DONROE Y VONROE
Madrid, 28-01-2026
En El Independiente:
https://www.elindependiente.com/opinion/2026/01/28/donroe-y-vonroe/
Metamos en una coctelera Groenlandia (cincuenta veces mayor
que su metrópoli), EEUU, Dinamarca, la UE, la OTAN, China, Rusia, el
calentamiento del Ártico, nuevas rutas navegables, minerales estratégicos, otras
riquezas, hielo permanente, ausencia de carreteras, una situación autónoma o
colonial, la seguridad occidental, así como los groenlandeses y agitemos. Al
servir tendremos un brebaje envenenado.
La intervención venezolana de Trump junto al control de
su petróleo, que beneficiará también a los venezolanos y Repsol, así como su
hambre por Groenlandia han revivido la Doctrina Monroe de 1823 que estipulaba
que los europeos dejasen América. Tampoco los EEUU se involucrarían en Europa.
Afortunadamente no cumplieron esto último. Viviríamos ahora bajo un nazismo
hitleriano o un comunismo estalinista.
Entre finales del siglo XVIII y principios del XIX los colonos,
ingleses y españoles, principalmente, echaron a las potencias europeas de
América al independizarse. Fue antes que Monroe y su doctrina. Una
descolonización de hijos que echaron a sus madres, no de nativos como son en
Groenlandia sus pobladores amerindios.
Desde una perspectiva criolla, América
era esencialmente para blancos con ojos azules o marrones de ascendencia europea.
En unos países hubo mestizaje sin perjuicio de una preponderancia político-económica
criolla. EEUU se erigió en gran potencia y los iberoamericanos no lograron resistirlo.
El mundo internacional es para adultos. En 1822 México iba desde Oregon hasta
Panamá. Mucho mayor que EEUU. Chocó con su expansionismo en territorios poco controlados
al norte del Río Bravo.
Tras la compra de Luisiana (1803), desde Nueva Orleans
hasta Canadá, y la cesión española de Florida (1819) vino el empuje estadounidense
al oeste y al sur (mediados del XIX). La invasión de Mexico (1861) por España,
Inglaterra y Francia solo podía inquietar. Volvían los europeos en armas para
cobrar deudas. Madrid y Londres se retiraron tras negociar, pero Paris apoyó el
imperio de su títere Maximiliano que fracasó.
En 1812 habían sufrido los EEUU otra guerra contra Gran
Bretaña además de la de independencia ganada en 1783. Luego se reconciliaron,
como nosotros con nuestras antiguas colonias. Solo quedó un europeo con posesiones
importantes, Cuba y Puerto Rico, hasta 1898 cuando la potencia emergente expulsó
la decadente. América tampoco es para Rusia, europea y asiática. La compra de
Alaska (1867) a Moscú respeta esta lógica.
No es solo que Trump sea un ávido empresario inmobiliario.
Puede que haya asimismo un “Destino Manifiesto” que no se circunscribe al Oeste
estadounidense sin olvidar que el Ártico es frontera vecinal con Rusia que
dispone de innumerables rompehielos y el camino más corto entre Moscú y
Washington para misiles nucleares. Las Islas Vírgenes danesas fueron compradas
en 1916. Washington temía que los alemanes se instalaran allí para apoyar su
guerra submarina. La historia se repite con Groenlandia que a Dinamarca le vendría
grande para enfrentarse con Rusia. El valor geoestratégico de Groenlandia es
incuestionable. El Presidente Truman (1945-1953) intentó comprarla. Los chinos ya
navegan por el Ártico con mercantes tras los que pueden llegar embarcaciones
más gubernamentales. De Londres a Osaka, Japón, son unos 25.000 kilómetros por
Panamá o Suez. Por el Ártico, 15.000 Km.
Groenlandia tiene recursos que el deshielo hará accesibles.
Hay “codicia trumpiana”, sin duda, pero la conquista española de América también
ambicionaba riquezas. No solo fueron tras la cruz misionera. Buscar Eldorado
fue más que un mito.
Groenlandia es un territorio infinito (más de 2 millones
de Km2) con 58.000 habitantes y un presupuesto sufragado mayormente por
Copenhague lo que retiene a los independentistas que tampoco quieren ser
estadounidenses. Perderían sus beneficios sociales. Sus pobladores vienen de
America. El Sahara Occidental fue provincia española como Guinea Ecuatorial. Lo
de Groenlandia se asemeja mucho al ser presentado como un territorio danés autónomo.
¿La Historia y la Doctrina Monroe se inclinan por la marcha de Dinamarca? El cómo, el cuándo y el después importan, pero
igual hay un destino que pende. Si es una colonia está claro que Trump no
quiere descolonizarla, la quiere para él y a toda costa salvo, dice él, empleando
fuerza militar.
¿Y si Dinamarca convocase un referéndum? ¿Quiere usted
que Groenlandia siga como está o prefiere otro régimen? Si prevaleciese la
segunda opción, la disyuntiva sería entre independencia o formar parte de otro país.
Retórico, pero definitorio. Por ahora una forma de satisfacer a las partes podría
ser seguir el “modelo chipriota” donde las bases militares del RU son de
soberanía británica. ¿Aceptable para daneses y groenlandeses? ¿En un marco de
mayor involucración aliada en el Ártico?
Tampoco es América para chinos o iraníes, asiáticos ellos.
Los cubanos, pobrecillos, llevan demasiado tiempo bajo una dictadura comunista.
Quedaría Francia (y alguna posesión neerlandesa) con Martinica y Guadalupe, territorios
franceses, “naturellement”, como la Guayana francesa con su cosmódromo espacial.
A pocos importarán salvo, eventualmente, a independentistas, pero si Macron
llama neocolonialista a Trump, el magnate podría considerarlas colonias.
Así es la llamada Doctrina “Donroe”, la Monroe aplicada
por Donald Trump. Hay una doctrina semejante en Moscú con Vladimir Putin:
“Vonroe”. Se aplica con dificultad ahora que Rusia es más regional que
mundial, cuando dominaba el Este europeo y media Alemania. Ahora intenta
retener a Ucrania. El ideal ruso es que los americanos se marchen de Europa. Los
europeos debieran cuidarse ellos mismos. Hace falta un esfuerzo militar y
financiero. La seguridad no tiene precio. Deben establecer su defensa, aunque no
conviene desconectarse de EEUU. Vendría bien una UE federal.
Tenemos “Donroe” y “Vonroe” con Trump y Putin al acecho. Putin
no es de fiar. Tampoco Trump que no tiene maneras y esta endiosado. Ya le da
vueltas a la base de Diego García en el Indico. Hace mal en maltratar a amigos
y aliados que han de reaccionar, pero tampoco debiéramos sustraernos los
europeos a una realidad que evidencia nuestra dejadez.
Carlos Miranda, Embajador de España