domingo, 27 de septiembre de 2026

Lo que España debe hacer para recuperar la iniciativa internacional y la confianza de sus aliados


      (UNA INICIATIVA DE PAZ Y SEGURIDAD)

                                                       Paris, 27-09-2026

                                                      (Lectura rápida😊)

En El Independiente:

https://www.elindependiente.com/opinion/2026/09/27/lo-que-espana-debe-hacer-para-recuperar-la-iniciativa-internacional-y-la-confianza-de-sus-aliados/



España debiera modificar su actual política exterior alejada de sus principales aliados. Una iniciativa para cambiarla podría ser una para mejorar la seguridad en Europa y consolidar la paz. La mayoría de los gobernantes, diplomáticos, militares y entendidos concuerdan en que Rusia es una amenaza para la paz. ¿Rusia reacciona o siempre ha sido imperialista? 

Hay quienes consideran que la agresividad rusa ha sido provocada por EEUU. La ampliación de la OTAN es uno de sus argumentos. Olvidan que con el Acta Final de Helsinki (1975) Rusia aceptó que cualquier país europeo puede formar parte tanto de una alianza militar, la OTAN, como de un grupo de Estados, es decir, la Unión Europea.

En realidad, lo que más preocupa a Moscú es esto último, aunque no lo diga y tampoco aprecie la ampliación de la Alianza Atlántica. Sabe que es defensiva y no le va a atacar. Lo verdaderamente inquietante para Moscú es el ingreso de Ucrania en la UE porque rápidamente Ucrania sería más próspera que Rusia, algo funesto para cualquier gobernante en el Kremlin.  

En vez de criticar que todos los antiguos aliados forzados de Rusia en el fenecido Pacto de Varsovia se hayan apuntado a la Alianza Atlántica, los rusos y sus amigos en Europa, o los que solo son antiamericanos, harían mejor en preguntarse porque esos antiguos satélites de Moscú prefieren la protección aliada (EEUU) a ser vulnerables frente a Rusia, secularmente imperialista. ¿De quién es la culpa si las ovejas se arriman al pastor cuando huelen al lobo?

Otro argumento ruso es el despliegue de radares y misiles antimisiles en Polonia y Rumania para el escudo contra misiles provenientes del Oriente Medio. Moscú dice que podrían interceptar asimismo misiles provenientes de Rusia, lo que niegan los americanos. En todo caso, el Tratado bilateral sobre misiles antibalísticos entre EEUU y Rusia (ABM) se hizo obsoleto y con el tiempo el uso masivo de misiles contra Ucrania o Israel ayuda al argumentario en favor de cúpulas antimisiles. La de la OTAN en Europa, al que contribuye España, fue recientemente eficaz contra misiles disparados por Irán contra Turquía.

Otro argumento favorable a los rusos sería el rearme europeo. Algún especialista, para parecer equilibrado, dice no saber si fue antes el huevo o la gallina, Rusia o los occidentales. La realidad es que siempre fue antes Rusia. También tras la 2GM (a cuyo inicio contribuyó Rusia invadiendo Polonia junto a la Alemania nazi) con la “satelización” de la Europa Oriental y, ahora, la invasión de Ucrania que no le va bien a Moscú que quiso toda la tarta y solo se ha comido un 20 % por la resistencia ucraniana. Ayudada por Europa, el Kremlin amenaza ahora para amedrentar con acciones de guerra hibrida.

En el rearme de Europa se critican esencialmente dos cosas, su entidad y el mercado del armamento. Gastar el 5 % del PIB en defensa sería una exageración, y lo sería si no se consideran varias cosas. Ese 5 % se desglosa en gasto puramente militar y un gasto civil que pueda tener utilidad para la defensa. Para esto último se computa un 1,5 %. El estrictamente militar es el 3,5 %. Una barbaridad o no según sean las intenciones y las capacidades rusas. Las intenciones son peligrosas y hay que poder contrarrestar sus capacidades.

La decisión del 5 % es un objetivo para 2035 que se revisará inicialmente en 2029. En función del panorama internacional podrá rebajarse o incrementarse. Aumentarlo será difícil por el esfuerzo ya exigido, aunque una mayor agresividad rusa lo justificaría. Lo más probable será el mantenimiento del 5 % o su rebaja si la situación internacional mejora. El 2029 Trump ya no será Presidente. Podría sustituirle uno más exigente con los europeos, ciertamente, pero el 5 % opera sobre todo como una proclamación política de la disposición europea para mejorar su defensa. Una prueba que todos los aliados han superado salvo España. Una falta de solidaridad también hacia los socios europeos de la UE porque la mayoría son asimismo miembros de la OTAN (23 de 27).

Otro argumento es que el rearme favorece a la industria militar estadounidense. No podían hallar un argumento más bobo. Si hay una amenaza habrá que armarse además de emplear la diplomacia. Si uno produce el armamento necesario, lo adquiere en casa. Si los europeos no producen bueno, bonito y barato habrá que comprarlo en EEUU. La carga de la prueba está en el tejado industrial europeo.

Si concurrimos en la amenaza rusa de una posible guerra abierta o de una híbrida ya en marcha, además de armarnos, extremar la vigilancia, realizar ejercicios militares y estar unidos, se podría intentar un camino como el recorrido en la Guerra Fría por los occidentales con Rusia: coexistencia pacífica, desarme, limitación de armamentos y medidas de confianza.

Para ello hace falta volver a poner en el frontispicio el Acta Final de Helsinki ya referida con sus tres cestas de Seguridad, Economía y Derechos Humanos. Lograr asimismo un acuerdo de paz en Ucrania. Requerirá sacrificios importantes y renuncias significativas, pero lo esencial sería recomponer la paz. Hay mucho trabajo para diplomáticos y militares bajo una buena dirección política. Así es como siempre se ha trabajado, y bien, en el seno de la Alianza Atlántica que sigue siendo el puntal principal de la defensa de Europa.

Los europeos deben hacer más por su defensa y lograr una europea, pero actualmente la OTAN y EEUU siguen siendo el baluarte principal. Hay asimismo que dejar de llorar cuando tose el americano porque una cosa es que nos azuce y otra creer que nos dejarán a merced del ruso porque eso no le interesa a pesar de su prioridad por el Pacífico y China.

España debe recomponer su absurda política exterior. Con Ceuta y Melilla en la mochila es contrario a nuestros intereses estar a mal con occidentales, europeos y americanos. Discútase lo que haya que debatir, pero hay que hacer piña con los nuestros. Enfrentarse con el principal aliado occidental y con el país mejor armado del Oriente Medio, ambos íntimos de Marruecos, es una insensatez. Hay quien frívolamente dice estar dispuesto a asumir el coste, pero solo hace prevalecer su ideología sobre nuestros intereses.

España podría tomar una iniciativa de coexistencia pacífica en Europa favoreciendo para empezar medidas de confianza en Europa. Debiera buscar la complicidad de Alemania, siempre favorable a este tipo de medidas y formar un trío añadiendo algún europeo nórdico como Suecia o Polonia (o los dos). Una iniciativa que podría estar respalda conjuntamente por la OTAN y la UE. Requiere trabajar aspectos concretos para lograr una confianza recíproca, pero la diplomacia española en coordinación con los militares españoles es capaz de ello. Lo que haría falta es un impulso político sin dejar al margen quien esté en la oposición. Hay prisa no solo para parar guerras y amenazas en curso, sino también porque en 2027 puede haber grandes cambios electorales en Europa.

Sería algo más práctico que la Alianza de Civilizaciones, una entelequia yerma que solo parece haber producido algún puesto asalariado en NNUU. Tendríamos un protagonismo reconciliador y solidario con los europeos, haría olvidar los actuales devaneos tercermundistas aceptando el 5 % paradójicamente consensuado en la Alianza incluso por Sánchez antes de desdecirse vergonzosamente y daría un importante punto común en política exterior para el PSOE y el PP. Va siendo hora de que en España pensemos en una política exterior asumible por los dos grandes partidos.

 

Carlos Miranda, Embajador de España