jueves, 18 de enero de 2024

MACRON ATACA

MACRON ATACA


                                        Madrid, 17-01-2024

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También en La Hora Digital

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El nuevo Primer Ministro francés, Gabriel Attal, y el nuevo ministro de Asuntos Exteriores, Stéphane Séjourné, admitieron su ruptura sentimental desde hace dos años al tiempo que iniciaban sus respectivas responsabilidades gubernamentales. Hicieron bien. Las cosas claras cualquiera que sea o haya sido el tipo de relación estrecha entre dos miembros de un gobierno. Attal se ha movido, apoyado por el Presidente Macron, en los círculos gubernamentales como asesor, alto cargo, ministro y, finalmente, Primer Ministro a la temprana edad de 34 años. Séjourné, otro joven de 37 años, lo ha hecho en el ámbito del Parlamento Europeo donde encabezaba el grupo de las huestes de Macron.

La reestructuración del gobierno no ha afectado a dos pesos pesados, Bruno Le Maire y Gérald Darmamin, únicos ministros sobrevivientes del primer gobierno de Macron en 2017. Tienen grandes ambiciones, incluso presidenciales. Le Maire, Ministro de Economía, gobierna satisfactoriamente esa parcela y Darmamin, Ministro del Interior, tiene “dossiers” difíciles de orden público afectados por la inmigración y su integración, así como la seguridad en los venideros Juegos Olímpicos en Paris. Ambas carteras desgastan al tiempo que pueden ser trampolines para volar más alto.

El primer objetivo de este nuevo gobierno es cortarle el paso a la extrema derecha lepenista, cada vez más fuerte mientras la extrema izquierda de Mélenchon con sus “Insumisos” anda algo desinflada. Más peligroso para Macron por su izquierda es Raphaël Gluksmann, miembro del grupo socialista en el Parlamento Europeo, que, con una pequeña formación, “Place Publique”, le puede quitar suficientes votos en beneficio, finalmente, de la extrema derecha.

La lucha contra los extremos la conduce Macron desde su partido de centro, ”Renaissance”, que incluye una izquierda moderada socialdemócrata que como él abandonó un partido socialista radicalizado que se ha quedado anémico (1,75% en la última elección presidencial con Anne Hidalgo) y elementos de una derecha mesurada oriunda de la derecha tradicional de “Les Républicains”. Con el nombramiento de Rachida Dati en Cultura, antigua ministra de Sarkozy, intenta Macron atraer también a un electorado más conservador.

El macronismo necesita unirse ahora tras haber aprobado una ley de inmigración con tintes restrictivos que han satisfecho bastante a los partidarios de Le Pen e incomodado al ala más progresista de “Renaissance”. En este cerrar filas pensando en las elecciones generales de 2027, y la Presidencial que le precederá a la que Macron ya no podrá presentarse, no puede estar ausente la imagen exterior francesa.

Séjourné debe dinamizar, pues, una política exterior sin grandes atractivos llevada a cabo por su predecesora la diplomática Catherine Colonna. Francia necesita más visibilidad internacional y más protagonismo europeo que el que ofrecía la discreta funcionaria y con más motivo con un Putin que esnobea a Macron. Una Unión Europa presente en el mundo y fuertemente ensamblada es una ambición de todos los europeístas, aunque desde Paris es una sinfonía que se interpreta frecuentemente como una extensión de la política exterior francesa. Más dinamismo europeo, sí, pero con salsas con estrellas “Michelin”. Es la misión principal de Séjourné que también tendrá que agitarse para las elecciones europeas del mes de junio. Por de pronto, su primer viaje ha sido a Ucrania y Polonia.

Con un Trump, siempre crítico con Europa, asomando su nariz para la elección presidencial americana de este otoño; la perenne reestructuración de las ambiciones internacionales y de seguridad de la Unión Europea; los incendios en Ucrania, Palestina y Mar Rojo; además de China ascendiendo, India siguiéndole los talones, África desordenada, Oriente Medio explosivo y Rusia rencorosa, Francia , donde siempre hay cerebros imaginativos, querrá volver a ser una locomotora internacional para la UE donde Alemania lleva una voz más cercana a los EEUU apoyando, ahora, a Washington en el Mar Rojo.

Veremos cómo se sitúa Sánchez, pero en Paris sabrán que es gestual, de opinión cambiante y amedrentado por los separatistas y la extrema izquierda, haciendo de España un país débil con un gobierno poco fiable internacionalmente. Una receta ideal para cobijarse bajo “Marianne” siempre nominalmente distante de Washington. Nominalmente. Al final, al cactus se le suelen mojar los pinchos sin avisar y los seguidores se quedan vendidos, compuestos y sin inspiración …

 

Carlos Miranda, Embajador de España

 

 

viernes, 12 de enero de 2024

EL FUTURO DE SION

EL FUTURO DE SION

 

                                        Madrid, 11-01-2024

                                        (Lectura rápida 😊)

 

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Se vislumbra el final de la campaña israelí en Gaza a pesar de que Netanyahu augura un año más. Apenas quedan edificios por demoler ni palestinos por morir tras los que se parapetan valientemente los “hamasies”. El norte de Gaza lo dan por controlado las autoridades judías. Queda el centro y el sur. Pretenden continuar hasta la liberación de todos los rehenes a pesar del riesgo de extensión del conflicto por el Oriente Medio.

Ese peligro concierne al sur del Líbano donde puede desarrollarse también una operación contra Hezbollah, otra milicia militar y terrorista, si Israel opta por acallar sus ataques desde el sur del Líbano. UNIFIL, una fuerza de la ONU encargada de velar por la paz y la seguridad fronteriza entre el Líbano e Israel, de la que España es un importante componente militar, no puede imponer su objetivo. Solo comprueba que Hezbollah lanza cohetes contra Israel, ametralla desde territorio libanés o introduce milicianos terroristas en tierras judías, así como las eventuales respuestas israelíes. Si los israelíes pierden paciencia volverán a ocupar un territorio que va hasta el rio Litani, unos 30 kilómetros al norte, que abandonaron en 2006, cumpliendo una Resolución del Consejo de Seguridad. Ante la impotencia de la ONU, querrán “limpiar” ellos mismos la zona de milicias terroristas de Hezbollah que no debieran de acampar allí.

La guerra contra Hamás ya se ha extendido con los “hutíes”, otro grupo militarizado que ataca el tráfico marítimo en el Mar Rojo. Sólo el relacionado con Israel, dicen. Ese sello lo atribuiría algún servicio iraní. Han intentado apresar algún portacontenedores que igual llevaba algunos a Haifa, pero también a otros puertos europeos, incluidos españoles. EEUU ha decidido defender la libertad comercial marítima repeliendo esos ataques y abordajes apoyado por países como el Reino Unido, Australia, Canadá o Bahréin y de la UE como Bélgica, Dinamarca o Alemania. España ha impedido ampliar al Mar Rojo una operación contra la piratería de la UE, “Atalanta”, que cubre el Golfo de Aden, una zona contigua. Difícil de entender. ¿Seguirá Sánchez sin acudir al Mar Rojo? ¿Asistirá a Sudáfrica en la acusación de genocidio contra Israel como pide Yolanda?

Irán podría hacer arder aún más el Oriente Medio. Acaba de sufrir un gran atentado contra una muchedumbre reclamado por los terroristas de Daesh, el Estado Islámico, ahora ya sin territorio, de obediencia suní y enemigo del chiismo imperante en Irán. Montescos y Capuletos con sabor local que se odian como en su día en Europa católicos y protestantes. Irán, un país que se acerca a la posesión del arma nuclear.

Lo más urgente es el futuro de Gaza y la liberación de los rehenes. Israel asegura haber matado a centenares de “hamasies”, capturado a muchos más, destruidos innumerables túneles, pero ello no le ha permitido liberar más rehenes que los intercambiados negociadamente con un alto el fuego. La presión internacional, de las familias de los secuestrados, de medios de comunicación, de políticos y funcionarios de prestigio en Israel es creciente en favor de un cese de hostilidades que permita negociar su liberación. Por ahora, el gobierno israelí solo aceptaría un alto el fuego de cuatro horas mientras otros familiares de los rehenes intentan bloquear la ayuda humanitaria.

El problema esencial es el de qué hacer con Gaza ocupada, pero arrasada, y con una población diezmada que ningún país árabe quiere acoger. Los partidos israelíes religiosos de extrema derecha quisieran exterminarla o deportarla a cualquier lugar. Un imposible que devuelve a una realidad con muchos interrogantes: ¿Quién pagará la reconstrucción de Gaza? ¿La UE? ¿Los países árabes millonarios? ¿A quién entregar su administración? ¿A la Autoridad Palestina en su día expulsada de Gaza por Hamás? ¿A otros? ¿Quiénes? Algunos exigen del Presidente palestino, Abas, alejar su gobernación de la corrupción.

Antes, Israel querrá seguir destruyendo túneles, eliminar a más “hamasies” y capturar a otros. Después, la Comunidad Internacional querrá que se forje un entendimiento duradero entre palestinos e israelíes. Otro intento más, pero no habrá otra solución pacífica que una con dos Estados, pero ¿Con que garantías de convivencia? ¿Qué mecanismos de mantenimiento de la paz? ¿Cómo atenuar odios recíprocos?

Ahora que iniciamos 2024, no olviden a Ucrania y otros focos peligrosos como Taiwán, o vaya usted a saber qué y donde, ni al judaísmo Internacional haciendo sus cuentas en ladino o en español ni al Tío Sam, apoyado por unos y abandonado por otros.

 

Carlos Miranda, Embajador de España

 

 

viernes, 5 de enero de 2024

CAÍN Y ABEL REVIVIDOS

 

                                                                [corregido 05-01-2024]


                                        Madrid, 04-01-2024

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Muchos condenan a Israel por la actuación de sus ejércitos en Gaza y las muertes de la población palestina que ya superan los 22.000 según cifras palestinas o de Hamás que gobierna en ese territorio desde 2006 tras unas elecciones que nunca volvieron a repetirse. Sus milicias terroristas hacen todo lo posible para confundirse con esa población tras la que se parapetan sin intentar protegerla. Sus túneles tampoco reparan en si pasan por debajo de escuelas o si se accede a ellos desde un hospital.

Asistimos a una guerra en toda regla. No se trata de pillar a unos pocos terroristas que cometieron un atentado. Es una represalia por el ataque de unas milicias militarizadas a civiles en territorio israelí. Se les exige a los israelíes actuar dentro de unas reglas que sus enemigos no respetan. Hay que pedirlo a Israel, un Estado democrático, pero es argumentable que Hamás también debiera actuar respetando normas internacionales y su operación especial del 7 de octubre no las cumplía ni su continuado secuestro de inocentes civiles capturados entonces. Para muchos será fácil determinar quién es Caín y quién Abel. Sin embargo, no siempre en las peleas fratricidas la culpa es solo de uno. 

Mejor sería que palestinos e israelíes volviesen a una mesa negociadora para acordar una paz definitiva. Hay que presionar a los radicales de cada parte para que no sigan prevaleciendo. Las grandes potencias y NNUU siguen teniendo para ello una responsabilidad. También la Unión Europea. Para ello el horror actual ha de terminar e Israel puede hacerlo, pero también Hamás que podría cesar una resistencia ya sin sentido.

Las críticas a Israel estarán justificadas, pero las culpas de lo que está sucediendo deben repartirse más ecuánimemente. Por ejemplo, se acusa a Netanyahu de no estar interesado en la liberación de los rehenes. Es una forma de ver las cosas, pero se podría decir también que no cede al chantaje en función de otros intereses valorados no solo por él, sino por el gobierno de unidad nacional que incluye a la oposición.

Hay que criticar a Hamás por no haber liberado aún a los rehenes secuestrados o pedirle acabar con un horror que ha provocado. Podrían las milicias de Hamás dejar de combatir o huir a Egipto, aunque se puede dudar que los egipcios les acogieran. Jordania y el Líbano fueron víctimas en el pasado de terroristas palestinos acogidos como refugiados.

Los de Hamás ya han conseguido sus principales objetivos: parar el acercamiento saudí a Israel y poner de nuevo sobre el tapete internacional su problemática. ¿Necesitan que Israel mate a más civiles palestinos aún? Podrían asegurar, asimismo, que están dispuestos a no echar a los israelíes al Mediterráneo. Podría describirse también en los medios el odio árabe a Israel desde su constitución y no sólo el de los israelíes a los árabes. Israel tiene muchas culpas, pero árabes y palestinos también en una problemática muy compleja.

El director del museo del holocausto en Israel ha señalado recientemente que en su opinión miembros del gobierno de Sánchez “… han cruzado la línea entre la crítica a Israel y el antisemitismo”. Añade que hay ministros que dan declaraciones definidas como antisemitas por un organismo del que España forma parte: la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto. Su presidencia se turna anualmente entre sus 34 miembros y España podría llegar a ostentarla.

En cualquier caso, parece hacerse desde el Gobierno español lo necesario para trasladar esa percepción al mundo judío. No solo por criticar a Israel, sino también por una actitud militante en su contra que llega, como vemos con los ataques hutíes al tráfico marítimo por el Mar Rojo, a impedir que la Unión Europea defienda intereses internacionales, occidentales, europeos y españoles porque con ello se ayudaría a Israel como argumentan los que no quieren un operativo naval contra esos ataques. El lobby judío internacional es mal enemigo y las afirmaciones del director de ese museo una mala carta de visita para muchos países amigos, socios y aliados.


Carlos Miranda, Embajador de España

 

 

 

jueves, 28 de diciembre de 2023

MAR ROJO CON TERRORISTAS

MAR ROJO CON TERRORISTAS

 

                              Madrid, 28-12-2023

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Hace tiempo que sabemos que el vuelo de una mariposa en Asía puede tener consecuencias lejanas como señala un viejo proverbio chino. Con más motivo una operación terrorista de envergadura. Lo tuvo el 11-S derribando las Torres Gemelas de Nueva York, causando casi 2.800 muertos. Luego vino Afganistán, el 11-M en Madrid, los atentados en Londres, la caza de Bin Laden o el horror del Estado Islámico con resultados diversos, pero lo que está claro es que los occidentales deben unirse para protegerse mutuamente. 

La operación terrorista de Hamás del 7 de octubre causó casi la mitad de los muertos que el 11-S lo que da una idea de su enorme magnitud para el Estado judío. En Israel la población es de apenas 9,4 millones de habitantes mientras que en EEUU hay 332 millones. Israel ha respondido con su invasión y destrucción de una Gaza controlada desde hace años, con el beneplácito de sus habitantes, por Hamás que además de ser una organización terrorista dispone de una milicia bien entrenada, un auténtico ejército.

Combatir Hamás no es, pues, perseguir a cuatro terroristas que se han refugiado no se sabe dónde tras cometer su fechoría como hacían los de ETA. Además de sus terroristas y numerosos milicianos, Hamás dispone de campos de entrenamiento y de infraestructuras no sólo en superficie, también en una extensa red de túneles subterráneos por los que circulan sin ser vistos, mueven pertrechos y equipos con los que asesinar gente, bebés incluidos, esconden a los numerosos rehenes del 7 de octubre aún en su poder y han establecido puestos de mando, todo ello muchas veces debajo o en cercanía de hospitales o escuelas para mayor protección, pues Hamás se escuda en su propia población palestina sin importarle lo que le pueda ocurrir.

Se podrá discutir o censurar la respuesta militar de Israel a los atentados del 7 de octubre, pero difícilmente podrá argumentarse que no tenía que haber respondido. Es la intensidad de la respuesta, las destrucciones ocasionadas y el elevadísimo número de muertos civiles que en Navidades ya habían superado los 20.000, incluyendo niños, lo que suscita las críticas internacionales. También influyen posturas de antisemitismo o ideológicamente contrarias a Israel. 

Una reacción israelí excesiva incluso para el gobierno americano, aliado esencial de Tel Aviv, que desea al menos una pausa porque lo que parece excesivo siempre es objeto de crítica y el apoyo a Israel en estas condiciones se hace difícil tanto en el ámbito interno de los países que le respaldan como en el internacional. Sin duda, son consideraciones que no suelen hacerse calzando zapatos israelíes, poniéndose en su lugar, sin perjuicio de que la batalla por el relato la está perdiendo cada vez más Israel mientras prosiga una barbaridad que supera en demasía aquella de la que fue objeto y que parece más una venganza que una disuasión a futuros o un éxito destruyendo significativamente Hamás o recuperando rehenes. Veremos si la última Resolución de Consejo de Seguridad consigue al menos pausar esta guerra.

Las críticas dirigidas a Israel desde el extranjero, incluidas las de Sánchez públicamente a la cara de Netanyahu, no parecen tener reflejo en el Estado hebreo donde el Primer Ministro mantiene un gobierno de unidad nacional para dar respuesta a la agresión de Hamás. Las críticas en ese país democrático con numerosos partidos y grupos cívicos y religiosos que intervienen profusamente en sus debates políticos son más bien por considerar que el sur de Israel, junto a Gaza, no estaba bien protegido, que los servicios de información no fueron capaces de prever lo del 7 de octubre o que no hace Netanyahu lo suficiente o lo apropiado para la liberación de los rehenes. También hay reacciones xenófobas respecto de los árabes. Probablemente Netanyahu pagará políticamente los platos rotos que incluyen ahora a los militares muertos en la operación en Gaza, pero por ahora, mientras no haya un retorno a cierta normalidad, la unidad prevalecerá en Israel.

Después se plantearán de nuevo los debates del futuro, las soluciones posibles o imposibles por los radicales de cada lado, cada uno con sus argumentos de peso. No obstante, una verdadera convivencia en Palestina sólo parece posible con el reconocimiento por Israel de un Estado palestino y la renuncia palestina, árabe e islámica a fomentar el terrorismo contra Israel y en los países occidentales. 

Mientras tanto, desde Teherán manejan hilos no tan favorables para el mundo árabe y de los que debiera alejarse so pena de ser una marioneta de Irán. Hamás y Hezbollah, en el sur del Líbano, son alentados espiritual, política y militarmente por Irán, y también en el Yemen los Huties, miembros de una organización armada islamista, que se dedican ahora, siguiendo la mariposa diabólica iraní, a atacar las naves comerciales que circulan por el Mar Rojo. Es su manera de ayudar a Hamás.

En su día hubo que organizarse contra la piratería que operaba desde las costas de Somalia y la UE estableció la exitosa operación naval Atalanta, de la que España es parte, para asegurar la navegación de barcos comerciales. La OTAN, EEUU, India y China también mandaron buques a la zona para proteger el paso de mercantes y petroleros. Ahora EEUU organiza una flotilla para operar en el Mar Rojo y defender el tráfico internacional en la que participarían dos países similares a España, Francia e Italia, que como nosotros pertenecen a la OTAN y a la UE.  

Requerido también a contribuir, el gobierno de Sanchez se negó a ello y, como contrapartida, abrió la puerta de hacerlo si lo hacia la OTAN o la UE. Legítimo, pero puede uno preguntarse por qué Madrid ha de ser más renuente a colaborar con Washington que Paris o Roma.

No obstante, involucrar a la UE (sin EEUU), o a la OTAN (con EEUU), no era una mala idea. El miércoles pasado con el voto favorable de España la UE aprobó ampliar la operación Atalanta al Mar Rojo. Una forma acertada de incrementar la contribución de la UE a su defensa y a la seguridad internacional cuando Borrell tanto habla de Defensa Europea y de autonomía estratégica lo que implica proteger el tráfico marítimo que viene a o se origina en puertos europeos, como, por ejemplo, Valencia, Barcelona, o Bilbao.

Sin embargo, el jueves siguiente, solo 24 horas después, “donde dije digo, digo Diego” según informaron los medios. España vetó en la UE ampliar Atalanta al Mar Rojo. Una incoherencia propia del Frankenstein II. Igual la clave la tiene Yolanda o sus siete pequeños frankensteins. Volvemos a nuestro agujero antioccidental por mandato sanchista. Crecen en altura los Pirineos.

En Defensa negaron luego ese veto español (¿faltarán a la verdad?) y abogaron por una operación especifica en el Mar Rojo, una manera de decir arteramente “quiero más” sabiendo que bastaba con ampliar Atalanta. Una ceremonia de la confusión en la que no se sabe cuál es la verdadera proyección estratégica española ni donde nos situamos de verdad, a todo lo cual hay que añadir la llamada telefónica de Biden a Sánchez.

Camuflada como una felicitación por renovar Sánchez su sillón de mando hace ya más de un mes, en realidad fue una llamada al orden del Presidente americano sobre ese impedimento español para defender el tráfico marítimo en el Mar Rojo. El resultado fue que España levantó su veto a la extensión de Atalanta, pero dijo que no participaría con buques españoles. ¡Otra vez desdiciéndonos! Como siempre. Recuerden Irak y Kósovo en tiempos de Zapatero.

La cacareada Defensa Europea por los suelos. Los pequeños frankensteins, que tienen pillado a Sánchez por la garganta, dicen falsamente que es para no ayudar a Israel y Sánchez obedece como una veleta. Más bien parece que protegemos a los Huties que nos felicitan, como ya hizo antes Hamás, ambos terroristas. Los de Bildu también adoran a Sánchez. ¡Queda cerrado el circulo!

¿Qué le dirán a Albares sus colegas de la UE y de la OTAN, así como otros occidentales? ¿Qué cara pondrá? ¿La misma que Moratinos cuando Chacón, con la aprobación de su Presidente de Gobierno, nos retiró abruptamente de la operación pacificadora aliada en Kosovo (avalada por NNUU) sin su conocimiento? ¡Ni del Embajador en la OTAN! ¿Así siguen llevando algunos nuestra política exterior? ¿Con reacciones subpirenaicas?

Acabará teniendo razón Manfred Weber, el líder conservador alemán en el Parlamento Europeo: Sánchez ya no tiene futuro para un cargo en Europa. En realidad, Sánchez no lo quiere. Lo que desea es perpetuarse en España a cualquier precio. Compren una casita en Venezuela y vayan probando como es sentirse bolivariano …

 

Carlos Miranda, Embajador de España