viernes, 13 de febrero de 2026

CLAUDIA MÚGICA

CLAUDIA MÚGICA

 

                    Madrid, 14-02-2026

                    (Lectura rápida 😊)

 

 

En La Discrepancia:

https://ladiscrepancia.com/claudia-mugica/


 

La Transición fue una maravilla. La dictadura, hija de los vencedores de la guerra civil, se moría de vieja, como su jefe y símbolo, Francisco Franco, Generalísimo de los militares, apodado el Caudillo y Jefe del Estado por la Gracia de Diós. Fallecido tranquilamente en su cama de hospital, había situado como sucesor suyo a Juan Carlos de Borbón, nieto del último Rey de España antes de la II República, Alfonso XIII. De este modo Franco eliminó una perpetuación sin él del autoproclamado Régimen y al entregar a su muerte su poder absoluto al futuro Juan Carlos I daba la señal del cambio venidero que solo podía ser democrático, aunque sin dar la receta el viejo dictador.

Juan Carlos pudo coadyuvar al cambio desde el Trono contando con el empuje de un pueblo español que quería democracia y ser europeo, así como de unos políticos que supieron maniobrar para que prevaleciera una reconciliación presidida por el olvido de las culpas y barbaridades de cada parte que debían quedar para los historiadores más que para el día a día para, así, poder pensar en todos sin excluir a nadie. Ya pidió Azaña en 1938 “paz, piedad y perdón”.

El invento, aplaudido con admiración fuera de España, funcionó bien hasta que pasaron un par de generaciones. La de los nietos parece preferir olvidar el pasado reciente y recordar el pasado anterior, y no al revés, abandonando de este modo la reconciliación para revivir las confrontaciones de tiempos anteriores y dejar de lado los entendimientos esenciales entre derecha e izquierda que en la Transición, y también después, permitieron, vía el “consenso”, pactar con “los otros” para reducir discrepancias y hacer que el país progrese de un modo aceptable para una gran mayoría y no sea un territorio donde solo unos puedan estar satisfechos a costa de otros que si llegan al poder invertirán los logros y las satisfacciones.

Tres situaciones muestran el deterioro actual de la convivencia. Pedro Sánchez representa la primera al polarizar desde el “no, es no” la sociedad española. Pueden los suyos reprocharlo legítimamente también a sus adversarios, pero quien gobierna ya desde 2018, ocho años, es quien más debe buscar y promover la unidad en el país y no su división como hace el actual inquilino de La Moncloa, renegando con ello de la Transición.

En Sevilla se fue recientemente al garete un evento que quería subrayar que con los odios que desembocaron en la Guerra Civil perdieron todos los españoles. Ya no importaba con el paso del tiempo quiénes ganaron o perdieron la guerra civil, se prefería subrayar que ese desgarro tan profundo hizo perdedores a todos, una reflexión importante que parecía que ya se podía hacer noventa años después del inicio de esa horrible contienda. Sin embargo, el escritor David Uclés ha preferido con otros aferrarse a la derrota de la II República para reprochar a la Transición que perdonara también a la dictadura, olvidando que el bando republicano no fue tampoco irreprochable ni durante la guerra ni antes. Habrá pues que esperar a que en 2036 se calmen quizás definitivamente unas aguas ahora todavía insalubres en estas condiciones y se recuerde más la convivencia tan importante de la Transición contemplando, por ejemplo, una fotografía tan representativa de reconciliación como una de Fraga y Carrillo juntos.

ETA se disolvió, pero no su espíritu. Dejaron, por fin, de matar y se incorporaron a la vida política aparentemente sin amenazas ni chantajes. Sin embargo, desde los órganos políticos que sucedieron en sus demandas apenas se ha condenado los crímenes de la banda terrorista que, incluso, mató más en democracia que en dictadura. Al no lamentar esos crímenes no dejan de hacerlos suyos en opinión de muchos. Su apoyo a los etarras que salen de prisión y que tuvieron las manos manchadas de sangre, aunque ya esté seca, lo certifica incrementando en dolor de las víctimas.

Una joven vasca, Claudia Mujica, simboliza, con las asociaciones de víctimas del terrorismo, el rechazo a esta actitud del nacionalismo vasco, no siempre solo del extremista, que azuza a las nuevas generaciones buscando la confrontación, exaltando en definitiva un pasado terrorista en lugar de apaciguar las aguas con un verdadero olvido, no uno en el que los asesinos son los héroes.

España no va por buen camino. No porque haya problemas difíciles de resolver, sino porque hay muchos que solo quieren resolverlos a su gusto sin intentar que el país avance en su conjunto y no a base de tirones que luego parece que deben compensarse con otros en dirección contraria.

 

Carlos Miranda, Embajador de España

 

 


viernes, 6 de febrero de 2026

OCHENTA AÑOS DE GUERRAS

OCHENTA AÑOS DE GUERRAS



Madrid, 06-02-2026

(Lectura rápida 😊)

 

En La Discrepancia:

https://ladiscrepancia.com/ochenta-anos-de-guerras/


 


Contra Franco vivíamos mejor” fue una frase acuñada estúpidamente hace años. Es evidente que en democracia se está mejor con permiso de los críticos de salón que solo se arriesgaban tomando una copa. “Los tiempos pasados fueron mejores” es otra cantinela con la que se pretende que las distopías prevalecen hoy en día sobre las utopías como si antes hubiéramos vivido en un planeta de jauja.

No se trata de negar que podamos ir por mal camino, pero tampoco estaba antes mejor asfaltado, siendo los riesgos de guerras antes menores que ahora. La crisis de los misiles rusos en Cuba pudo desencadenar una guerra nuclear. Podemos mencionar muchas guerras, conflictos, insurrecciones, repartos de zonas de influencia y otras desgracias que asolaron el planeta desde el fin de la 2GM. Siempre hemos vivido peligrosamente, no solo en el presente.  

El conflicto civil chino desembocó en la dictadura comunista en China y los que se refugiaron en Taiwán que Beijing siempre quiere anexionar. Hubo la guerra de Corea, las guerras coloniales que afectaron especialmente a Francia y Reino Unido, así como a Portugal y España (Ifni y Sáhara). La guerra para recuperar el canal de Suez tras su nacionalización por Nasser, el conflicto del Vietnam precedido del de Indochina, esa Conchinchina que llegamos a pisar con Prim. La guerra de Argelia, la insurrección castrista en Cuba y otras insurrecciones marxistas e islamistas. Terrorismos varios como el palestino al que debemos los arcos de seguridad en los aeropuertos. Muchos de esos conflictos pudieron extenderse más o, incluso, apelar a empleos nucleares.

Las guerras en Europa después de 1945 no se iniciaron con Putin y su invasión de Crimea y del resto de Ucrania. Ese héroe de los cegatos que siguen culpando a la OTAN del imperialismo antes soviético y siempre ruso ya intervino en Chechenia y Georgia, así como en otras partes del Cáucaso. Hubo la larga guerra por la explosión violenta de la extinta Yugoslavia, otro paraíso más del comunismo que en los países del Este europeo reprimieron con muertos en Polonia, Hungría y la entonces Checoslovaquia.

Tenemos también las numerosas intervenciones americanas en Iberoamérica y el Caribe. Una guerra para hacer preso a Noriega en Panamá, otra para un cambio de régimen en la isla de Granada, precedentes de lo que ahora intenta Trump en Venezuela y, quien sabe, Cuba. Asimismo, la guerra (legal) para liberar Kuwait y la siguiente (ilegal) para acabar colgando a Sadam Hussein si bien parece Irak hoy más democrático. Añadamos las guerras árabes contra Israel y las del Estado judío contra palestinos y, sobre todo, Hamás.

No se trata de ser exhaustivos ni de culpar a unos u otros. El hecho es que seguimos viviendo peligrosamente. ¿Más peligrosamente? Depende, y depende ello de factores geográficos y de sensaciones subjetivas. La seguridad es difícil de objetivar porque es una percepción que, aunque se intente cuantificar, sigue siendo una percepción. ¿Hay más posibilidades de empleo de armas nucleares hoy en día porque Putin alegremente amenace con ello al hilo de la guerra de independencia de Ucrania? Quizás, pero sus líneas rojas al efecto se han ido abombando muchísimo.

Otra crisis de gran peligro fue la de los euromisiles aliados en Europa iniciada con el despliegue de los temibles SS-20 nucleares soviéticos, aunque al cabo de unos años se acordó un desmantelamiento recíproco. Los dirigentes rusos y americanos de entonces parecían más serios, si bien no hay que olvidar a Jrushchov golpeando en NNUU su pupitre con un zapato. Ciertamente, las reglas internacionales apenas funcionan ahora. ¿Funcionaba mejor antes el Consejo de Seguridad de la ONU? Puede, pero ¿Cuántos vetos o ausencias hubo en votaciones del Consejo?

En esas épocas ya estaba el mundo cuartelado en zonas de influencia. No es una novedad. Un polaco o un rumano lo pueden certificar. Esto no significa que no haya que seguir luchado por un mundo internacional con reglas, pero no parece que hoy en día estemos mucho peor que antes. La fuerza sigue siendo, como entonces, un factor internacional. Por ello es un error bajar la guardia.

Acaba de expirar el último acuerdo de limitación de armas nucleares entre EEUU y Rusia con las que ya se podía destruir el planeta miles de veces y que no impedía que China y otras potencias menores engorden sus arsenales nucleares. Francia y RU mantienen los suyos, pero con una defensa europea autónoma probablemente deberían incrementarlos.

Hay que gastar más en defensa y los europeos han de conjuntar una defensa propia compatible con la Alanza Atlántica de la que no reniega ni Dinamarca a pesar de Trump. Fundar también una UE federal. ¡Ya está bien de llorar o de engañar al personal deprimiéndolo al afirmar que estamos mucho peor que entes! El mundo internacional es ahora una jungla como ya lo era antes.

 

Carlos Miranda, Embajador de España




 

sábado, 31 de enero de 2026

JARRONES DE AGUA FRÍA

JARRONES DE AGUA FRÍA

 

                    Madrid, 31-01-2026

                    (Lectura rápida 😉)

 

 

En La Discrepancia:

https://ladiscrepancia.com/jarrones-de-agua-fria/




Los europeos son muy buenos quejándose y dudando. Dudan tanto que, al final, no van a ningún lado, sobre todo cuando se ponen vendas en los ojos o tapones en los oídos. Lo primero es saber escuchar, algo difícil en un plano geoestratégico si el punto de partida es exclusivamente que Trump odia a los europeos.

El magnate es un tipo desagradable, creído y con soluciones políticas rechazables, pero ello no significa que sus puntos de referencia estén siempre equivocados sin perjuicio del importante rejón infligido por Bruce Sprigsteen con su canción titulada “Calles de Minneapolis”. Trump es lo que hay. Conviene guardar la calma. En materia de seguridad europea y euroatlántica no dice mucho que no hayan dicho antes sus predecesores: que los europeos deben invertir más en su propia defensa.

El Secretario General de la OTAN, Rutte, acaba de comparecer en el Parlamento Europeo y a sus Señorías les ha dicho que, si quieren ser autosuficientes en defensa para conseguir la anhelada autonomía estratégica, igual no basta gastar un 5 % del PIB. ¡Piensa que deberían gastar, incluso, un 10 %! ¿Una exageración? Quizás, pero hay que establecer esa defensa inexistente y al principio de cualquier empresa hay que invertir mucho hasta lograr una velocidad de crucero. Los EEUU no gastan el 5 % de su PIB, “solo” un 3,6 %, pero llevan tiempo gastando mucho con regularidad. Los rusos invierten casi un 6 % y los chinos se rearman seriamente.

La recomendación de Rutte es seguir con la OTAN. No otra cosa puede decir la cabeza visible de la Alianza Atlántica, pero tiene razón. A pesar de las payasadas de Trump, a Washington no le interesa que Europa salga de su órbita de influencia y aún menos que pase a otra como podría ser la rusa o, incluso, la china. Tampoco a los europeos.

El Ministro español de Exteriores dice que no es incompatible un “ejército europeo” con la OTAN. En efecto, no hay incompatibilidad entre una defensa europea y la OTAN, pero un “ejército europeo” es una formulación engañosa, o desafortunada, mientras la UE no sea un Estado Federal, con un gobierno federal y una sola defensa federal. Un ejército es un todo homogéneo y lo tenemos en España con soldados que vienen de toda nuestra geografía. Es pronto para lo mismo a escala europea, sería una torre de Babel.

Mejor es hablar de una OTAN europea, como ha señalado acertadamente el Primer Ministro sueco que, naturalmente, podría actuar asimismo en el seno de la OTAN transatlántica. Una OTAN europea “plug in, plug out” respecto de la transatlántica. Sería hacer realidad el “pilar europeo” de la OTAN, solo una desiderata en buena medida por oposición estadounidense a la duplicación de Mandos y Cuarteles Generales, incluso de Fuerzas, por atentar a la eficacia y a la economía. No obstante, ahora EEUU debiera ser más flexible ya que aboga por una mayor responsabilidad europea.

Queda por ver si la UE está verdaderamente por la labor. El Ministro de Exteriores ha señalado que hace 40 años que esa defensa europea está sobre el tapete de la UE, pero apenas se ha avanzado. ¡En 40 años! La aportación de Borrell en 2022 fue la de un ejército europeo de 5.000 efectivos. Una gota de agua.

Más proactivos han de ser los miembros de la UE si quieren seriamente una defensa europea y para ello hay que ir también hacia un Estado Federal. Se puede seguir como estamos o avanzar sin ser excesivamente ambiciosos, una tercera vía, un vaso medio lleno. Pero es ahora un momento para que los europeos sean valientes como fueron los que fundaron la Comunidad del Acero y del Carbón pocos años tras la 2GM y el Mercado Común, ahora la UE, y constituyan ya una Union Europea Federal. De lo contrario Europa seguirá siendo parte del menú y no de los comensales.

Rutte ha molestado sobre todo a los europeístas de boquilla. Esos, numerosos, que reprochan a Trump de ser menos generoso en materia de defensa y más exigente con los europeos y que, si se ocupasen verdaderamente de su defensa, podrían pisar firmemente. La única defensa que hay ahora de Europa es la OTAN y si se quiere una europea hay todavía que organizarla. Menos palabreo y más trabajo.

Por ahora, franceses y alemanes se han peleado acerca de un futuro avión de combate y los cuarenta años de poco hacer serán muchos más. Los europeos han de despertarse, pero no se ven líderes capaces de servirles un sólido desayuno vigorizante porque, como dice Andrés Ortega, nuestros políticos y comentaristas no nos ofrecen porvenir alguno ni optimismo, solo pesimismo y derribo de lo que hay sin ofrecer a cambio un futuro atractivo.

Trump dice que los europeos no gastan bastante en defensa y Rutte que la OTAN es hoy la única defensa de Europa. ¿Acaso están equivocados? La propia Primera Ministra danesa, socialdemócrata, otorga a la OTAN “un papel importante” en la seguridad del Ártico.

 

Carlos Miranda, Embajador de España




 

 

miércoles, 28 de enero de 2026

DONROE Y VONROE

DONROE Y VONROE

 

                          Madrid, 28-01-2026

 

En El Independiente:

https://www.elindependiente.com/opinion/2026/01/28/donroe-y-vonroe/

 

 


Metamos en una coctelera Groenlandia (cincuenta veces mayor que su metrópoli), EEUU, Dinamarca, la UE, la OTAN, China, Rusia, el calentamiento del Ártico, nuevas rutas navegables, minerales estratégicos, otras riquezas, hielo permanente, ausencia de carreteras, una situación autónoma o colonial, la seguridad occidental, así como los groenlandeses y agitemos. Al servir tendremos un brebaje envenenado.

La intervención venezolana de Trump junto al control de su petróleo, que beneficiará también a los venezolanos y Repsol, así como su hambre por Groenlandia han revivido la Doctrina Monroe de 1823 que estipulaba que los europeos dejasen América. Tampoco los EEUU se involucrarían en Europa. Afortunadamente no cumplieron esto último. Viviríamos ahora bajo un nazismo hitleriano o un comunismo estalinista.

Entre finales del siglo XVIII y principios del XIX los colonos, ingleses y españoles, principalmente, echaron a las potencias europeas de América al independizarse. Fue antes que Monroe y su doctrina. Una descolonización de hijos que echaron a sus madres, no de nativos como son en Groenlandia sus pobladores amerindios.

Desde una perspectiva criolla, América era esencialmente para blancos con ojos azules o marrones de ascendencia europea. En unos países hubo mestizaje sin perjuicio de una preponderancia político-económica criolla. EEUU se erigió en gran potencia y los iberoamericanos no lograron resistirlo. El mundo internacional es para adultos. En 1822 México iba desde Oregon hasta Panamá. Mucho mayor que EEUU. Chocó con su expansionismo en territorios poco controlados al norte del Río Bravo.

Tras la compra de Luisiana (1803), desde Nueva Orleans hasta Canadá, y la cesión española de Florida (1819) vino el empuje estadounidense al oeste y al sur (mediados del XIX). La invasión de Mexico (1861) por España, Inglaterra y Francia solo podía inquietar. Volvían los europeos en armas para cobrar deudas. Madrid y Londres se retiraron tras negociar, pero Paris apoyó el imperio de su títere Maximiliano que fracasó.

En 1812 habían sufrido los EEUU otra guerra contra Gran Bretaña además de la de independencia ganada en 1783. Luego se reconciliaron, como nosotros con nuestras antiguas colonias. Solo quedó un europeo con posesiones importantes, Cuba y Puerto Rico, hasta 1898 cuando la potencia emergente expulsó la decadente. América tampoco es para Rusia, europea y asiática. La compra de Alaska (1867) a Moscú respeta esta lógica.

No es solo que Trump sea un ávido empresario inmobiliario. Puede que haya asimismo un “Destino Manifiesto” que no se circunscribe al Oeste estadounidense sin olvidar que el Ártico es frontera vecinal con Rusia que dispone de innumerables rompehielos y el camino más corto entre Moscú y Washington para misiles nucleares. Las Islas Vírgenes danesas fueron compradas en 1916. Washington temía que los alemanes se instalaran allí para apoyar su guerra submarina. La historia se repite con Groenlandia que a Dinamarca le vendría grande para enfrentarse con Rusia. El valor geoestratégico de Groenlandia es incuestionable. El Presidente Truman (1945-1953) intentó comprarla. Los chinos ya navegan por el Ártico con mercantes tras los que pueden llegar embarcaciones más gubernamentales. De Londres a Osaka, Japón, son unos 25.000 kilómetros por Panamá o Suez. Por el Ártico, 15.000 Km.

Groenlandia tiene recursos que el deshielo hará accesibles. Hay “codicia trumpiana”, sin duda, pero la conquista española de América también ambicionaba riquezas. No solo fueron tras la cruz misionera. Buscar Eldorado fue más que un mito.

Groenlandia es un territorio infinito (más de 2 millones de Km2) con 58.000 habitantes y un presupuesto sufragado mayormente por Copenhague lo que retiene a los independentistas que tampoco quieren ser estadounidenses. Perderían sus beneficios sociales. Sus pobladores vienen de America. El Sahara Occidental fue provincia española como Guinea Ecuatorial. Lo de Groenlandia se asemeja mucho al ser presentado como un territorio danés autónomo. ¿La Historia y la Doctrina Monroe se inclinan por la marcha de Dinamarca? El cómo, el cuándo y el después importan, pero igual hay un destino que pende. Si es una colonia está claro que Trump no quiere descolonizarla, la quiere para él y a toda costa salvo, dice él, empleando fuerza militar.

¿Y si Dinamarca convocase un referéndum? ¿Quiere usted que Groenlandia siga como está o prefiere otro régimen? Si prevaleciese la segunda opción, la disyuntiva sería entre independencia o formar parte de otro país. Retórico, pero definitorio. Por ahora una forma de satisfacer a las partes podría ser seguir el “modelo chipriota” donde las bases militares del RU son de soberanía británica. ¿Aceptable para daneses y groenlandeses? ¿En un marco de mayor involucración aliada en el Ártico?

Tampoco es América para chinos o iraníes, asiáticos ellos. Los cubanos, pobrecillos, llevan demasiado tiempo bajo una dictadura comunista. Quedaría Francia (y alguna posesión neerlandesa) con Martinica y Guadalupe, territorios franceses, “naturellement”, como la Guayana francesa con su cosmódromo espacial. A pocos importarán salvo, eventualmente, a independentistas, pero si Macron llama neocolonialista a Trump, el magnate podría considerarlas colonias.

Así es la llamada Doctrina “Donroe”, la Monroe aplicada por Donald Trump. Hay una doctrina semejante en Moscú con Vladimir Putin:Vonroe”. Se aplica con dificultad ahora que Rusia es más regional que mundial, cuando dominaba el Este europeo y media Alemania. Ahora intenta retener a Ucrania. El ideal ruso es que los americanos se marchen de Europa. Los europeos debieran cuidarse ellos mismos. Hace falta un esfuerzo militar y financiero. La seguridad no tiene precio. Deben establecer su defensa, aunque no conviene desconectarse de EEUU. Vendría bien una UE federal.

Tenemos “Donroe” y “Vonroe” con Trump y Putin al acecho. Putin no es de fiar. Tampoco Trump que no tiene maneras y esta endiosado. Ya le da vueltas a la base de Diego García en el Indico. Hace mal en maltratar a amigos y aliados que han de reaccionar, pero tampoco debiéramos sustraernos los europeos a una realidad que evidencia nuestra dejadez.

 

Carlos Miranda, Embajador de España