CUMBRE OTAN EN ANKARA
Hendaya 12-07-2026
(Lectura rápida😊)
En La Discrepancia:
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Muchos en Europa no ven la
realidad. No la ven porque no tengan gafas, que las tienen, no la
ven porque no les gusta. Así ni con, ni sin gafas. En nuestra juventud hubo
muchas cosas que no nos gustaron, pero tuvimos que hacerles hueco. Para unos
fueron las lentejas, para otros, los deberes escolares o tener que aceptar que
manda otro. Puede que queramos cambiar la realidad, pero eso también conviene
hacerlo con realismo.
La OTAN acaba de celebrar una Cumbre en Ankara, poniendo así
de relieve la importancia de Turquía en el
flanco Sureste de la Alianza. Durante la Guerra Fría era el baluarte
frente a Rusia y su expansionismo hacia el Sur. La prudencia aconsejó no
desmantelar la OTAN tras el derrumbe del Pacto de Varsovia y de la Unión
Soviética. Putin lo reconfirma y Turquía vuelve a ser el importante torreón
aliado que vigila el acceso de Rusia al Mar Negro y su salida al Mediterráneo.
Al principio de la guerra de Ucrania, Moscú no pudo
reforzar su Armada en ese mar por la Convención de Montreux bien aplicada por
Turquía, pero, luego, la evolución del conflicto y el predominio de los drones
aéreos y navales ucranianos, así como el poder devastador de los misiles, han
hecho que Rusia resguarde ahora en sus puertos del Mar Negro sus buques de
guerra, tan vulnerables como los ya hundidos por Kiev, huérfana de flota alguna
que ahora no necesita. Tomen nota nuestros
marinos.
Erdogan es un déspota equivalente a Trump, o más, tan
electo como el americano, pero a los efectos
aliados lo importante es Turquía, sus Fuerzas Armadas, su importante
situación geoestratégica, entre los Urales que Moscú pretende avasallar y un
Oriente Medio siempre inestable. Erdogan se lleva mejor con Trump que con
Biden. El turco se lleva también con Putin y está ahora peleado con Netanyahu
(habría puesto en duda la existencia de Israel), ha ayudado a estabilizar la
Siria post Assad que Macron ha visitado y a la que Trump ha levantado las
sanciones. El punto caliente para Ankara, con o sin Erdogan, son los kurdos que
están en Turquía, Siria e Irak y que quieren un Estado propio.
El movimiento terrorista PKK siempre fue el motivo para
ser duro con ellos a pesar de ser siempre valiosos aliados de los americanos en
la región pues son enemigos del endémico yihadismo con sus violencias, su
rechazo a la democracia, a los derechos humanos y a la libertad de la mujer. Tampoco el Oriente Medio de hoy en día da para mucho más
en estas cosas. En todo caso el PKK acaba de entregar sus armas.
La OTAN sigue, pues, valorando a Turquía como un aliado
importante y una batería española antiaérea y antimisiles está destacada por la
Alianza en su frontera pensando en los misiles iraníes, coordinada, si
necesario, con buques estadounidenses con la misma misión y cuya base es
Rota.
La Cumbre fue un “show” de
Trump porque el interesado lo
pretende, los medios venden más con él y algunos esconden sus miserias bajo la
alfombra roja del americano. No hay que picar por mucho que la tentación sea
inevitable, si bien es verdad que la agenda de Trump difiere en parte de la de
los aliados europeos. También es cierto que los europeos ignoraron las educadas
advertencias previas de los predecesores de Trump. Solo han reaccionado ante
los malos modos de este último y eso a quienes
no enaltece es a los europeos.
Tras la Cumbre hay que registrar que la OTAN, una
organización política con un brazo militar, no solo sigue en pie reafirmándose
en el rol defensor de sus miembros, sino que mantiene y avanza en los planes de
ser más europea lo que cuadra con la
aspiración declarada, necesaria, aunque ingenua, de la UE de ser autónoma
estratégicamente. Un eslogan que permite avanzar como una tortuga hacia la
defensa europea que difícilmente podrá disociarse, incluso a medio plazo, de
los EEUU.
Pero algunos siguen viendo solo
a Trump y su muleta roja y le embisten con furor e indignación
olvidando que es el morlaco el que suele sucumbir. En el tendido de Moscú toman
nota y para su disgusto ven que la OTAN se mantiene. Con discusiones que no
ocurrían en el Pacto de Varsovia comunista dominado solo por Moscú. En la
Alianza pesan más los EEUU, cierto, pero se puede estornudar y hasta ser
insolidario como lo es España con Sánchez. Eso lo retienen los demás aliados y como
con quien toma demasiado el sol, luego acaban saliendo las consecuencias. Ahora
España está en contradicción tanto con su atlantismo como con su europeísmo en
materia de seguridad y ya se sabe, sin seguridad
no hay prosperidad.
En el tendido chino ven que los europeos son provinciales
y se resisten a que la OTAN sea global, pero la realidad es que es una
organización compleja con lazos en otras partes del mundo que Europa, y cabe ayudar sin ser parte de un conflicto como ocurre con la guerra de Ucrania.
Comentaristas importantes señalan que Europa debe obtener
su “independencia” de los EEUU o recuerdan que Europa reposa sobre dos pilares,
el político-económico de la UE y el político-militar de la OTAN que debieran
coordinarse mejor. Eso está muy bien, pero debe materializarse. Europeizar la
OTAN requiere más que un incremento del esfuerzo militar europeo y un empujón
serio a su industria militar, requiere también
una Estructura Integrada de Mandos militares europeos que podrían encajar en el marco aliado u operar
autónomamente si EEUU no es parte de la operación, una estructura “plug in,
plug out” en la aliada, aunque no es sencillo.
Tradicionalmente el segundo jefe militar de la OTAN en
Europa es un General británico. Ahora que el RU no pertenece a la UE sería
lógico que ese puesto fuese al menos uno de rotación al que podrían aspirar
generales alemanes, franceses o polacos. Haría falta también un Mando Militar supremo europeo supervisado por los Representantes europeos en la
UE como ocurre en la Alianza cuyos Mandos están supervisados por el Consejo
Atlántico formado por los Embajadores en la OTAN.
Pero no parece que vayamos rápidamente en esa dirección
no solo porque EEUU se resista a soltar el control militar en Europa que
ostenta por ser el aliado más fuerte, sino porque los europeos siguen siendo
como gallinas en un corral, corriendo en
direcciones diferentes ante la mirada irónica del gallo. El fracaso francoalemán
del FCAS lo evidencia siendo el más perdedor su socio minoritario, España, y
ahora resulta que el importante rearme alemán asusta. ¡Habrá que elegir!
El baremo de inversión en defensa del 5% del PIB sirve
para demostrar la verdadera voluntad europea. Hay que llegar a un 3,5% en inversión
puramente militar y otro 1,5% más “fácil” ya que afecta a inversiones tanto de
uso civil como militar como pueda serlo, por ejemplo, un puente que soporte el
peso de material militar pesado o un oleoducto que sirva también una base
militar. Unos países están cerca de este objetivo por conseguir al menos en
2035 mientras otros están aún lejos, siendo el
más representativo de estos últimos España
que abiertamente señaló que no cumplirá un compromiso que adquirió.
“Donde dije digo, digo Diego”. Bastante vergonzoso.
Sin embargo, el volátil Trump tuvo en el avión regresando
a los EEUU una misteriosa consideración positiva hacia España diciendo que se había portado bien con un pago importante.
Aunque Moncloa aseguró no saber nada, la cuestión podría girar, según alguna
especulación, en torno al pleito entre Santa Bárbara, filial de la
estadounidense General Dynamics, e Indra, controlada por el Gobierno español,
así como Escribano Mechanical and Engenering, pleito que podría resolverse
incluyendo a la filial americana en un contrato de miles de millones de euros a
lo que se opondría el Gobierno estadounidense alegando dificultades en materia
de transferencias de tecnología. ¿Será que Moncloa ha “comprado” una tregua sin
perjuicio del diferendo sobre el 5%?
En todo caso, Ankara es una buena Cumbre aliada a tenor
de su comunicado final que todos los aliados han suscrito. Léanlo, es público y
corto (vigencia del articulo V, más gasto europeo, una OTAN más europea,
respaldo a Ucrania, Irán no debe ser nuclear). A pesar de discrepancias
internas que reflejan que es un conglomerado de países libres, la necesaria unidad sigue presente y la OTAN no va a
explotar. Más bien se va alterando la relación transatlántica
interna en la que los europeos han de responsabilizarse más sin que ello altere
la eficacia político-militar aliada.
Lo que quiere Rusia es que los EEUU se marchen de Europa,
y eso no será así. Beijing comprueba que EEUU sigue pivotando hacia el Pacífico
sin abandonar a los europeos. Son estos últimos los
que deben hacer el mayor esfuerzo si
quieren poder defenderse y más autonomía porque falta mucho para que sean
capaces de establecer una UE federal que pueda hablar de tú a tú a EEUU, China
y Rusia.
Carlos Miranda, Embajador de España