprovechado la noche circunstancial para entrar sin ser vistos. Con los troyanos rodearon los cuarteles de la Guardia Civil y de los militares, así como las comisarías policiales. Encerrados dentro nadie se atrevió a salir y embullarse en la marea humana de esa masa ni utilizar medios contundentes para disolverlos o expulsarlos. Igual no se podía ya. Tampoco tenían instrucciones.

Los últimos invasores llegaron aprovechando la oscuridad de diferentes maneras, unos en botes, otros tirándose al agua, otros más con salvavidas lo que no impidió que otra vez murieran muchos ahogados en el intento. Hundieron la frágil barrera acuática, destruyeron metros de alambradas sin concertinas peligrosas por cortar manos y rostros, y, con escaleras saltaron en otros lugares por encima de las vallas desatendidas por el eclipse. También llegaron por el aire, además de por tierra y mar. Con parapentes y algunos ultraligeros. Todos estos visitantes inesperados estaban equipados con instrumentos de visión nocturna fabricados en Israel con licencia de los EEUU.

Los recién llegados eran muchísimos miles y aprovechando el desconcierto generalizado de los turistas, de los habitantes y de las fuerzas de orden público y otras españolas destinadas en las dos ciudades, tomaron el control de los acontecimientos y, ordenadamente, fueron conduciendo a los turistas y a los habitantes, sin que apenas se fueran dando cuenta de ello, hacia los transbordadores que debían regresarles a la Península. En unas pocas horas no quedaron en las dos ciudades ningún turista, ni tampoco ningún habitante. Al final del día solo quedaron los últimos invasores que con los troyanos seguían cercando comisarías y cuarteles.

Entonces un Imán convocó en cada ciudad un rezo y encomendó las dos ciudades al Rey de Marruecos y Gran Comendador de los creyentes en su país. Los recién llegados empezaron a agitar por miles banderas marroquíes y de entre sus filas salieron unos personajes con aspecto oficial e izaron en los balcones de las dos Presidencias autonómicas y de las dos Delegaciones del Gobierno unas enormes banderas de su país.

“¡Alá es grande!” volvieron a rugir las masas ocupantes que empezaron a instalarse en los domicilios vacíos y en los negocios abandonados. Poco a poco accedieron a las dos ciudades funcionarios, policías y militares del país vecino completando la conquista.

En Madrid, ante la evidencia, el gobierno de turno quiso evitar un derramamiento de sangre y retornaron los transbordadores a Ceuta y Melilla para llevarse a los uniformados españoles que con las cabezas gachas abandonaron humillados sus instalaciones, escoltados por sus colegas marroquíes jurando no volver a votar a ningún político. La fiesta duró varios días en las calles de Ceuta y Melilla. Aparecieron como por arte de magia “mechouís” asados en las calles y danzarinas del vientre con sus velos púdicos, admiradas por un gentío que disfrutaba también de unos “cuscús” de cordero deliciosos.

A los pocos días el Rey alauí vino rápidamente para recrearse en sus dos nuevas adquisiciones y puso de nuevo una bandera marroquí en el islote de Perejil. “Hemos recuperado lo nuestro” dijo su hijo mayor y heredero del trono.

En España no pasó nada. Hubo otro silencio, pero sepulcral. Nadie se atrevía a mirar a nadie a la cara. El sentimiento mayoritario era de vergüenza. Los historiadores recordaron el 98 y la gran derrota militar ante los EEUU que nos desposeyeron de Cuba, Puerto Rico y las Filipinas. Ahora era peor por falta de heroísmo.

La carcoma se incrustó en los corazones españoles que no se atrevieron ya a salir de su país pensando que en el extranjero se mofarían de ellos. Los caballeros de la Triste Figura adoptaron un semblante aún más triste y los émulos de Sancho Panza desaparecieron del mapa. Nadie quería jugar a los chinos en el café o al mus en los bares. Los cines se vaciaron y casi nadie miraba la televisión. Todos se morían avergonzados. En Cataluña hubo un nuevo intento fallido de separación.

Las penas pasan. La vida sigue. Muchas veces por otros cauces. Bendito Musolono era apenas un chaval de una barriada periférica de su ciudad en la península cuando estos acontecimientos ocurrieron, pero más tarde se empeñó en animar el cotarro. Aprovechando el panorama desolador hizo campaña revalorizando el orgullo nacional. Le eligieron al frente del país buscando una renovación, un nuevo despertar. Las estatuas de Franco volvieron a sus pedestales. Los tontos que no supieron conservar lo que habían recibido marcharon al exilio. A muchos le vino a la cabeza que la Historia se repite cuando no se ha estudiado.

 

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sábado, 15 de agosto de 2026

UN ECLIPSE INUTIL

UN ECLIPSE INUTIL      

 

                                      Hendaya, 15-08-2026

                                        (Lectura rápida😊)                  

 

 

En La Discrepancia:

https://ladiscrepancia.com/un-eclipse-inutil/

 

 
 


En febrero de 1504, Colón, varado en Jamaica, utilizó un eclipse lunar para obligar a los nativos a alimentar a su tripulación. “La luna se oscurecerá tras ponerse roja” les anunció después de consultar su almanaque. Asustados al comprobar que la luna desaparecía envuelta en sangre, los indígenas volvieron a traer alimentos. Tintín empleó la misma treta con un eclipse solar en el álbum “El Templo del Sol”. Iban a quemarle vivo junto al Capitán Hadock y el Profesor Tournesol. Al confirmarse el eclipse, fueron liberados.

Este 12 de agosto se ocultó el sol, pero como ningún político lo había invocado, el eclipse no ha servido para nada. Una vez pasado, todo sigue igual. La guerra de Ucrania, la de Irán, Trump y sus falsedades, así como Sánchez y las suyas. No olvidemos tampoco a Xi y Putin, pocos de fiar. Y de lo nuestro, nada. En Ceuta aún tiemblan a pesar de que el Presidente del Gobierno está confortablemente instalado en la Mareta canaria donde el eclipse no llegó para ocultarle como sería el deseo de muchos, sin perjuicio de que un 25 % de votantes le son aún fieles, algo incomprensible para bastantes. Alfonso Guerra decía que los electores siempre aciertan. Con 202 escaños fue fácil afirmarlo, pero a veces se equivoca.

En Ceuta tuvo lugar el domingo 9 de agosto un acto protagonizado por su población que como la melillense es multicultural. Señalan que son una sociedad acogedora, pero, que para venir a esta ciudad española desde el extranjero, deben seguirse los cauces legales. Así piensan allí los hindúes, los musulmanes, los cristianos, los judíos y otros que no serán religiosos. Son generosos porque consideran que a los que todavía no se han ido, hay que alimentarles y alojarles porque no se les puede tratar como a perros callejeros. Tiene esto su importancia, porque estiman que quedan aún en la ciudad nada menos que varios miles, unos 2.000 según Marlaska, bastantes más según otras fuentes.

Es falso que la invasión oficialmente de 72.000 personas, que ya serían más dadas las trolas de Marlaska, se haya solucionado. Primero, no tendría que haber ocurrido y eso es responsabilidad de Gobierno de Sánchez. En segundo lugar, no se han ido todos. Los adorasanchistas que lo afirman, no saben de lo que hablan o mienten. Con tantos invasores aún en la ciudad, la inseguridad reina. Los comercios han de ser protegidos por militares. En las viviendas los moradores se atrancan temerosos de que se las okupen. La Mareta está lejos y el trío que se ocupa de este tema, Albares, Robles y Marlaska, son ineficientes. Igual alguno debiera dimitir. Al menos, Robles ha enseñado los dientes en Ceuta mientras los otros dos y Sánchez ponen paños calientes con Marruecos donde miembros de su gobierno reclaman las dos ciudades.

Los ceutís dicen que no están protegidos. Que la frontera es una broma. Que a Ceuta entra el que le da la gana. Por tierra y por mar. Igual un día con parapentes o ultraligeros. Eso hicieron en Palestina los terroristas de Hamas para invadir territorio israelí, matar a 1.300 personas y secuestrar a 250. Esto es responsabilidad del Gobierno de la Nación rodeado de mantas que no supieron prevenir ni impedir el asalto a Ceuta. Las redes anuncian otro para el 15 de agosto. Veremos.

Los males que nos aquejan tienen difícil remedio, pero si se hace solo lo que unos quieren será aún más difícil solucionarlos. En una crisis como la vivida, de soberanía más que de migración ilegal, nos ha faltado ver al PSOE y al PP juntos. Correspondía a Sánchez haberse puesto en contacto con Feijoo. Pero eso está prohibido por el muro contra la derecha, toda ella fachosa por decreto presidencial, por el pacto del Tinell que impide entenderse con los conservadores, y por el “no es no” con el que Sánchez inició la inaguantable polarización que sufrimos los que quisiéramos que nuestros políticos hiciesen piña como en Ceuta.

Sin embargo, quienes debieran actuar uniendo, prefieren separarnos. Nada bueno sale de ello, ni con las repetidas invasiones a Ceuta y Melilla, o los incendios de nuestros bosques, las inundaciones, los trenes y carreteras, las insuficientes viviendas, ni con nada porque un pueblo que no está unido difícilmente puede prevalecer.

A los que no les gusta Vox, sepan que cuanto mayor es la polarización, más crece, que con fracasos gubernamentales como el de esta invasión, también crece. Con el populismo del gobierno del Frente Popular Frankenstein, crece. No es descartable que este crecimiento favorezca los intereses personales de Sánchez para permanecer en La Moncloa, pero si se quiere un cordón sanitario alrededor de la extrema derecha y, asimismo, de la extrema izquierda, tanto monta, han de colaborar PP y PSOE al menos en los temas de Estado, que son muchos. Hay que quererlo, y si el conductor del vehículo nacional no quiere emprender ese camino, Vox seguirá siendo fuerte.

Ceuta y Melilla son españolas. En algún momento debe pisarlas el Rey que ha estado en todas las otras partes de España. Será un problema con Rabat por su reclamación, pero alguna vez tendrá que tragar sapos. A España no le gusta que la realeza británica pise Gibraltar. Hay un enfado y luego las cosas recobran su curso. Tampoco van los Royals mucho al Peñón porque no se trata de provocar, pero Felipe VI no ha pisado aún esas dos ciudades. Se puede entender que el Gobierno mida el momento menos desfavorable para la relación con Marruecos, pero tampoco ha de decirlo con displicencia Oscar López. Hay que ser más fino en política, pero el sanchismo es tosco. No hay que olvidar que somos una Monarquía Parlamentaria, no una República. Fue lo pactado en 1978 con la Constitución, la mejor que hemos tenido. Nuestro Rey es la figura que más une en España. Es absurdo arrinconarle.

Ceuta salió unida de su plaza de la Constitución con el himno y la bandera española que no les incomoda como a algunos en la izquierda. Solo faltó el Delegado del Gobierno, un sanchista de Sánchez. Afirmaron que “Ceuta no se rinde”. ¿Les podrían abandonar los demás españoles en otras crisis incluso peores? Sería una vergüenza. No obstante, el futuro de las dos ciudades sería mejor con una mayor integración económica con sus entornos marroquíes. Rabat debiera reflexionar sobre ello más que lanzar hordas invasoras porque, por otra parte, Marruecos no sale bien parado de este episodio.

Que miles de jóvenes marroquíes quieran ser los héroes de una “recuperación” de Ceuta se puede entender, pero que sean fácilmente manipulables porque en su patria no tienen futuro destroza la imagen de país económicamente pujante que quiere dar Rabat y que progresa democráticamente como pretenden muchos marroquíes. Quizás el autoritarismo del régimen se vaya ablandando, pero lo perverso de empujar desde Marruecos a jóvenes desilusionados en una aventura arriesgada es condenable incluso si no hubiese habido ninguna víctima, pero hubo unos 140 ahogados.

De esta crisis, ni sale bien parado el Gobierno, que debe depurar responsabilidades por no haber podido evitar lo ocurrido, y dar democráticamente cuenta de ello, ni Marruecos por la penosa imagen que ha ofrecido. Ver fotos de los que siguen en Ceuta, muchísimos, malamente acampados en la playa o esperando para ser identificados por la policía y oír a los habitantes de Ceuta quejarse asustados por la inseguridad indigna además de sentir pena por estos jóvenes convertidos por su propio país en objetos desposeídos de condición humana. Gobierno y oposición se enzarzaron acerca del destino de los MENAs, más de 1.500, pero, ahora, Madrid prefiere devolverles a Marruecos.   

Indigna también que desde las alturas se pretenda que la normalidad ha vuelto. No es verdad. Además de la inseguridad hay quejas, parece ser, de agresiones sexuales. En definitiva, todo ello un horror a todas luces condenable. Solo faltaba que los medios marroquíes nos acusaran de maltratar a los invasores- Pues, ya está hecho. Una guinda.

 

Carlos Miranda, Embajador de España