lunes, 22 de junio de 2026

SÁNCHEZ CHAVIZA

 SÁNCHEZ CHAVIZA


                            La Toja, 20-06-2026

                            (Lectura rápida 😊)


En La Discrepancia:

https://ladiscrepancia.com/sanchez-chaviza/

 

   


Si P.S. fuesen las siglas de Pedro Sánchez, lleva gobernando aproximadamente el mismo tiempo que Z.P. Más que M.Rajoy. Si bien identificamos enseguida quién es Z.P., nadie sabe, o eso pretenden algunos, quién es P.S. cuando aparece como tal en la libreta de Leire Díez, la Fontanera de Ferraz.

Retirando los puntos a las siglas, lo de que ZP es Zapatero es fácil de adivinar porque fue su gente la que inventó el acrónimo ZP (“Zapatero Presidente”) para encandilar a confiados votantes a principios de este siglo. En cambio, PS es como una máscara de quita y pon. Según toque, nadie sabe quién es salvo los malos de la película, esos que, tras el muro elevado por el sanchismo y en la fachosfera, no opinan bien de PS cuando por esas siglas piensan, asustados y horrorizados, en Pedro Sánchez.

Dejando a la UCO la tarea de descubrir quién puede ser PS para Leire Díez, se pueden entresacar de la realidad algunos mimbres, como quien extrae ADN de un cadáver o de un objeto en una causa criminal o de un mosquito prehistórico atrapado en ámbar para acabar construyendo un parque jurásico lleno de depredadores que amenazan la civilización, es decir nuestra actual democracia parlamentaria que padece a Frankenstein, según acertada expresión de Rubalcaba.  

Un mimbre es que el PS que sí conocemos lleva gobernando tres años sin presupuestos. Un atentado a la democracia porque no solo no han sido aprobados, es que ni siquiera presentados, una obligación constitucional, y la prórroga de unos presupuestos es solamente para no cerrar la tienda mientras se convocan unas elecciones para determinar lo que el electorado quiere, no para perpetuarse.

Aunque recuperemos una senda constitucional con presupuesto, estos tres años PS los está gobernando sin que el Parlamento fiscalice sus cuentas. No es democrático, ni de izquierdas. Además, los suyos maniobraron en el Congreso para impedir una votación de los parlamentarios sobre si debieran tener lugar unas elecciones generales. Tampoco muy democrático, ni de izquierdas.

El otro mimbre es que PS (o Pedro Sanchez) está en guerra contra el Poder Judicial. Según Oscar López los jueces prevarican y, como pretende la portavoz del PSOE, están inmersos en una conspiración para derribar el gobierno incluso antes del verano. Una acusación gravísima y por la que ya debieran dimitir los que la difunden señalando con el dedo a los jueces que solo actúan con las leyes en la mano. El Poder Ejecutivo no solo no gobierna actualmente en armonía con el Poder Legislativo, un lugar de encuentro y no de disputa, sino que está en guerra con el Poder Judicial. Agárrense bien a la democracia porque está en peligro.

Una “dedemocratización” no requiere un Golpe de Estado militar, puede ser también el resultado de una degradación paulatina de la democracia y eso ocurre cuando se gobierna sin presupuestos y la Presidenta del Consejo General del Poder Judicial, una persona respetada, debe salir a la palestra para defender la honorabilidad y profesionalidad de los jueces atacados por sanchistas.

El lunes 15 de junio se han cumplido 50 años de las primeras elecciones democráticas tras fallecer Franco. Muchas cosas han pasado desde entonces tras la Transición modélica de la dictadura a la democracia, cuando los españoles eran unos demócratas aún bisoños, pero ignoramos cuando exactamente se “jodió” nuestra democracia en la expresión que emplearía Vargas Llosa.  

Tampoco habían aparecido aún en nuestra nueva democracia parlamentaria los grandes defraudadores y corruptos en todos lados que se aprovechan de la ingenuidad de los ciudadanos honestos, ni había un gran timonel que nos llevaba a una ruina económica no advertida y que, después, optó por el ensalzamiento del chavismo dictatorial, ni tampoco, algo más tarde aún, estaba el apóstata del felipismo, del PSOE socialdemócrata que nos dejó González en herencia con una España cohesionada, y que, quizás, nos lleva en una postdemocracia palpable hacia una autocracia polarizadora y tendenciosamente revolucionaria.

¿Qué otra cosa implica gobernar en alianzas estrechas o flexibles con quienes quieren derribar la Constitución y sustituir la España de la autonomías (que mejoraría siendo federal con competencias claramente establecidas), por una confederal y plurinacional, sueño de independentistas, de herederos políticos no arrepentidos del terrorismo y de neomarxistas del PCE, o de otros grupúsculos, que pretenden que la libertad está en la división, en la destrucción de la unidad, en un mundo internacional que negaría nuestra vinculación profunda con Europa y con el mundo occidental, optando, consecuentemente, por un antiamericanismo tras el cual esconden en realidad su disgusto hacia la propia democracia. Eso no es ser de izquierdas, son tonterías destructivas. La pendiente no será aún resbaladiza, pero es negativa. ¿A dónde? Por ejemplo, a una República confederal, plurinacional, populista y chavista. Lo peor.

 

Carlos Miranda, Embajador de España