PODER SER INDEPENDIENTE
Madrid, 01-04-2025
(Lectura rápida 😊)
Publicado en La Discrepancia:
https://ladiscrepancia.com/poder-ser-independiente/
¿Puedes ser independiente si tu economía depende de la del país vecino?
¿Puedes serlo cuando tu defensa depende de ese vecino mejor armado? ¿Puedes serlo
cuando tu defensa aérea está irremediablemente integrada en la del poderoso
vecino?
Tres preguntas para canadienses de Trump. Su respuesta es negativa. Considera,
pues, que Canadá debiera ser el Estado número 51 de los Estados Unidos de América,
aunque de ocurrir, parecería también lógico que las diez provincias y tres
territorios en los que se descompone Canadá se incorporasen como Estados
diferenciados.
Sería un enorme lío
político y jurídico con
complicaciones constitucionales y plazos quizás considerables. Canadá se
extiende sobre diez millones de kilómetros cuadrados donde viven cuarenta
millones de habitantes mientras que EEUU tiene nueve millones de kilómetros
cuadrados y trescientos cuarenta millones de habitantes …
La respuesta canadiense es
de resistencia. Cuando los estadounidenses entraron en guerra con
los británicos por su independencia, los colonos canadienses se mantuvieron
leales a Londres. Su independencia vendría luego de manera pacífica y fáctica.
Con el tiempo Canadá ha sido cada vez más dependiente de
los EEUU en la defensa y la economía,
pero también en otras materias. Al hablar el mismo idioma, en las relaciones
entre ambos países es clara la influencia del país dominante.
Son los EEUU el único vecino de Canadá exceptuando la
cercana Groenlandia, territorio (¿colonial?) danés y de la Unión Europea que también está en la mirilla de Washington por
su importancia para la seguridad regional ártica a la que, argumentan en
Washington, no dedica suficiente esfuerzo Copenhague donde ahora dicen que
Washington tampoco porque ha abierto y cerrado bases en esa isla a su antojo. Un
argumento que interesará a quienes en España no quieren aumentar nuestra
contribución solidaria a la defensa de Europa como la extrema izquierda
(Podemos, Sumar, BNG, …) y quizás también el sanchismo profundo, ya que también
disponen los EEUU de bases en España.
En la reciente visita de Vance a la estratégica base de
Pituffik en Groenlandia, el Vicepresidente habría moderado la postura
“conquistadora” de Trump apelando, sin embargo, a un futuro de independencia de
la isla, aspiración de bastantes nativos groenlandeses. “Luego, hablaremos”. De conformidad con la vieja doctrina Monroe de que
América sea solo para americanos. Algunos se extrañan sin mirar
atrás.
No gustarán los modos y afirmaciones de Trump, pero la
cuestión es si sus argumentos son ciertos o no.
Como dicen en su país, él juega “hardball”, que es jugar duro, sin concesiones.
El amor propio canadiense está en juego, pero también la dependencia de su
vecino. Cuesta imaginar una absorción de México por los EEUU. No cuesta tanto
en el caso canadiense. Los canadienses han de andar con pies de plomo. Incluso
los “quebecois” tan suyos ellos por descender de colonos franceses y hablar un
francés arcaico difícil de entender hasta por los de su antigua metrópoli,
aunque De Gaulle dijera que “Os he comprendido” cuando en Montreal cundían
vientos independentistas. Se mantienen rescoldos y una verdadera perspectiva de
ingreso canadiense en los EEUU reavivará la llama.
En Ottawa soplan vientos
nacionalistas y hablan de volver
a tomar el control de su economía, aunque no tanto de su defensa ya que ésta es
la de los EEUU. ¿Son capaces los canadienses de establecer una economía
diferenciada y autónoma de la de los EEUU?
La primera conversación entre Trump y el nuevo Primer Ministro
canadiense, Carney, parece haber sido civilizada y ambas partes se
comprometieron a negociaciones económicas tras las inminentes elecciones
canadienses. Veremos, asimismo, si la economía estadounidense puede portarse
verdaderamente mejor con sus guerras arancelarias. También
tienen los EEUU ciertos pies de barro.
El mundo actual es interdependiente, pero ello no impide
que algunos no puedan mantener su independencia y lo esencial para ello es
poder defenderse por uno mismo, sin perjuicio de que le ayuden, y de ser
capaces de vivir por sus propios medios, sin perjuicio, tampoco, de alianzas
económicas. De lo contrario, solo pueden esperarse cantos de cisne si le
aprietan a uno las tuercas, aunque sea un amigo, algo importante porque otros, los enemigos, son peores.
Europa no es Canadá, ni Groenlandia que Dinamarca habría
descuidado en materia de seguridad y que mantiene una relación complicada con
los nativos que no son vikingos, aunque súbditos aún de la Corona danesa. Europa, incluida España, está descubriendo que vive en
Jauja, aunque viajando de gorra, al menos con un billete reducido,
en el tren de la defensa colectiva.
Por eso debe rearmarse por mucho que el término no guste
a la pareja de Yolanda y Pedro que, sin embargo, debieran ser serios y no buscar
sinónimos que no son para mejorar su lenguaje sino para
embaucar a los incautos. ¿Qué tal “tranquiler” en lugar de “rearme”?
Carlos Miranda, Embajador de España