ARMAR ESPAÑA
Madrid, 17-01-2026
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En la
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Rusia invadió Crimea en marzo de 2014. En septiembre Rajoy
se comprometió, como nuestros aliados, a invertir en defensa un 2% del PIB en un
plazo de diez años. Apenas hizo nada. La meta la alcanzó en 2025 Sánchez que, sin
embargo, se niega a seguir aumentando este gasto
hacia un 5% en otra década, un compromiso
adquirido por él mismo en la OTAN en 2025, cuando Rusia, con la complicidad de
Bielorrusia y la posterior ayuda de China y Corea del Norte, volvió a invadir
Ucrania en 2022, sigue ocupando partes suyas y guerrea por más territorio.
Rusia quiso controlar en una operación relámpago toda
Ucrania logrando solo conquistas en el Donbas que, junto con Crimea, representa
un 18 % del territorio ucraniano reconocido por Moscú en 1991 cuando Ucrania se
independizó al explotar la Unión Soviética. No debe
sorprender. Crimea fue rusa desde 1783 hasta 1954 cuando fue
atribuida administrativamente a Ucrania, entonces parte de la URSS. El Donbas
fue prorruso en la singladura ucraniana de abandonar la órbita de Moscú.
En esta peligrosa situación por el imperialismo ruso, las
extremas izquierdas y separatistas son incapaces de admitir que Rusia es el mayor
peligro para la paz en Europa y que, cualquiera que sea el final de esta guerra
de independencia de Ucrania, Moscú intentará recomponer el Imperio erigido por
zares de sangre azul y de verborrea roja. Feijóo,
en cambio, se ha comprometido como un responsable político europeo y occidental
en estos tiempos inciertos en los que España debe cuidar, asimismo, nuestra
frontera al Sur donde Marruecos reclama la soberanía de Ceuta y Melilla.
Sánchez quiere consultar los
partidos para saber si apoyarían el
envío de militares españoles a Ucrania con otras fuerzas europeas para
garantizar una paz que aún ha de materializarse. Falta por conocer sus términos
y si Rusia está dispuesta a aceptar una presencia europea en Ucrania. Los
partidos que respaldan al gobierno Frankenstein no se comprometerán y Sanchez solo
podrá contar con el PP.
Se ha cruzado la posibilidad de
enviar ya fuerzas nuestras a Groenlandia para,
junto a países como Francia, Suecia, Alemania y RU, ayudar a Dinamarca
incrementando una presencia aliada y europea en esa enorme isla cada vez más
estratégica. Una actitud responsable con nuestros socios de la UE y nuestros
aliados de la OTAN es la de contribuir con estos despliegues, si bien Sánchez
no puede pretender una adhesión automática sobre temas puntuales que afectan a
toda nuestra seguridad. Por eso es sensato que Feijóo
quiera ampliar el campo de un posible acuerdo en esta materia.
Nunca es popular gastar en Defensa o desplegar fuera del
territorio patrio. Es más tentador el pacifismo. Sin embargo, Putin emplea la
fuerza. La manera de contrarrestarle es disuadiéndole de agredir. No implica
rechazar la diplomacia, pero bien respaldada militarmente. Más fácil desguazar tanques,
pero lo responsable es explicar que es imposible
la prosperidad sin la seguridad. Hay que gastar en Defensa.
Feijóo evidenció en una entrevista el 26 de diciembre
pasado que está preparado para encabezar el gobierno de un país occidental y
europeo con sentido de la responsabilidad internacional, dispuesto a defender
los intereses estratégicos de España sin concesiones a ingenuos,
irresponsables o entreguistas. Si gobierna invertirá en defensa, como se estableció
en la Alianza, un 3,5% del PIB y un 1,5% en activos de doble empleo, como
puedan ser determinadas infraestructuras o inversiones en Inteligencia Artificial
o microchips, lo que suma un 5%.
Quienes asumen responsabilidades necesarias merecen respeto
al descartar un populismo con el que España no se
incorpora plenamente al grupo de países de nuestro entorno, socios
de la UE y aliados de la OTAN. La sinrazón quedó manifiesta al hacer Sanchez importantes
excepciones navideñas para nuestra industria de defensa a su embargo militar contra
Israel, un proveedor esencial de tecnología en materia de seguridad. La
ausencia de presupuesto dificulta asimismo el control del gasto en defensa.
La UE busca su propia defensa, pero no en divergencia con
la Alianza Atlántica. Oponerse a esta última es una forma de ser antieuropeo. Los
aliados deben ser una piña para salvaguardar nuestras democracias. Feijóo lo ha entendido. Debiera la UE
montar una OTAN europea “plug in, plug out” en la OTAN transatlántica porque el
vínculo con EEUU y Canadá sigue siendo importante, aunque se modifique.
En los debates europeos y aliados para ayudar a Ucrania España
apenas ha contado. Consideran que no somos
fiables en materia estratégica, algo
fundamental en la política exterior. Urge ser plenamente europeos y occidentales.
Ello incluye oponerse a que Washington resuelva su apetencia por Groenlandia de
un modo injustificable con el que, además, debilita la OTAN.
Carlos Miranda, Embajador de España