LA RENDICION DE
EUROPA
Madrid, 20-02-2026
(Lectura rápida 😊)
En La Discrepancia:
https://ladiscrepancia.com/la-rendicion-de-europa/
Europa vive de la sopa boba
estadounidense desde 1945. Nunca ha estado en condiciones de
defenderse por sí sola de los rusos. La Unión Soviética puso sus botas
comunistas en todo el Este europeo desde finales de la 2GM y se comió a los tres
países bálticos, así como un 20% de Finlandia en 1939, año en el que con la
Alemania nazi invadió Polonia dando así inició a la última conflagración
mundial. Tras la guerra no desmovilizó a sus ejércitos en Europa.
Parte de Europa fue reconstruida gracias al plan Marshall,
americano, que dejó fuera a los europeos que no eran democracias. Luego Europa
empezó a volar con alas propias, bajo la
protección de la Alianza Atlántica surgida antes, e inició un lento
caminar para construir Instituciones europeas que uniesen en lugar de dividir y
así hemos llegado a la actual Unión Europea. No obstante, frente a los rusos
los europeos no podían hacer nada sin el paraguas estratégico y convencional
estadounidense (¡cuando la unificación alemana en 1990 en el Este germano había
400.000 soldados rusos estacionados!).
Con el tiempo la URSS se hundió
porque estaba minada por dentro política, económica y territorialmente. El
comunismo no ofrece libertad que es lo que deseaban los pobladores de la URSS;
la economía estatal planificada no responde a las necesidades de los ciudadanos
como necesitaban los habitantes de la Unión Soviética (o los de Cuba); y,
además, se pisoteaba dictatorialmente las esencias nacionales en casi todo ese
imperio como lo demuestra no solo que se le escaparán en 1991 sus colonias en
Europa, sino, también, numerosos países en Asia, Cáucaso y hasta de lo que
parecía de la Rusia de toda la vida.
Del comunismo duro de Stalin o blando de Gorbachov ha
pasado Rusia a la autocracia de Putin que, tras lamentar públicamente la caída
de la URSS, entregó su alma de antiguo espía a la reconstrucción del Imperio
ruso, ese que siempre fue incluso con los zares de sangre dinástica o los de
sangre marxista. El putinismo es un ruido de fondo cósmico que sin la ideología comunista quiere lo mismo,
que Rusia sea el dominador de Europa. Para ello nada como dividir a los
europeos y soñar con que los EEUU se marchen de Europa para aplicar su propia
doctrina Monroe con vodka, es decir, Europa para Moscú.
EEUU lleva décadas reprochando a los europeos que no
invierten suficientemente en su propia defensa y diciéndoles asimismo que en el
Indo-Pacífico tiene ahora necesidades que detraerán a Washington de Europa, aunque
no totalmente. Hasta Trump 0.2 los europeos hicieron los oídos sordos. Ahora,
ante un Trump maleducado, pero con razón, han decidido todos, salvo alguno,
ponerse las pilas e invertir mucho más en su defensa. Eso sí, algunos desagradecidos recriminan a los EEUU que
les abandone en lugar de mirarse en el espejo.
Será difícil que EEUU se desentienda de Europa del todo,
sobre todo si ésta hace sus deberes. No le interesa. Tampoco se la va a regalar a Rusia, China o India. Ha
quedado claro en la reciente Conferencia de Seguridad de Munich con la
intervención del Secretario de Estado Estadounidense, Rubio, con la que se
puede discrepar en varios puntos, pero no en los relativos a la relación
transatlántica en materia de Seguridad. Washington quiere una Europa fuerte y reequilibrar
los costes de la independencia europea frente a Moscú que no ha archivado sus
tendencias agresoras como vimos en el Cáucaso y ahora en Ucrania pisoteando el
Acta Final de Helsinki firmada por la URSS en 1975 y sus compromisos
internacionales con Kiev. Europa debe aprovechar esta oportunidad para
afirmarse.
Los europeos sabían del lobo ruso y se hacen los
sorprendidos con las orejas del americano. Ante los hechos están reaccionando,
pero insuficientemente. Muchos dejan de lado la viga en sus ojos para fijarse
en la paja en el del norteamericano. Sin embargo,
hay algunos cambios positivos en la esencial relación transatlántica.
Así el Ártico, bastante abandonado, pero cada vez más estratégico, se convierte
ahora en una misión especial de la Alianza. Asimismo, se están produciendo en
la parte militar de la OTAN, una organización política, unas modificaciones
para hacer más presente y eficaz el llamado pilar europeo de la Alianza
Atlántica. Son decisiones en la buena dirección, pero insuficientes.
En el gallinero de la UE todavía hay quienes solo piensan
en sí mismos y gallinas que corretean alocadamente. Unos países quieren mutualizar
deudas y proyectos mientras otros no quieren. Unos países proponen un proteccionismo
europeo y otros entienden que se es más fuerte aceptando una libre competencia
mundial. Hablan algunos de un “ejército europeo”
sin saber bien lo que es y no son capaces de montar una OTAN europea como pide más acertadamente el Primer Ministro
sueco. Nadie quiere decirlo, pero el europeísmo en materia de defensa no puede
desvincularse de los EEUU y de Canadá. Ni de otros componentes de esa relación
como, entre otros, los económicos, culturales o financieros.
Si los europeos fuesen audaces e inteligentes dejarían
sus lloriqueos transatlánticos y sus disputas europeas para construir ya una
Europa Federal. Sin dilación. Draghi y Letta han trazado el principio de la vía, pero
hay que ir más lejos. Algunos en el Parlamento Europea piden la
Europa a varias velocidades. Europa no tendrá remedio política, económica,
financiera y defensivamente si permanece atomizada. Hace falta una Europa
Federal y habrán de iniciarla al menos el Benelux, Alemania, Francia, Italia, Portugal,
Polonia y España. Un mínimo necesario que no debe excluir a nadie en la UE, ni
al Norte, ni al Este, ni al Sur. Un antiguo Embajador estadounidense en la
OTAN, del partido demócrata, también advirtió en la referida Conferencia de
Seguridad de Múnich que los europeos deben hacer más por ellos mismos en lugar
de lamentarse.
Sin embargo, no se percibe una acción clara y decidida
hacia ello en estos tiempos inciertos y revueltos que requieren decisiones
políticas y económicas estratégicas. En esa Conferencia anual de Seguridad de
Munich ha quedado claro que Europa ya es un adolescente que debe sufragar con
su propio dinero sus necesidades, pero, por
ahora, Europa se rinde. Los
ciudadanos hemos de exigir más.
Mientras tanto, un salvador pretendía en Múnich que con
solo invertir un 2% del PIB se puede hacer más por la defensa de Europa que
otros que invierten bastante más, hasta un 5%, y era contrario a una disuasión
nuclear europea ampliada. Alguien debería explicarle que no se hace más con menos, que eso es de ilusionistas. Su ignorancia y
suficiencia se traducen en que querrá pasar de la sopa boba americana a otra
europea. Difícil pertenecer a un club pagando una cuota menor que la de los
demás socios
Carlos Miranda, Embajador de España