domingo, 8 de noviembre de 2026

 DOS DERROTAS DE TRUMP

 

                                      Madrid, 08-11-2026

                                      (Lectura rápida 😊)

 

En La Discrepancia:

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Trump ha sufrido un gran revés en las elecciones de medio mandato. A partir de enero, cuando tomen posesión la nueva Cámara de Representantes y el nuevo tercio del Senado, estará en minoría en ambas cámaras. Los demócratas dominarán durante dos años la política interior desde la Cámara de Representantes donde el potente comité de “Ways and Means” controla los presupuestos, algo desconocido en España que por ello no es una democracia plena. El Senado es fundamental para nombramientos y la política exterior.

Le quedan a Trump dos años en la Casa Blanca donde podrá hacer como Sánchez, gobernar con decretos (“Executive orders”) y vetar leyes del Capitolio donde harán falta dos tercios para superar ese veto presidencial para lo que los demócratas tendrán que sumar a republicanos díscolos. Siempre difícil.

¿Modificará Trump sus políticas? ¿Querrá mejorar su legado y favorecer al candidato republicano que querrá sucederle? Esto último igual no le importa, obsesionado con su salón de baile y el arco de triunfo que quiere más alto que el de París. Empezarán los codazos entre republicanos para la sucesión. Vance, Vicepresidente, está bien situado. Ya ha empezado a desmarcarse de Trump. Rubio maniobrará también, sin perjuicio de otros voluntarios. Las carreras presidenciales son largas en los EEUU. Deberán decidir si moderan o no el programa que elevó a Trump. Sus incumplimientos causaron ahora la derrota. El descontento viene de políticas internas y de las internacionales que produjeron la subida del coste de la vida.

Los demócratas deben resolver de cara a 2028 cuál será su programa electoral y quien su candidato a la presidencia. Navegarán con tensiones entre moderados y radicales como Ocasio Cortez o Mamdani junto al nuevo Senador musulmán por Minnesota. ¿Dejarán las políticas “woke” que solo favorecen a minorías para ofrecer una visión más “socialista” o prevalecerá una oferta moderada que suele reunir más votos, como personificaría Newsom, antiguo Gobernador de California?  

A los ciudadanos del mundo interesará saber si la política exterior de Trump será continuista. En algunas cosas no habrá cambios ni siquiera si gobernasen los demócratas como con Groenlandia para controlar el Ártico o Panamá para echar a los chinos del canal. Trump deberá elegir si acabar con Irán, Alá mediante, o una paz digna. En Teherán esperan un final más humillante para Washington. Puede remitir su apoyo a Israel, gobierne allí quien gobierne, pero está lanzado un proceso americano de paz para Gaza. En Ucrania debiera mediar para conseguir un alto el fuego sin olvidar a los europeos si no estorban, que ocurre.

La importancia del Pacífico se mantendrá tanto para los republicanos como para los demócratas sin perjuicio de diferencias puntuales que podrían afectar a Taiwán, Corea del Sur o Japón. China es la gran cuestión. Veremos si Trump mantiene sus guerras de aranceles y sigue azuzando a los europeos para que se encarguen de su defensa, algo que las previas Administraciones demócratas y republicanas habían insistido sin éxito desde hace varias décadas.

Las relaciones de España con EEUU podrán mejorar, pero será si Sanchez pierde la Moncloa al estar enfeudado a la extrema izquierda antiamericana y anticapitalista (¡Bustinduy admira la Unión Soviética!). Madrid debiera recomponer sus relaciones con Washington después de lo ocurrido en Ceuta. También con Israel por el mismo motivo. Ambos son muy amigos de Marruecos.

Por otra parte, Rusia vetó en el Consejo de Seguridad el 30 de octubre un proyecto de Resolución americano que eliminaba celebrar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental, aprovechando la renovación de la misión de paz allí, MINURSO, que quedó, consecuentemente, suprimida. Su desaparición tras 35 años fue bien acogida en Rabat que salía ganando tanto si se aprobaba el proyecto estadounidense como con la desaparición de MINURSO que le incordiaba.

Rusia respalda a Argelia patrocinadora del Frente Polisario ya contra España en los años setenta a la que causó muertos al tiempo que albergaba en Argel a Cubillo que todas las noches arengaba a través de la radio argelina a sus cuatro partidarios independentistas en Canarias.

Sánchez apoya a Trump cuando favorece a Delcy Rodríguez al frente de la dictadura bolivariana venezolana o de un Sahara Occidental marroquí. España acepta, sin embargo, la autodeterminación como un principio de descolonización, pero conviene hacerlo con moderación expresiva. Nuestra reclamación de Gibraltar va por el otro principio en materia de descolonización, el de la reintegración territorial.

No obstante, en el caso de que Gibraltar pudiese volver al regazo español (no debiéramos descartarlo) haría falta un consentimiento gibraltareño que no podría expresarse mediante una autodeterminación, aunque sí de otra manera. Por ejemplo, aprobando un Estatuto de Autonomía porque sería una Comunidad autónoma más.

La cuestión de Gibraltar está ahora encauzada de manera más integradora al desaparecer la verja merced al acuerdo UE-RU promocionado por Madrid y Londres. El Peñón sigue siendo colonia británica, pero puede quedar más integrado en su entorno socioeconómico en el que ya se puede llegar a Punta Europa desde cualquier lugar Schengen sin mostrar un papel. Un todo europeo que interesa a España. Cuanto más europeo sea Gibraltar, más español.

No hay paralelismos con Ceuta y Melilla, territorios nacionales. Enemistarse con EEUU e Israel de los que dependemos en armamentos es peor que una ingenuidad. Sanchez se ha comportado irresponsablemente.

 

Carlos Miranda, Embajador de España