EUROPA Y SUS LÍMITES
Madrid, 24-01-2026
(Lectura rápida😊)
En La Discrepancia:
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¿Qué es Europa? ¿Cuáles son sus límites? ¿Su esencia? Hay
más preguntas y las respuestas no son siempre evidentes. Intervienen entre
otros aspectos los geográficos, políticos, culturales o económicos. Geográficamente, Europa está entre el
Atlántico y los Urales, entre el Mediterráneo y los mares árticos, aunque
políticamente hay zonas grises.
¿Es Turquía europea? Políticamente se entiende que lo es, aunque
la mayoría de su territorio está en Asia. Ha sido europea con un imperio
otomano que dos veces intentó conquistar Viena y que dominó Grecia y los
Balcanes. Solo mantiene ahora en la Europa geográfica un trocito donde está la
fascinante Estambul, antes Constantinopla.
Durante la Guerra Fría Turquía se integró en la OTAN y el
marco occidental. No obstante, la disolución de la Unión Soviética le ofreció
un “hinterland” importante en Asia que combinado con el rechazo de la UE para
integrarla con su cultura musulmana han alejado a Turquía de los europeos,
aunque sin romper vínculos esenciales como el de la Alianza. Con Erdogan su carácter islámico se ha acentuado frente a una cultura laica occidental impulsada
hace un siglo por Ata Turk, el héroe del renacer turco tras el hundimiento de
la Puerta Sublime.
Desde los Urales hacia Occidente hay matices. El Cáucaso tiene
zonas grises en las que hay países que se consideran políticamente occidentales,
aunque su acercamiento a la Unión Europea es un
anatema mayor para Rusia que el de pertenecer a la OTAN porque es más peligroso para la estabilidad rusa
que países que han sido de su órbita íntima puedan ser más prósperos al
abandonarla.
Islandia está geográficamente a mitad de camino entre
América y Europa. Su masa territorial sigue creciendo por la actividad
volcánica. Con gracia dicen que por igual hacia el Este como hacia el Oeste. Su población es de origen escandinavo y pertenece su país a los sistemas de consulta y
cooperación escandinavos. Es miembro de la OTAN y no debiera encontrar
oposición si quisiera formar parte de la UE.
La Unión Europea determina lo
que es Europa. Es su referente principal. Su ampliación se
ha hecho a marchas forzadas, debilitando su cohesión sin perjuicio de que ello pueda
ser remediado. Giran a su alrededor otros europeos como Noruega o Suiza que
siguen sus reglas y no son los únicos. El Reino Unido es un verso suelto
necesario para la seguridad europea.
La vulnerabilidad identitaria, política, económica o de
defensa de la UE solo podría superarse con la transformación
de la UE en un Estado Federal con
un Presidente en Bruselas que inicialmente sería elegido por el Parlamento
Europeo que ya existe. Más adelante podría quizás ser elegido directamente por
los europeos. El Gobierno existe. Es la Comisión Europea. Tenemos el Tribunal
de Justicia. Solo quedaría transformar el Consejo Europeo en un Senado con
representación paritaria de todos los Estados que podrían tener, todos, dos o tres
Senadores.
La gran pregunta es si Rusia pertenece a Europa porque
una parte suya esté en nuestro continente. Su tamaño y su pertenencia a dos
continentes dificulta que pueda ser parte de la Unión Europea. Sería un
elefante entre hormigas. Ello no impide un entendimiento político, económico y
en cuestiones de seguridad, aunque imposible plenamente mientras no sea democrática y mantenga su injustificada
agresividad.
¿Y el Atlántico? ¿Nos separa o nos acerca a lo que hay en
la otra orilla? América es una creación muy europea. El Atlántico une los dos continentes. La del Sur se
independizó como la del Norte, pero EEUU y Canadá han seguido más vinculados a
Europa a través de las dos Guerras Mundiales y la Fría hasta la caída del Muro
de Berlín y la disolución de la URSS.
En esas tres guerras esos dos países acudieron en defensa
de las democracias europeas y participan en el sistema defensivo europeo
occidental. No serán geográficamente europeos, pero en Europa están enterrados
miles de estadounidenses y canadienses que lucharon por nuestras libertades.
Eso les hace también europeos. Europa no debe
olvidarlo. No hay que ignorar, evidentemente, la importancia del
Mediterránea que baña el Sur de Europa y la vincula con el Oriente Medio y
África.
Los países europeos se sienten occidentales y ninguno de
ellos puede escapar a esta realidad que agrupa a países como el nuestro que
creen en unos valores políticos, culturales y económicos que otros no siempre comparten.
La realidad política hace que junto a los países de la Europa Occidental, EEUU
y Canadá se sitúen asimismo otros allende mares como Australia, Nueva Zelanda, Japón o Corea del
Sur. No es un coto cerrado, pero en esos términos políticos, económicos y
culturales hay una uniformidad occidental de la que ninguno de sus componentes
escapa.
Se podrá disentir, pero lo descrito es una realidad que a
veces en España parece que cuesta entender por razones históricas ya que hemos
estado ausentes de Europa desde las guerras napoleónicas y sólo hemos vuelto
tras la muerte de Franco perdiéndonos muchos
capítulos de la serie histórica que continuó sin nosotros. Podemos
quedarnos al margen o marcar diferencias, pero la realidad apela otra actitud
porque la UE es determinante para nuestro futuro y bienestar, así como la OTAN para
nuestra seguridad por ser la defensa de Europa.
No es serio elegir lo que gusta y rechazar lo que molesta
o no se entiende. La Europa Occidental quiere mantener vínculos fuertes con la
América del Norte y a ésta no le interesa que Europa caiga en otras influencias
como la rusa o la china alejadas de la Europa Occidental a la que España
pertenece. El Atlántico Norte es el Mare
Nostrum de hoy en día sin perjuicio de que Donald Trump sea hoy
otro elefante en una cacharrería.
Carlos Miranda, Embajador de
España