sábado, 21 de febrero de 2026

LA RENDICIÓN DE EUROPA

LA RENDICION DE EUROPA

 

                              Madrid, 20-02-2026

                              (Lectura rápida 😊)

 

En La Discrepancia:

https://ladiscrepancia.com/la-rendicion-de-europa/



  

 

Europa vive de la sopa boba estadounidense desde 1945. Nunca ha estado en condiciones de defenderse por sí sola de los rusos. La Unión Soviética puso sus botas comunistas en todo el Este europeo desde finales de la 2GM y se comió a los tres países bálticos, así como un 20% de Finlandia en 1939, año en el que con la Alemania nazi invadió Polonia dando así inició a la última conflagración mundial. Tras la guerra no desmovilizó a sus ejércitos en Europa.

Parte de Europa fue reconstruida gracias al plan Marshall, americano, que dejó fuera a los europeos que no eran democracias. Luego Europa empezó a volar con alas propias, bajo la protección de la Alianza Atlántica surgida antes, e inició un lento caminar para construir Instituciones europeas que uniesen en lugar de dividir y así hemos llegado a la actual Unión Europea. No obstante, frente a los rusos los europeos no podían hacer nada sin el paraguas estratégico y convencional estadounidense (¡cuando la unificación alemana en 1990 en el Este germano había 400.000 soldados rusos estacionados!).

Con el tiempo la URSS se hundió porque estaba minada por dentro política, económica y territorialmente. El comunismo no ofrece libertad que es lo que deseaban los pobladores de la URSS; la economía estatal planificada no responde a las necesidades de los ciudadanos como necesitaban los habitantes de la Unión Soviética (o los de Cuba); y, además, se pisoteaba dictatorialmente las esencias nacionales en casi todo ese imperio como lo demuestra no solo que se le escaparán en 1991 sus colonias en Europa, sino, también, numerosos países en Asia, Cáucaso y hasta de lo que parecía de la Rusia de toda la vida.

Del comunismo duro de Stalin o blando de Gorbachov ha pasado Rusia a la autocracia de Putin que, tras lamentar públicamente la caída de la URSS, entregó su alma de antiguo espía a la reconstrucción del Imperio ruso, ese que siempre fue incluso con los zares de sangre dinástica o los de sangre marxista. El putinismo es un ruido de fondo cósmico que sin la ideología comunista quiere lo mismo, que Rusia sea el dominador de Europa. Para ello nada como dividir a los europeos y soñar con que los EEUU se marchen de Europa para aplicar su propia doctrina Monroe con vodka, es decir, Europa para Moscú.

EEUU lleva décadas reprochando a los europeos que no invierten suficientemente en su propia defensa y diciéndoles asimismo que en el Indo-Pacífico tiene ahora necesidades que detraerán a Washington de Europa, aunque no totalmente. Hasta Trump 0.2 los europeos hicieron los oídos sordos. Ahora, ante un Trump maleducado, pero con razón, han decidido todos, salvo alguno, ponerse las pilas e invertir mucho más en su defensa. Eso sí, algunos desagradecidos recriminan a los EEUU que les abandone en lugar de mirarse en el espejo.

Será difícil que EEUU se desentienda de Europa del todo, sobre todo si ésta hace sus deberes. No le interesa. Tampoco se la va a regalar a Rusia, China o India. Ha quedado claro en la reciente Conferencia de Seguridad de Munich con la intervención del Secretario de Estado Estadounidense, Rubio, con la que se puede discrepar en varios puntos, pero no en los relativos a la relación transatlántica en materia de Seguridad. Washington quiere una Europa fuerte y reequilibrar los costes de la independencia europea frente a Moscú que no ha archivado sus tendencias agresoras como vimos en el Cáucaso y ahora en Ucrania pisoteando el Acta Final de Helsinki firmada por la URSS en 1975 y sus compromisos internacionales con Kiev. Europa debe aprovechar esta oportunidad para afirmarse.

Los europeos sabían del lobo ruso y se hacen los sorprendidos con las orejas del americano. Ante los hechos están reaccionando, pero insuficientemente. Muchos dejan de lado la viga en sus ojos para fijarse en la paja en el del norteamericano. Sin embargo, hay algunos cambios positivos en la esencial relación transatlántica. Así el Ártico, bastante abandonado, pero cada vez más estratégico, se convierte ahora en una misión especial de la Alianza. Asimismo, se están produciendo en la parte militar de la OTAN, una organización política, unas modificaciones para hacer más presente y eficaz el llamado pilar europeo de la Alianza Atlántica. Son decisiones en la buena dirección, pero insuficientes.

En el gallinero de la UE todavía hay quienes solo piensan en sí mismos y gallinas que corretean alocadamente. Unos países quieren mutualizar deudas y proyectos mientras otros no quieren. Unos países proponen un proteccionismo europeo y otros entienden que se es más fuerte aceptando una libre competencia mundial. Hablan algunos de un “ejército europeo” sin saber bien lo que es y no son capaces de montar una OTAN europea como pide más acertadamente el Primer Ministro sueco. Nadie quiere decirlo, pero el europeísmo en materia de defensa no puede desvincularse de los EEUU y de Canadá. Ni de otros componentes de esa relación como, entre otros, los económicos, culturales o financieros.

Si los europeos fuesen audaces e inteligentes dejarían sus lloriqueos transatlánticos y sus disputas europeas para construir ya una Europa Federal. Sin dilación.  Draghi y Letta han trazado el principio de la vía, pero hay que ir más lejos. Algunos en el Parlamento Europea piden la Europa a varias velocidades. Europa no tendrá remedio política, económica, financiera y defensivamente si permanece atomizada. Hace falta una Europa Federal y habrán de iniciarla al menos el Benelux, Alemania, Francia, Italia, Portugal, Polonia y España. Un mínimo necesario que no debe excluir a nadie en la UE, ni al Norte, ni al Este, ni al Sur. Un antiguo Embajador estadounidense en la OTAN, del partido demócrata, también advirtió en la referida Conferencia de Seguridad de Múnich que los europeos deben hacer más por ellos mismos en lugar de lamentarse.

Sin embargo, no se percibe una acción clara y decidida hacia ello en estos tiempos inciertos y revueltos que requieren decisiones políticas y económicas estratégicas. En esa Conferencia anual de Seguridad de Munich ha quedado claro que Europa ya es un adolescente que debe sufragar con su propio dinero sus necesidades, pero, por ahora, Europa se rinde. Los ciudadanos hemos de exigir más.

Mientras tanto, un salvador pretendía en Múnich que con solo invertir un 2% del PIB se puede hacer más por la defensa de Europa que otros que invierten bastante más, hasta un 5%, y era contrario a una disuasión nuclear europea ampliada. Alguien debería explicarle que no se hace más con menos, que eso es de ilusionistas. Su ignorancia y suficiencia se traducen en que querrá pasar de la sopa boba americana a otra europea. Difícil pertenecer a un club pagando una cuota menor que la de los demás socios

 

Carlos Miranda, Embajador de España